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Fiestas del Pilar

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Vuelta de tuerca a la cabalgata, el gran teatro a pie de calle

La marcha previa al pregón se reinventó en la década de los 80 y se actualizó de nuevo en el último lustro, dotando de más coherencia al recorrido de las carrozas. Sus orígenes se remontan hasta el año 1765.

Caleidoscopio Teatro, compañía que ha dado un giro conceptual a la marcha previa al pregón, da forma a sus figuras en su taller en el polígono Empresarium.
Caleidoscopio Teatro, compañía que ha dado un giro conceptual a la marcha previa al pregón, da forma a sus figuras en su taller en el polígono Empresarium.
Toni Galán

Pocos actos hay más democráticos que aquellos que se celebran a pie de calle. No distinguen de rentas ni de edad, no saben de razas y les importa más bien poco las inclinaciones de los observantes. Y entre todos los programados en las Fiestas del Pilar destaca, por su capacidad de convocatoria, la cabalgata previa al pregón. Algo así como un gran teatro sin taquilla, del que nadie se va a quedar fuera por no llevar unas monedas en el bolsillo.

"Es uno de los momentos más importantes del año para el sector de las artes escénicas, ya que nos da la oportunidad de llevar la cultura a la gente, y no al revés. Esto permite que todo el mundo tenga acceso, que nadie se vea excluido", cuenta Míchel Mondrón, director de la compañía K de Calle, quien destaca la vuelta de tuerca que hace un lustro se dio al planteamiento de la cabalgata: "Ahora se cuenta con todas las compañías aragonesas y se le ha dado una coherencia a las carrozas para armar una historia, cuando antes, casi siempre, cada una iba a su bola".

Caleidoscopio Teatro ha estado detrás de la organización de las marchas estos últimos años. Su coordinadora, Azucena Gimeno, marca 2016 como fecha clave en este giro conceptual: "Ha sido una decisión que se ha demostrado positiva. El cambio de modelo ha permitido una mayor coordinación, la generación de empleo entre profesionales de la danza, el circo y el teatro de calle y hasta la exploración de nuevos formatos. El año pasado, sin ir más lejos, abordamos la cabalgata como un cómic en el que se contaba la historia de ‘El increíble maño menguante’. Cada carroza era una viñeta, en la que incluso pudimos reflejar figuras y lugares reconocibles de la ciudad. Todo con un trasfondo, con un mensaje mediante el que quisimos transmitir a los niños que no hay un planeta B y que es muy importante cuidar éste".

En la elaboración de las carrozas, las compañías trabajan codo con codo con las brigadas municipales, logrando resultados de primer orden, como réplicas del mercado central, del Tragachicos, de un gran siluro o de la basílica del Pilar. A lo largo del último lustro, a excepción de este extraño año, se han abordado elementos pegados a la historia de la ciudad, como el cierzo o el río Ebro, pero también temas de actualidad, como el feminismo o el citado cambio climático.

Los 80 marcaron el ritmo

No hay que caer en el error de pensar que la marcha de las carrozas es una concepción moderna. Tampoco sería justo afirmar que la reinvención de la celebración es una apuesta de esta década. Lo razona César Falo, extrabajador municipal y comisario de la exposición ‘Zaragoza y las Fiestas del Pilar’, que se desplegó en 2018 en el Centro de Historias: "El gran giro llegó bien entrada la democracia, allá por 1988. Aunque ya en los sesenta se adquirieron elementos decorativos sueltos a un proveedor valenciano, estos no tenían más relación entre sí que el hecho de evocar la fiesta. Eso sí, las brigadas municipales ya se empleaban a fondo para dar nuevas pinceladas cada año. A partir de los años ochenta empiezan las producciones propias, monográficas, en las que se cuenta una historia".

Los archivos demuestran que los orígenes de la cabalgata se remontan, nada menos, que hasta 1765, cuando la ‘mojiganga de las pléyades’ daba paso a gigantillos, matachines, osos, leones, unicornios, corderos, mochuelos... En años posteriores, y no siempre coincidiendo con el primer día de fiestas, se dio forma a una tradición que no en todas las ediciones tuvo aroma festivo. En ocasiones el tema elegido era religioso, monárquico o mercantil. "Tenemos que pensar que la implicación del Ayuntamiento no era, por mera capacidad económica, como la actual. Las fiestas se nutrían de aportaciones privadas y se convirtieron, sobre todo a raíz de la llegada del ferrocarril, en un producto económico en el que los negocios promovían el turismo, que muchas veces venía atraído por las carrozas, que levantaban una gran expectación y reconocimiento. Los gremios jugaron un papel importante".

Gigantes, monstruos y animales abrieron el camino

Las detalladas crónicas de la época permitieron dibujar una representación fiel de la primera cabalgata, fechada en 1765. Por la Puerta del Ángel se presenta la mojiganga de las Pléyades, escoltada gigantillos, matachines, osos, leones, unicornios, corderos, mochuelos... También letrados, astrólogos con compases, colegiales con becas y otros símbolos con carros y dances.
Las detalladas crónicas de la época permitieron dibujar una representación fiel de la primera cabalgata, fechada en 1765. Por la Puerta del Ángel se presenta la mojiganga de las Pléyades, escoltada gigantillos, matachines, osos, leones, unicornios, corderos, mochuelos... También letrados, astrólogos con compases, colegiales con becas y otros símbolos con carros y dances.
José Rubio / A. M. Z.

Escenas históricas y religiosas e incursiones nocturnas

Carroza que representa la defensa de la ciudad durante Los Sitios de Zaragoza.
Las representaciones de carácter católico y las recreacionistas tuvieron un peso específico durante el franquismo. Un claro ejemplo es esta carroza en la que se retrataba la defensa de la ciudad durante los Sitios. Las reinas de fiestas, ataviadas con el traje regional, también tenían su hueco reservado, e incluso durante años hicieron un desfile, primero a la luz del día y luego de noche.
Jarque / A. M. Z.
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