Fiestas del Pilar
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día del pilar

El pregón de los pregones

En un año sin fiestas ni discurso en el balcón, HERALDO elabora un mensaje pilarista con trazos de los textos que han abierto los festejos desde 1979. Es parte del especial que este diario publica el día 12 de octubre.

El balcón en el que habitualmente se lee el pregón pilarista, en una imagen de este viernes.
El balcón en el que habitualmente se lee el pregón pilarista, en una imagen de este viernes.
José Miguel Marco

¡Zaragozanos! ¡Zaragozanas!

"Reclamemos nuestro espacio en la calle" (José Antonio Labordeta, 1979) y "que revuele el cierzo con suave alegría" (Ildefonso Manuel Gil, 1980). No olvidéis que "la alegría sana es una de las expresiones más nobles" (Francisco Yndurain, 1981), por lo que -aunque sea de forma virtual- "bailemos todos festeros de diligentes pies. Cantemos y bailemos la jota, joteros, y canten y bailen también la jota los rockeros, que ya los joteros bailarán el rock cuando llegue la ocasión… Pero que nadie pretenda imponernos el son al que debemos bailar y, sobre todo, que nadie venga después a quitarnos lo bailado" (Antonio Mingote, 1982).

"Las fiestas somos nosotros, todos y cada uno, unidos en la ilusión y la alegría de vivirlas, plena y libremente" (Conchita Buñuel, 1983). Aunque este año no toque celebrarlas, "nuestras fiestas son fiestas de alegría y liberación, todavía más cuando el recobrado sentir aragonés se entremezcla del sentir esperanzador en la democracia" (Antonio Saura, 1984).

"¡Aragón existe! Y cuando nuestras piernas se cansen y nuestras gargantas estén secas de cantar, beberemos esos cariñenas de intenso color rubí oscuro, recios y nobles como la sangre de nuestra Agustina de Aragón" (Javier Morancho, 1985). "Las fiestas han saltado límites y fronteras, como debe ser" (José Luis Borau, 1986), porque "esta no es ciudad de pasados acartonados y museo folclórico, sino burgo vivo que sabrá mirar al futuro" (Luis del Val, 1987). En estos tiempos difíciles, "que se baile la jota y repiquen campanas de paz y alegría" (Eduardo Foncillas, 1988).

"Lo más deseable sería que los aragoneses de hoy, los aragoneses que nos sucedan mañana, no tuviesen ya necesidad de abandonar su tierra, de abandonar su patria chica en busca de expectativas más favorables" (Javier Tomeo, 1989). "Ojalá nadie se tenga que marchar de esta ciudad o de otra involuntariamente, porque la ciudad en la que naces contiene el mundo" (Soledad Puértolas, 1990).

"Con esa fuerza que tiene la jota, debemos comenzar otra vez" (Pilar Lorengar, 1991), desde "el pódium más alto de la ciudad de Zaragoza" (Fernando Escartín, 1993) para ser, una vez más, "la envidia de España" (Víctor Fernández, 1994).

Los que vuelven a casa tras salir de esta tierra vienen con "el fruto de la experiencia" (Arantxa Argüelles, 1995) acumulada. Y los ‘foranos’ que nos conocen valoran "el acento" aragonés, "la jota, la alegría, la sinceridad y la nobleza" que tenemos (Imperio Argentina, 1996). "Allí donde fuimos nos recibieron bien. Pero también es cierto que nosotros les demostramos, con tenacidad y sacrificio, el coraje de los aragoneses. En todos los países se nos conoce y se nos respeta por nuestro buen talante, por nuestra honradez y, por qué no decirlo, ¡por nuestro baturrismo!" (Raúl García, ‘El Tato’, 1997)

Zaragoza es "un punto de encuentro" (Javier González Ferrari, 2000) para todos y las torres del Pilar, "las antenas para lanzar a los cuatro puntos cardinales una noticia tan esperada cada año" (Paco Ortiz, 1998), la del inicio de unas fiestas en las que "las peñas son imprescindibles para crear un clima de júbilo y colorido" (Andoni Cedrún, 1999), aunque este año tengan que quedar silenciadas.

A la capital aragonesa se le quiere "porque tiene un río, porque es seca, porque hace frío, porque la siento mía, y tiene una Virgen en la que confío" (Bigas Luna, 2001). Como "la mayoría de los artistas tienen que buscarse el pan fuera de esta tierra" (Enrique Bunbury, 2002), los aragoneses "debemos apoyar nuestra cultura, nuestro folclore y a nuestra gente. Debemos desterrar la idea de que los de fuera lo harán mejor" (Carlos Pauner, 2003).

"¡Me quiero seguir riendo con Zaragoza y con sus gentes!" (Javier Coronas, 2004), porque "los zaragozanos somos la gente más simpática y hospitalaria de España" (César Lainez, 2005). "Somos una ciudad del Noreste, dura y hermosa, cruce de caminos y culturas" (Amaral, 2006), "con gente cojonuda de carácter abierto y noble que hace que nadie se sienta extranjero" (Lita Claver, 2007).

"Hace 200 años vinieron a Zaragoza gentes de todas partes. Franceses, polacos, gente de Huesca, de Teruel, de toda España y del extranjero. Entonces se decía por las calles: Zaragoza no se rinde" (Guillermo Herrera, 2008). "Los romanos nos llamaron Cesaraugusta, ‘casi ná’, y estábamos dispuestos a ser una de las ciudades más hermosas del Imperio (...) Ahora somos capaces de criticarnos mientras soportamos este maravilloso clima con el que nos derrumba el sol, nos arrastra el cierzo y hace que una jota bien cantada, en la suavidad de una noche serena, nos ponga los pelos de punta" (José Antonio Labordeta, 2009).

"Solo cuando uno vuelve a casa es consciente de que lo que vale la pena no es lograr éxitos, sino tener con quién celebrarlos" (Álvaro Arbeloa, 2010). Y siempre es mejor en una "ciudad de resistentes", de vecinos que "somos imparables cuando nos unimos, creamos, inventamos y resistimos" (Plácido Díez, 2011), una urbe de gente "noble, tozuda y de buen corazón" (Teresa Perales, 2012)

Aunque atravesamos "tiempos pachuchos, tiempos modorros, tiempos que da asco ve’los" (Jorge Asín y Marisol Aznar, 2013), "juntos volveremos a ganar" (Braulio Cantera, 2014). A veces somos "poco cuidadores de lo nuestro", pero "nada está perdido todavía" porque la cultura aragonesa "es universal, entronca con árabes y sefardíes, con el Mediterráneo, con África y con Hispanoamérica" (Carmen París, 2015).

Ahora más que nunca hay que "abrir las puertas y los corazones a los demás, compartir, demostrar que los aragoneses, además de gigantes y cabezudos, somos solidarios, respetuosos y hospitalarios" (Luisa Gavasa, 2016); y acordarse de "los que no pueden estar aquí porque están enfermos, en paro, deprimidos y pasando una mala época" (Kase.O, 2017). Trabajando "juntos en igualdad, conseguiremos una sociedad mejor" (Ludmila Mercerón, Sagrario Saiz, Trinidad García, María Jesús Lázaro, María Jesús Lorente, Carolina García y Justina Iordachescu, 2018)

"¡Vivan las fiestas del Pilar! ¡Viva la Virgen del Pilar! ¡Viva Zaragoza!" (B Vocal, 2019)

(Ya falta menos para las fiestas del Pilar 2021)

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