Rory Gallagher, tatuado por el blues

Aunque en su día fue Polydor la propietaria, es Sony la que ahora está reeditando en vinilo y cedé los primeros discos en solitario de Rory Gallagher, uno de los grandes guitarristas del rock, aunque su nombre no figure con letras de oro en el ‘partenón’ de los dioses de la guitarra. No le faltaron méritos: tenía tanta o más técnica que el mismísimo Eric Clapton, era un profundo conocedor y estudioso del blues negro, tocó al lado de los Rolling Stones, que se lo quisieron llevar como sustituto de Mick Taylor, hizo muy buenas migas con Jerry Lee Lewis, tocó con su admirado Muddy Waters, le hizo sombra a Cream, tocando en trío, y, lo más importante, con su Fender Stratocaster Sunburst, que compró a los quince años, desarrolló una carrera discográfica de primera, sacando al escenario sudor y sabiduría a chorros.

Así que un buen pretexto, el de la reedición de estos discos, para reivindicar el magisterio musical de este irlandés sencillo y apocado en privado pero toda una fiera desbocada sobre las tablas, un tipo que, con su camisas de leñador y su bondadosa sonrisa, nunca quiso entrar en el circuito ‘mainstream’ ni hacer cabriolas raras para ponerse a la altura de modas y tiempos, incluso en la caprichosa década de los ochenta, en la que siguió fiel a su evangelio del blues-rock y a su estética mientras el colorín, los cardados y las hombreras acaparaban el escaparate musical. Seguramente que por ello, su música, basada en el blues, pero con ramificaciones hacia el jazz, el folk irlandés, el rock hendrixiano, el honky-tonk, el cajun, el blues rural, la balada pop…, sigue tan vigente e intacta como entonces.

No es una exageración afirmar que fue un niño prodigio. De crío se pasaba las horas moviendo el dial de la radio en Cork, a la búsqueda de canciones impactantes –uups, esto me suena, uno cometió el mismo pecado de infancia-, hasta que una noche, a través de la emisora de una Base americana instalada en Alemania, escuchó a Muddy Waters. Con nueve años quedó tan tocado que casi fue como una iluminación sauliana. La compra de una guitarra y enrolarse al poco, con pantalones cortos, en una orquesta de baile marcó su camino definitivo. A Waters lo colocó en un altar, de manera que cuando llegó el día que pudo conocerlo y tocar a su lado en aquel maravilloso álbum de maestro y discípulos británicos denominado ‘The London Sessions’ (1971), continuación del realizado antes con músicos americanos bajo el título de ‘Father & Sons’ (1969), fue como recibir la santificación. Él mismo contaba que acudía como una bala cada noche al estudio y que luego llevaba a Muddy al hotel en un destartalado coche que guardó como reliquia durante toda su vida.

La reedición no toca la etapa previa a su carrera en solitario, es decir la de Taste, aunque no hubiera estado mal: de los dos discos de estudio que grabó, el segundo, ‘On The Boards’ es toda una gema de rock progresivo biseando a Cream y, en cierto modo, el germen de su posterior discografía. La redición se inicia con ‘Rory Gallagher’ (1971), todavía sin la solidez futura, pero con detalles como sus intervenciones no solo en la guitarra acústica y eléctrica sino también en el saxo, que ya usó en Taste, y la armónica. Era un superdotado para los instrumentos, dominando a la perfección técnicas como el ‘bottleneck’. En ‘Blueprint’, un excelente disco, en el que lo mismo aflora el blues eléctrico que el acústico al modo Leadbelly, se le escucha sacando el sonido de Harrison en la balada beatleniana ‘If I Had A Reason’ mientras que en ‘Going My Hometown’, de ‘Live In Europe’, se le verá ¡con la mandolina! derramando sudor y en ‘Used To Be’, del álbum ‘Deuce’, coqueteando con la guitarra flamenca.

‘Deuce’ (1971) y ‘Tattoo’ (1973) fueron dos de sus mejores discos de estudio, aunque curiosamente, los dos álbumes de directo publicados en el 72 y el 74, esto es, ‘Live! In Europe’ y ‘Iris Tour 74’, fueron los que le valieron la gloria y el reconocimiento del público amante del rock y del blues. Hasta Bob Dylan cayó prendado. Una anécdota sin desperdicio: una noche, a finales de los 70, tras un concierto del irlandés, Dylan, embozado en un gorro, se fue al camerino a saludarlo. Al no conocerlo ni darse a conocer, el hermano de Rory, su manager, lo echó con cajas destempladas, mas, cuando le informaron de que se trataba del mismo Dylan, salió corriendo detrás de él hasta que lo alcanzó, le pidió disculpas y lo llevó ante Gallagher. Ambos departieron durante buen rato sobre blues y guitarras e incluso de grabar una pieza tradicional irlandesa que él había adaptado en ‘Live! In Europe’.

Hasta su sexto disco, el magistral ‘Irish Tour’, llega la reedición hasta ahora. No sé si continuará, pero, de todas formas, si no conoces las aventuras musicales del irlandés, te aconsejo que sigas profundizando en su discografía posterior. Es una mina de blues, rock y hard-rock. Gallagher, de vida privada austera y de trato muy cordial y educado, no llegó nunca a casarse y ni tan siquiera se le conocen, según su biógrafo, Dan Muise, novias algunas, solo el amor platónico por Catherine Deneuve, lo que le llevó a estudiar francés. Su vida eran la guitarra, el blues… y el alcohol. Por culpa de este útimo, con un hígado transplantado que se negó a funcionar, murió, en 1995, con 47 años. Bono dijo que fue uno de los diez mejores guitarristas de toda la historia, y aún amplió demasiado la plantilla.

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9 respuestas a Rory Gallagher, tatuado por el blues

  1. Detroit Rock City dijo:

    Que grande Rory… justo el otro día colgué un video suyo. Matías, no has mencionado aquella vez que casi vino a Zaragoza (hasta los carteles estaban ya impresos), pero no sé por qué al final no vino…y nos quedamos con las ganas! Tienes razón, toda su discografía es recomendable ( a ver de quien puede decirse lo mismo…), yo me quedaría con “Irish Tour” (por supuesto), “Tatto” y “Top priority”

  2. coleto dijo:

    Lo descubri un día mientras estaba buscando rock de los 70 una vez que había agotado a los básicos y la verdad es que su recopilatorio doble me impresionó. No entendía que un músico tan bueno no hubiera trascendido más.

  3. ufffff dijo:

    Uno de los preferidos de casa, cuando jóvenes. Transmitía entusiasmo. Gracias por recordarlo!!

  4. Matías Uribe dijo:

    Ah, Detroit, tengo vagos recuerdos de aquella actuación no consumada. Me llamó al periódico una funcionaria municipal para ver si yo sabía quién era Rory Gallagher, que lo ofrecían al ayuntamiento a precio asequible, pero no sabían quién era. Les expliqué lo bueno que era el pastel que ofrecían y aticé para que tiraran para adelante. Luego creo que hubo problemas de dinero o que Rory se puso malo, ya no supe más al respecto. Pero sí, fue una oportunidad fallida. Afortunadamente nos queda el DVD del ‘Irish Tour’ y los discos… Ahora mismo, después del ‘garrapateo’ que llevo estos días con él, me ha dado por desenfundar el doble de la memorable serie Pop History dedicada a Taste, el volumen 9, que se editó en el 71 y que fue mi primer contacto con Rory. Las ediciones originales de Taste llegaron aquí años más tarde, en el 80, sobre todo con la serie Coleccionistas. ¡Lo que era hace 40 años poder acceder en España a tantos y tantos discos cruciales..! Menos mal que Andorra estaba a un paso. ¿Recuerdas la colección Pop History, Detroit?

  5. Detroit Rock City dijo:

    Claro que recuerdo esa serie, Matías, así como otras que nos servían para acceder a discos que no se editaban aqui en su momento. En Pop History recuerdo que tuve las ediciones de Mayall, Taste, The Who, Animals, Golden Earring y un par mas que no recuerdo. Tambien una serie de Rock Aleman que se llamaba “Classic German Rock Scene” y que editó doble LP’s de Niagara, Can, Amon Duul… y la serie 70’s Pop Sound, de Lindisfarne, Magna Carta, Jade Warrior… como los discos no se editaban en su momento y uno no siempre podía ir a Andorra o Londres, esos dobles recopilatorios fueron mis primeros contactos con esos grupos. Luego, con dinero, dedicación y tiempo fui encontrando las ediciones originales y me desprendí de los recopilatorios, pero la verdad es que en su dia fueron muy interesantes para los que no podíamos permitirnos nada mejor. Que recuerdos!

  6. Matías Uribe dijo:

    Eso iba yo a apostillar, Detroit. Qué trabajado era acceder a aquellos discos, pero qué bonitos recuerdos. Tal vez por ello nunca me desprendí de ninguno de aquellos discos, por lo que guardo un buen número de la serie Pop History. ¿En la German Rock Scene fue donde salió un álbum de Nektar, que me encantó? Bueno, puedo mirarlo, pero por no levantarme, jeje.

  7. Detroit Rock City dijo:

    No recuerdo el recopilatorio que mencionas de Nektar en “Classic german rock scene”, aparte de los que ya he mencionado recuerdo los de Krokodil y Embryo aunque seguro que habrá alguno más. De todas formas, recuerdo que en el 76-77 zafiro editó cantidad de LP’s de Rock aleman del sello Bacillus, muchos de ellos editados en los primeros 70’s, y que con ellos salieron varios de Nektar por lo que fueron cayendo poco a poco y no me fue necesario buscar el consabido doble recopilatorio. Que buenos Nektar, eh? que aunque eran ingleses todo el mundo los metía en el saco del Rock Aleman, porque residian en Hamburgo.

  8. Víctor José dijo:

    Me encanta Rory!!! Hace poco un amigo me dejó un triple DVD de actuaciones suyas en el programa televisivo alemán Rockpalast. Es una delicia, una joya del blues, del rock y del hard rock. Además es un documento histórico del tirón que tenía en Alemania, el éxito y las pasiones que levantaba, él y su música. Las actuaciones son del 76, 77, 79, 80, 82 y llega hasta 1990, por lo que sirve de radiografía de su carrera.

    La primera y más antigua actuación que aparece es acústica y en el segundo DVD ofrece una jam session, en Loreley en 1982, con otros músicos como Eric Burdon, David Lindley y miembros de la German Band Bap como el guitarra Klaus “Major” Heuser. ¿Puedes contarme algo de estos músicos Matías?

  9. Marcela Oyarce dijo:

    EL SEÑOR RORY GALLAGHER, que gran tipo. Bono dijo de él que no se podía encontrar un hombre más simpático. En verdad, era sencillo y humilde pero, es un grande. Digo “es” porque mientras haya música Rory vivirá. Mi vida se divide en antes y después de Rory Gallagher. Es una adiccion

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