Despliega el menú
Especiales

LAS MEJORES
FIESTAS DEL PILAR 

 

Siempre nos queda el recuerdo, ese pellizco especial que permanece indeleble en el rincón más preciado de nuestra memoria, allí donde anidan los momentos más destacados de nuestra vida. Cientos de miles de zaragozanos han gozado de esos instantes singulares que conforman la memoria colectiva de una fiesta, la explosión de sensaciones únicas que cada ciudadano percibe de una forma diferente. Hay tantas fiestas como zaragozanos y tantas esperanzas como las que estos días expresan los vecinos de la capital aragonesa para confiar en un futuro que depare un escenario distinto.

HERALDO DE ARAGÓN se suma a todos ellos para apelar a la responsabilidad colectiva, en una jornada marcada por las restricciones de la covid. La suspensión de las fiestas del Pilar nos permite rescatar algunos de los momentos estelares, aquellos que trascendieron la normalidad para quedarse para siempre entre nosotros.

El año en que la Virgen empezó a dibujarse ante el cielo y las nubes

En 1998 se cambió la orientación de la Ofrenda en la plaza del Pilar, siguiendo una idea del cineasta Bigas Luna

Ofrenda Pilar / 12-10-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]

El año en que la Virgen empezó a dibujarse ante el cielo y las nubes

​"Cada año la Ofrenda se supera y no hay dos iguales: influye el clima, el día de la semana en el que cae el día 12, la cantidad de flores que se compran, el número de inscritos... Para nosotros esto es un trabajo en cadena, y si falla uno solo de los eslabones, falla la cadena entera. Por eso se extreman las precauciones». Lo dice Javier Ramírez, que como técnico coordinador de producción de Zaragoza Cultural, es uno de los organizadores de la cita más importante del año en la plaza del Pilar de Zaragoza. Entre 250 y 300 personas trabajan codo con codo habitualmente (sin contar Policía Local, Cruz Roja y servicios similares) para que todo vaya bien.

Gonzalo Cuchi, coordinador de la Ofrenda, rechaza que se piense que todo está ya tan rodado que se organiza de carril. «Puede parecerlo así, pero para mi cada año es de infarto –subraya–. El oficio y la trayectoria te ayudan, eso es innegable, pero al final todo el trabajo de los meses previos queda al descubierto ese día. Si lo has hecho bien, funciona. El problema es que no puedes fallar».

Este año de no-ofrenda, la mayoría de los que trabajan en las tareas de coordinación van a aprovechar las no-fiestas para descansar, incluso para hacer un viaje.

¿Cuál ha sido la mejor Ofrenda de todas? La última, sin duda, siempre la última es la mejor. Aunque en ocasiones da la sensación de que hay una regla no escrita por la que cada año, al dar las cifras oficiales, hay que superar las cifras del anterior. «Verdaderamente se superan. Aunque nosotros no tenemos un control total de los participantes, especialmente los que acuden a título particular y no en un grupo, lo cierto es que siempre se superan las cifras del año anterior», añade Ramírez.

Aquí se puede leer el reportaje completo. 

"El pregón de este año es que zaragoza no se puede rendir"

De izquierda a derecha, en el balcón desde el que se lee el pregón, el portero Andoni Cedrún (pregonero en 1999), el cantante de B Vocal Fermín Polo (2019), la actriz de Oregón Televisión Marisol Aznar (2013), la empresaria María Jesús Lorente (2018), el alpinista Carlos Pauner (2003) y el expresidente de Interpeñas Braulio Cantera (2014).
De izquierda a derecha, en el balcón desde el que se lee el pregón, el portero Andoni Cedrún (pregonero en 1999), el cantante de B Vocal Fermín Polo (2019), la actriz de Oregón Televisión Marisol Aznar (2013), la empresaria María Jesús Lorente (2018), el alpinista Carlos Pauner (2003) y el expresidente de Interpeñas Braulio Cantera (2014).
José Miguel Marco

Cantantes, embajadores, poetas, filólogos, humoristas, sopranos, cineastas, periodistas, actrices y toreros. Jugadores de baloncesto, entrenadores, ciclistas, porteros de fútbol, laterales derechos, escaladores y nadadoras. Niñas de 12 años y abuelos de 104. Desde que en 1979 el Ayuntamiento de Zaragoza decidiera otorgar el honor de redactar y leer el pregón cada año a un personaje ilustre, decenas de zaragozanos y ‘foranos’ de todo tipo y condición han pasado por el balcón de la Casa Consistorial para anunciar al mundo que empiezan las fiestas del Pilar.

Este año no hay festejos y, por tanto, ni pregón ni pregonero. Nadie ha tenido el honor de coger el micrófono con fuerza y gritar a miles de personas ansiosas de juerga que viva la Virgen del Pilar, que vivan las fiestas y que viva Zaragoza. Varios de los que en su día lo hicieron lo recuerdan como un momento único en sus vidas. Reunidos por HERALDO en el famoso balcón desde el que se prende la mecha pilarista, aún se les pone la carne de gallina al recordar aquella sensación. En este octubre pandémico sin fiestas del Pilar, coinciden en cuál sería su pregón para 2020: "Más que nunca hay que lanzar un mensaje de alegría y optimismo; Zaragoza no se puede rendir". 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

¡Qué noche la de aquel día!

Un histórico cartel que marcó un hito en la crónica musical zaragozana. Héroes del Silencio, Niños del Brasil y Las Novias reunieron a 25.000 espectadores en La Romareda en las fiestas de 1991.  

Los componentes de Niños del Brasil y de Las Novias regresaron a La Romareda el pasado 5 de octubre.

 

Reunión cumbre e histórica en un maratón musical hilado con grupos locales que la lluvia gris lejos de aguar, vino a realzar. Los 25.000 espectadores que acudieron a La Romareda no hicieron sino testificar el auge del pop zaragozano en un ascenso impensable hace tan solo tres o cuatro años». Este extracto de la crónica que Matías Uribe firmó en HERALDO glosa fielmente el acontecimiento vivido en el estadio del Real Zaragoza un histórico miércoles 9 de octubre de 1991. Un cartel formado por Héroes del Silencio, Niños del Brasil y Las Novias congregó a una multitud en una jornada que habita por derecho propio en el álbum dorado de la música aragonesa.

Casi tres décadas después, este periódico invoca el espíritu de aquella noche mítica a través de sus protagonistas, que rescatan sus recuerdos ya tornasolados de una jornada en la que llovió euforia y gloria a expuertas.
Héroes del Silencio comparecieron como el plato fuerte de este macroconcierto tildado como «el acto estrella» de aquellas fiestas del Pilar. El cuarteto integrado por Enrique Bunbury, Juan Valdivia, Joaquín Cardiel y Pedro Andreu surcaba las aguas del éxito masivo en España y ya se avecinaba su poderoso desembarco en Alemania y Latinoamérica.
Un momento expansivo y dulce que se plasmó en su actuación –la tercera de la velada–, que arrancó al filo de las 23.30. El batería Pedro Andreu conserva las sensaciones de ese día tan señalado. «En particular recuerdo ir recorriendo el estadio antes de nuestro turno para actuar y encontrarme con gente que conocía de la ciudad. Era muy emocionante ver el escenario sabiendo que un rato después sería yo mismo quien tocara la batería. Eran tiempos en los que el grupo empezaba a consolidarse firmemente en el panorama musical del país. Nos encantó que pudiera hacerse un macroconcierto de esa naturaleza. No es ninguna tontería tocar en un estadio y que sea todo coherente», rememora.

 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

Vuelta de tuerca a la cabalgata, el gran teatro a pie de calle

La marcha previa al pregón se reinventó en la década de los 80 y se actualizó de nuevo en el último lustro, dotando de más coherencia al recorrido de las carrozas. Sus orígenes se remontan hasta el año 1765.

Caleidoscopio Teatro, compañía que ha dado un giro conceptual a la marcha previa al pregón, da forma a sus figuras en su taller en el polígono Empresarium.

Vuelta de tuerca a la cabalgata, el gran teatro a pie de calle

Pocos actos hay más democráticos que aquellos que se celebran a pie de calle. No distinguen de rentas ni de edad, no saben de razas y les importa más bien poco las inclinaciones de los observantes. Y entre todos los programados en las Fiestas del Pilar destaca, por su capacidad de convocatoria, la cabalgata previa al pregón. Algo así como un gran teatro sin taquilla, del que nadie se va a quedar fuera por no llevar unas monedas en el bolsillo.


"Es uno de los momentos más importantes del año para el sector de las artes escénicas, ya que nos da la oportunidad de llevar la cultura a la gente, y no al revés. Esto permite que todo el mundo tenga acceso, que nadie se vea excluido", cuenta Míchel Mondrón, director de la compañía K de Calle, quien destaca la vuelta de tuerca que hace un lustro se dio al planteamiento de la cabalgata: "Ahora se cuenta con todas las compañías aragonesas y se le ha dado una coherencia a las carrozas para armar una historia, cuando antes, casi siempre, cada una iba a su bola".

Caleidoscopio Teatro ha estado detrás de la organización de las marchas estos últimos años. Su coordinadora, Azucena Gimeno, marca 2016 como fecha clave en este giro conceptual: "Ha sido una decisión que se ha demostrado positiva. El cambio de modelo ha permitido una mayor coordinación, la generación de empleo entre profesionales de la danza, el circo y el teatro de calle y hasta la exploración de nuevos formatos. El año pasado, sin ir más lejos, abordamos la cabalgata como un cómic en el que se contaba la historia de ‘El increíble maño menguante’. Cada carroza era una viñeta, en la que incluso pudimos reflejar figuras y lugares reconocibles de la ciudad. Todo con un trasfondo, con un mensaje mediante el que quisimos transmitir a los niños que no hay un planeta B y que es muy importante cuidar éste". 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

Cuando el motor de las fiestas populares por fin se encendió

Las peñas fueron decisivas para que las Fiestas de Pilar sean lo que son hoy en día y cuenten con una programación variada de la que disfrutan todos los zaragozanos

Recursos casinos, bingos, apuestas / 27-08-2016 / Foto: GUILLERMO MESTRE

 

Hace poco más de cuarenta años, las fiestas patronales de la capital aragonesa eran cosa solo de un puñado de privilegiados que asistían a eventos muy formales y estrictamente restringidos. Mucho ha llovido desde entonces, y ahora parece impensable que –siempre que una pandemia mundial no lo impida– las Fiestas de Pilar no llenen las calles a rebosar de miles de ciudadanos, grandes, pequeños y medianos, del Actur, Las Fuentes o Las Delicias (por citar solo algunos barrios) dispuestos a celebrar, bailar y divertirse hasta que el cuerpo aguante. A las peñas es a quien hay que agradecérselo porque fueron las que levantaron los cimientos de la programación popular y variada de la que hoy disfrutan todos los zaragozanos.

El germen se fraguó en 1977 y solo hizo falta (aunque visto lo que supuso, no es poco) un grupo de vecinos de Torrero y San José acompañados del sonido de un bombo, una marcha reivindicativa y un bocadillo de tortilla que decidieron ir a comerse a las puertas de la Lonja, donde justo se estaba produciendo la elegante cena de gala que se hacía cada año la víspera del Pilar. La Policía los desalojó al poco rato, pero esta acción marcó un antes y un después. Unos meses después nació la peña El Brabán, y hoy ya son 25 diseminadas por toda la ciudad y que aglutinan a más de 14.000 zaragozanos.

"Antes no había absolutamente nada que tuviera que ver con las fiestas populares", cuenta Miguel Ángel Pintado, el actual presidente de El Brabán que cuenta con 31 años a sus espaldas como miembro de la peña. Según asegura, tras esta singular protesta "todo el mundo empezó a ver que la ciudadanía tenía que formar parte de las fiestas".

En solo una semana, tal y como atestiguó HERALDO, El Brabán pasó de estar formado por un pequeño grupo de amigos a contar entre sus filas con nada menos que 400 socios. El día del Pilar de hace 42 años explicaron a este periódico que lo que querían era "abrir el surco a una nueva dimensión de las fiestas". Y lo consiguieron. Ese mismo día todos sus miembros recorrieron las calles de la ciudad acompañados de una charanga para después hacer un "baile por todo lo alto" en la discoteca Liverpool. 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

uN HISTÓRICO INDULTO QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE LOS MAÑOS

El 7 de octubre de 2014, durante la Feria del Pilar en la que se conmemoró el 250 aniversario de La Misericordia, Quejoso se convirtió en el primer novillo al que se le perdonaba la vida en Zaragoza. Le correspondió al castellonense Varea, y juntos protagonizaron un hito histórico.

Pepe Marcuello, ganadero de Los Maños, posando en la finca de Figueruelas con Quejoso al fondo.

 

Que la ‘indultitis' que últimamente deteriora la fiesta no nos lleve al engaño: perdonarle la vida a un toro bravo debe ser un acontecimiento excepcional, al estilo de lo presenciado en Zaragoza el 7 de octubre de 2014. En dos siglos y medio de historia, en La Misericordia jamás había asomado el pañuelo naranja en una novillada. Tuvo que llegar el Pilar del 250 aniversario para encumbrar a Quejoso y, previo paso por la templada muleta de Jonathan Varea, mandarlo de vuelta a los pastos para que siguiera agrandando la leyenda de la ganadería Los Maños.
¿Los ha habido más bravos en esta plaza? Probablemente, sí. Y alguno marcado con ese mismo hierro. Pero el indulto, además de ser un hito justificado por el animal, necesita otra serie de componentes como los que aquella tarde se dieron. A la plaza, que venía de años muy convulsos, le urgía un estímulo. Y nada como un toro de vacas –de verdad– para aupar a un torero, relanzar una feria y honrar una ganadería.

Aquel indulto marcó el destino de la familia Marcuello. Sus amados santacolomas dejaron de ser menospreciados. Comenzaron a ser considerados, respetados y esperados. Tanto en la capital aragonesa como en el resto de escenarios que valoran la fiesta en toda su plenitud e integridad.

«Después de dos años sin lidiar en Zaragoza, aquella fue la tarde soñada. Ver a mi padre –Pepe– dar la vuelta al ruedo en La Misericordia junto a Varea es lo más emocionantes que he vivido; un regalo por todo lo que hemos luchado», explica ahora José Luis Marcuello, representante de un hierro que no ha dejado de sumar éxitos desde aquel indulto.​ 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

La reválida de un amor centenario para mantener la ilusión

El actor Jaime Ocaña visita al Forano y a la Forana cuatro años después de oficiar sus bodas de hueso para comprobar que su relación no tiene rival y citarse en las fiestas de 2021.

El actor Jaime Ocaña, que ofició las bodas de hueso, posa con sus amigos la Forana y el Forano.

La reválida de un amor centenario para mantener viva la ilusión

Es más que probable que, por muy jóvenes y soñadores que pudieran ser en fecha tan temprana como 1916, ni el Forano al hincar rodilla, ni la Forana al dar el sí quiero imaginaran que su amor sería tan duradero. Tanto que es ya uno de los símbolos de la capital aragonesa, y más desde que un siglo después renovaran sus votos ante miles de zaragozanos en un recorrido multitudinario desde el Ayuntamiento hasta la plaza de San Miguel. Fue, por supuesto, en plenas Fiestas del Pilar, el momento en el que la comparsa de gigantes y cabezudos sale a las calles desde tiempos inmemoriales a hacer las delicias de los más pequeños de la casa.

El maestro de ceremonias de aquellas bodas de hueso, que así se llaman, fue el actor Jaime Ocaña, quien vestido con traje de época para la ocasión, selló en 2016 el feliz compromiso por otros cien años. «La plaza estaba tan abarrotada que yo creo que alguno no se enteró de lo que pasaba», relata de camino a los almacenes del Ayuntamiento de Zaragoza en el polígono de Cogullada, donde residen los gigantes y cabezudos cuando no llevan sus dances y carreras a la capital.


Quiere comprobar Ocaña que las cosas les siguen yendo bien a esta pareja tan querida, ya que este año no podrán encontrarse en las calles por culpa de la pandemia, que ha obligado a suspender los festejos. Allí se encuentra con que están siendo sometidos a una sesión de rehabilitación de manos de José Luis Álvarez, oficial pintor del Consistorio que está ‘maquillando’ a la Forana, un tanto dañada de sus últimas escapadas. «Suelen llegar algo estropeados de los golpes, los reparamos continuamente», comenta Valentín Juan, maestro de pintura con más de 30 años de experiencia en el Ayuntamiento. «Intentamos igualar los colores para que no parezcan parches», explica.

El maestro, que ya ha vivido unos cuantos pilares, recuerda incluso el año en que «por desgracia» se decidió quemar la antigua comparsa para estrenar una nueva. Fue en 1964, y los viejos cabezudos fueron pasto de las llamas de una hoguera que se prendió en la plaza de España, a modo de falla aragonesa. Los sustitutos tuvieron cuerda hasta 2001 y, afortunadamente, aquel año se decidió conservarlos, y permanecen en las dependencias municipales, restaurados y en buen estado.

 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

La comparsa da la bienvenida a Río y Juego, el nuevo referente infantil

La propuesta de la PAI para los más pequeños de la casa se estrenó en 2016 en Ranillas con una gran afluencia de público.

La comparsa dio la bienvenida en 2016 a Río y Juego en Ranillas

 

Una traca de pólvora inundó el cielo del meandro de Ranillas el 9 de octubre de 2016 para dar el pistoletazo de salida a una de las iniciativas de más éxito de los últimos años en las Fiestas del Pilar de Zaragoza. El espacio Río y Juego comenzó su andadura a orillas del Ebro, y lo hizo además con la inestimable bienvenida de la comparsa de gigantes y cabezudos, que no quisieron perder la ocasión de dar un caluroso recibimiento a los recién llegados.

Entre gritos de admiración por la Pilara, el Morico y compañía, y algún abrazo repentino a la pierna del progenitor de turno por miedo a recibir algún azote, los más pequeños de la casa fueron los grandes protagonistas de una jornada marcada por la inusitada concurrencia en el antiguo recinto de la Expo. «Vino tanta gente que tuvimos miedo de que fuera demasiada», reconoce Luis Bordonada, de la Promotora de Acción Infantil (PAI), responsable del proyecto. «Sin embargo –aclara al momento–, fuimos ajustando poco a poco, acabamos muy contentos porque fue todo un éxito».

«Vino tanta gente que tuvimos miedo de que fuera demasiada»
Pese a enfrentarse a un recinto «gigante» que suponía una «apuesta potente», los responsables de la PAI pisaban suelo firme, ya que llevan desde 1988 entreteniendo a los niños –y no tan niños– de la capital aragonesa en montajes similares, aunque más reducidos, en parques como el de Bruil, Torre Ramona o Las Delicias.

«Había que cambiar de ubicación y la Expo estaba disponible. Cabía mucha gente y al Ayuntamiento la idea les gustó mucho, ya que además se podría recuperar un recinto algo en desuso», relata Bordonada. 

 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

Y la jota se volvió 'clásica'

El Certamen Oficial, que se había celebrado siempre en el Teatro Principal, empezó a celebrarse en el Auditorio de Zaragoza

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

No habría dos respuestas iguales. ¿Cuál ha sido el mejor Certamen Oficial de Jota de las Fiestas del Pilar? ¿Aquel en el que ganó X o Y? ¿El de 1986, en el que hubo premio Extraordinario de rondaderas? ¿O el de 1959, en el que se disputó un Campeonato de Campeones? La jota, como ocurre con los toros, tiene la virtud de no poner de acuerdo a los aficionados. Pero si en algo coincide todo el mundo es que la principal transformación que ha experimentado el campeonato en las últimas décadas tuvo lugar en 2006. Aquel año abandonó el Teatro Principal de Zaragoza, donde se celebraba desde la primera edición en 1886, para ocupar la sala Mozart del Auditorio, el templo de la música clásica. La decisión fue contestada al principio. Tanto, que la principal ovación de aquella mañana dominical del 8 de octubre de 2006 se la llevó Roberto Ciria, el cantador que ganó el Extraordinario, con una de sus rondaderas: «Y ésta va para el Principal/allá va la despedida./A ver si al año que viene/te volvemos a cantar». Con el paso de los años la decisión del traslado ha sido aceptada e incluso muchos ya la alaban.

Pero aquel día los que acabaron siendo los ganadores del certamen no lo veían muy claro. «El mundo de la jota estaba muy arraigado en el Principal –evoca ahora Belén Villaescusa, campeona del Extraordinario de baile junto a Enrique Guerrero–. Pero cuando pasa el tiempo y ves las necesidades que hay comprendes que era lógico».

Fueron esas necesidades las que se esgrimieron para defender el cambio: el Principal se quedaba corto para acoger a los aficionados, y todos los años había filas tremendas y largas esperas para conseguir entradas. Eso, que le daba una mística especial al certamen, era notoriamente incómodo. Pero había una realidad oculta: al Principal había llegado para las fiestas el musical ‘Cabaret’, que había agotado entradas rápidamente, con días de hasta dos funciones, y resultaba imposible desmontar y volver a montar la cuidada escenografía en dos pisos que representaba el Kit Kat Klub y la pensión de Frau Schneider.

«La historia del teatro y del propio campeonato, el hecho de que allí hayan cantado y bailado todas las grandes figuras de la historia, hacen insustituible al Principal, le dan una magia especial –señala Roberto Ciria–. En cuanto a la copla que canté... bueno, fue una cosa del momento, no muy pensada. La letra se me ocurrió esa misma semana, y ensayando con Toño Julbe le dije lo que pensaba hacer. Cuando acabó el certamen le expliqué al director del Auditorio que no había querido criticar a la sala Mozart sino reivindicar el Principal. Hoy ya se ve todo de otra manera y la Mozart va teniendo su historia». 
 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

La noria arrasó a orillas del Ebro con más de 100.000 pasajeros

La noria Mirador Princess atrajo tanto a los zaragozanos como a los turistas. Estuvo abierta desde mediados de septiembre de 2013 hasta enero. La espectacular atracción tenía un anillo de 65 metros y repitió en Macanaz.

En cualquier objeto o recinto circular encontraremos al número pi

La noria arrasó a orillas del Ebro con más de 100.000 pasajeros


Javier Molina, empresario y feriante, y Javier Ramírez, técnico de producción del Ayuntamiento de Zaragoza, son dos históricos de las Fiestas del Pilar. Coinciden en que uno de los mejores años que se han vivido en Zaragoza fue la llegada de la noria a las orillas del río Ebro a mediados de septiembre de 2013. Arrasó con más de 100.000 pasajeros en un año que había estado marcado por la crisis económica y, en Zaragoza, por el atentado de un grupo anarquista que colocó una bomba casera en la basílica del Pilar el 2 de octubre, poco antes de las Fiestas. Ese año, los aragoneses hicieron suyo el eslogan: «Zaragoza no se toca».

El Ayuntamiento aceptó que la gran atracción, que hizo las delicias de pequeños y mayores, se quedara hasta enero. Un gran negocio que «interesó a la empresa y a la ciudad», rememora Javier Ramírez, mencionando al concejal Jerónimo Blasco, que negoció la instalación. En principio, iba a quedarse hasta el 27 de octubre, pero las miles de visitas condujeron a un acuerdo mayor hasta las Navidades. De hecho, el técnico de producción apunta que el éxito conseguido aquel otoño e invierno en Zaragoza llevó a estudiar un proyecto para dejarla fija en Macanaz, con una noria más alta (95 metros de altura), al lado del aparcamiento de los autobuses, aunque al final no se pudo fraguar. Aun así, los contactos con la empresa no se han detenido con el paso del tiempo y, después de las fechas de las ‘no fiestas’ del Pilar, volverán a hablar con el Ayuntamiento de Zaragoza.

El gerente de la Mirador Princess, Miguel Ángel Bañuls, un sevillano de 44 años, explicó aquel año a HERALDO que había decidido pasar de la atracción ferial «a la noria portátil más alta de Europa». Contó que había visto el modelo de Londres (el London Eye, situado a orillas del Támesis) y se puso a construirla durante dos años. Ese año, Zaragoza se convirtió en una de las ciudades donde más triunfó, junto a Pamplona, Córdoba, Málaga, San Sebastián y Sevilla, y otras del extranjero. Cuando acudió a instalarla aquel año, Miguel Ángel Bañuls contó que los pasajeros se enganchaban a la atracción porque permitía una vista panorámica de las ciudades y estaba convencido de que también sucedería en Zaragoza. «Cuando se corre la voz de que se ve toda la ciudad, sube más gente». Y así fue.​ 

Aquí se puede leer el reportaje completo.

Las Fiestas del Pilar, un rosario de anécdotas

Desgranamos anécdotas, momentos y curiosidades que merece la pena recordar de una fiesta centenaria

Imagen de la primera Ofrenda de Flores, en 1958

 

 Mucho ha llovido desde que se celebró el primer 12 de octubre dedicado a la Virgen del Pilar en 1613. Recordamos algunos de los datos más curiosos, momentos importantes y anécdotas que nos ha dejado esta fiesta centenaria.

12 de octubre de 1613
. Primeras fiestas municipales
En 2013, apenas una semana antes de celebrar el que sería su cuarto centenario, una comisión de expertos del Ayuntamiento de Zaragoza concluye que un manuscrito inédito del secretario municipal, Martín Español, prueba que el Concejo de Zaragoza acordó, el 10 de octubre de 1613, celebrar oficialmente por primera vez la Fiesta de la Virgen del Pilar el día 12.

1743. La primera Pilar no fue zaragozana... ni aragonesa
La primera prueba documental que asegura la existencia de una mujer llamada Pilar en Zaragoza data de 1743, en el registro parroquial de San Miguel de los Navarros. Sin embargo, ya hay constancia anterior de mujeres llamadas Pilar en Madrid, concretamente en 1683. En la actualidad hay 144.857 mujeres llamadas Pilar y, curiosamente, 31 hombres (repartidos entre Madrid y Valencia).

3 de julio de 1756. Primer Rosario de Cristal
María Velilla, una mujer oriunda de Ambel y residente en Zaragoza, comienza a rezar por la mañana el rosario en la Santa Capilla del Pilar, acompañada de otras siete personas. El fervor fue creciendo, llegando a rezar el día 21 casi 1.500 fieles, en lo que acabó llamándose el ‘Rosario de la Aurora’. Tanto creció su popularidad que comenzó a rezarse un segundo al atardecer, y finalmente se autorizó la salida nocturna cada 12 de octubre. Formará parte del programa oficial de fiestas por primera vez en 1913.

12 de octubre de 1900. Más visitantes
Solo el primer día de las fiestas, 12.000 visitantes disfrutaron de las fiestas. En 1908, fueron 50.000 el día del Pilar. Las estimaciones de los últimos años hablan de 200.000 visitantes anuales. En 2019, la ocupación hotelera en el fin de semana grande fue del 94%.

13 de octubre de 1907. El Tragachicos o ‘Gargantúa’
La sensación infantil de 1907 es la aparición de este temible personaje, creado por el artista Nicolás Montes. El día 13 tiene una entrada triunfal en la ciudad: "Desde la playa de Torrero se encaminó a la Puerta de Santa Engracia, donde le esperaban los Gigantes y Cabezudos y un buen número de coches con niños de conocidas familias zaragozanas. De la boca del Tragachicos salieron palomas y paquetes de caramelos". Tras unos años de ausencia, la figura se recuperaría en las fiestas de 2012.

8 de octubre de 1912. Primera y exitosa Semana de la Aviación
Fue la gran novedad de las fiestas. HERALDO informaba así del primer vuelo en el aeródromo de Valdespartera: "Nada más y nada menos que 22 minutos permaneció en el aire el señor Tixier a bordo de su Bleriot, que, a pesar de su rudimentario aspecto, le permitió elevarse a 750 metros de altitud y dar una vuelta a toda la ciudad".

1913. Con dineros...
El presupuesto para las fiestas del Pilar de este año asciende a 12.000 pesetas, unos 72 euros al cambio. En 2019, el Ayuntamiento de Zaragoza destinó 1,9 millones de euros de su presupuesto a las celebraciones pilaristas.

11 de octubre de 1915. Primera cabalgata industrial
Así hablaba HERALDO de la nueva iniciativa: "Como el número gustó grandemente a todos y animó la ciudad durante cuatro horas, el público quiere que se repita la fiesta popular de la cabalgata y la comisión de festejos, siempre amable, la repetirá". La tradición se recuperó en 2015, cien años después de la primera, y se mantiene desde entonces tras el pregón.

11 de octubre de 1928. Precaución al volante
Los coches, sin estar ni mucho menos al alcance de todos los bolsillos de la época, aumentan su presencia en la ciudad, lo que obliga al Ayuntamiento a emitir un bando con nuevas normas de circulación. HERALDO comenta con sorna que provocan "tal lío ciudadano que han pasado a ser el número más divertido del programa de festejos".

5 de octubre de 1930. Al mal tiempo, nuevas fechas
El escritor turiasonense Gregorio García-Arista abre la edición de HERALDO con un escrito titulado ‘Hay que cambiar las fechas’. En él propone adelantar las celebraciones una semana, de manera que se celebren siempre entre el 1 y el 12 de octubre. El objetivo, doble: por un lado intentar esquivar al mal tiempo y, por otro, aprovechar mejor el curso universitario.  

Aquí se pueden leer todas las mejores anécdotas de la Fiestas del Pilar