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Ahogamientos, golpes de calor, quemaduras... Cómo divertirse en verano sin poner en peligro a los niños

La pediatra zaragozana Teresa Cenarro lanza una advertencia para prevenir accidentes en balsas, ríos y piscinas, e invita a seguir algunos consejos para protegerse del sol y las altas temperaturas.

Cómo divertirse en verano sin poner en peligro a los niños.
Cómo divertirse en verano sin poner en peligro a los niños.
Guillermo Mestre/Aránzazu Navarro/HA

El calentamiento global y las sucesivas olas de calor que se están viviendo, mucho antes que en temporadas pasadas, han contribuido a que este mes de mayo acabara con el mayor número de muertes por ahogamiento en espacios acuáticos desde hace seis años, seguido de un inicio de junio trágico. "Por desgracia, pues se suelen producir a lo largo de todo el verano, este mes de junio el número de fallecidos por ahogamiento es superior a otros años. Puede influir que hace más calor y hemos empezado antes con la temporada de baños. Por eso, es necesario advertir a las familias de que los ahogamientos, por desgracia, ocurren también en niños", indica la doctora Teresa Cenarro, pediatra del Centro de Salud de Sagasta. 

A juicio de esta doctora, que lanza una advertencia en plena ola de calor, se deben "atacar" este tipo de infortunios de dos maneras: con vigilancia y educación, insistiendo más en la primera en el caso de los más pequeños, y potenciando la segunda en el de los más mayores, de 11, 12 y 13 años. "En poquito espacio de agua un niño pequeño se puede ahogar, incluso en una piscina de las hinchables que podemos poner en una terraza de casa. La regla dice que el adulto debe estar a la distancia de su brazo del niño; es decir, que haya una vigilancia cercana, y extremar las precauciones en cumpleaños y fiestas en la piscina, pues son momentos claves en los que debe haber siempre adultos cerca del agua que se hagan responsables de los más pequeños", afirma Cenarro, al indicar que un niño de un año que está en una piscina hinchable se puede ahogar "en poco rato y en poco volumen de agua" si no hay nadie cerca vigilando, incluso en el caso de aquellos menores que han ido a aprender a nadar y saben flotar. "Un adulto tiene que estar siempre al lado, no se puede quitar el ojo de encima de los niños. En la guardia de este fin de semana un niño pudo tener un percance en una piscina pequeña precisamente", añade. 

A la falta de vigilancia, se suma otro problema añadido en el caso de los menores preadolescentes que, por desgracia, han protagonizado en los últimos años varios casos de ahogamientos en verano a orillas del Ebro. "Ahí entraría ya la educación en prudencia: no bañarse en sitios donde no hay socorristas, como pantanos o ríos, donde además las corrientes juegan malas pasadas", señala.

"Las instituciones deberían proporcionar a aquellas familias que no pueden acudir a cursillos de natación unas nociones mínimas para poder flotar en el agua"
La pediatra del Centro de Salud de Sagasta también advierte que "este mes de junio el número de fallecidos por ahogamiento es superior a otros años"

Alarmada por las cifras de este mes de junio, y en un intento por concienciar a la Administración y a las familias para evitar "accidentes desgraciados" en zonas sin vigilancia, esta pediatra insiste mucho en la necesidad de que todo el mundo aprenda a mantenderse en el agua. "No hace falta nadar como una sirena, pero sí saber flotar si te caes circunstancialmente en el agua. Aquí hay que tener en cuenta que no todo el mundo puede acceder a clases de natación y las instituciones deberían proporcionar a aquellas familias que no pueden acudir a estos cursillos unas nociones mínimas para poder flotar en el agua", defiende esta pediatra, quien trae a colación el caso de Karim y otros "niños de 12, 13 y 14 años" procedentes de familias vulnerables que no sabían nadar y se ahogaron en el agua

"Hay que saber que es peligroso nadar en zonas como pantanos o ríos, donde no hay banderas ni vigilancia"

"Un niño no puede llegar sin saber nadar a esa edad porque se puede caer en un río y tener una desgracia. Luego hay que defenderse en el agua para que no te pase nada y saber que es peligroso nadar en zonas como pantanos o ríos, donde no hay banderas ni vigilancia, porque aunque sea en la orilla te puede arrastrar la corriente", advierte esta pediatra, que insiste en dos cuestiones importantes para prevenir ahogamientos en menores: que haya recursos para que los niños de familias vulnerables puedan aprender a nadar e insistir también en ser prudentes en estos lugares, que tienden a ser frecuentados por adultos y jóvenes en plena ola de calor.

"Muchas veces no hay dinero para ir a la piscina. Hace calor y coinciden dos factores, familias vulnerables que económicamente no pueden ir a un espacio acuático donde hay un socorrista o vigilancia, con que además son niños que no saben nadar, que hay mucha gente que no sabe. En estos sitios es insistir, insistir e insistir en que es muy peligroso bañarse. De hecho, en adolescentes es el lugar donde más se suele producir este tipo de accidentes. Los niños pequeños suelen tener percances en piscinas de urbanizaciones o de casas particulares en las que no hay vigilancia y hay un porcentaje muy elevado de accidentes en piscinas privadas. Todo eso hay que tenerlo en cuenta, tenerlas valladas y vigilar, porque donde hay un niño pequeño y hay agua tiene que haber un adulto que no le quite el ojo", subraya esta pediatra. 

Quemaduras, insolaciones y golpes de calor

Además de los ahogamientos, hay otro tipo de situaciones vinculadas a la ola de calor que preocupan a los pediatras, como son las deshidrataciones, las quemaduras solares, las insolaciones y los golpes de calor. Los síntomas de estos últimos (fiebre, malestar, vómitos...) son muy parecidos y lo que cambia, para saber diferenciarlos, es cómo se han producido. "Hay veces que no hace falta que haga un calor extremo, puede ocurrir incluso haciendo deporte a la sombra. Si hace muchísimo calor y hay mucha humedad no transpira bien la piel y entonces se puede producir un golpe de calor. Las insolaciones son exposiciones prolongadas al sol cuando está muy alta la radiación", compara esta pediatra, que insta a evitar en ambos casos ponerse al sol en las horas centrales del día y practicar deporte al aire libre con altas temperaturas. "No hace falta estar al sol, pero si haces mucho ejercicio; a veces, ves gente haciendo footing por el parque con un calor tremendo... Ahí hay mucho más riesgo de que haya un golpe de calor", añade. 

"Llevamos ya un par de pacientes con quemaduras solares de segundo grado con ampollas en la piel"
Un niño zaragozano de tres años con quemaduras de segundo grado por el sol.
Un niño zaragozano de tres años con quemaduras de segundo grado por el sol.
H. A.

Otra preocupación extendida a este respecto, y que han visto en la última semana en su consulta del Centro de Salud de Sagasta, son las quemaduras solares, con el consiguiente riesgo que tienen en la infancia. "No sé si es que se nos había olvidado de otros veranos por la pandemia, pero sorpresivamente, a pesar de todas las recomendaciones que damos continuamente de usar protección solar, llevamos ya un par de pacientes con quemaduras solares de segundo grado con ampollas en la piel por haber estado mucho rato expuestos al sol", cuenta Cenarro.

El problema en estos casos puede deberse a varios factores. Por un lado, no haberse puesto crema de protección (que esta familia en cuestión aseguró haber usado) o el hecho de no aplicarla correctamente. "Hay que tener en cuenta que la crema de protección hay que ponerla varias veces al día y los expertos recomiendan una capa bastante mayor de la que ponemos", apunta Cenarro. 

"Las quemaduras de piel en los primeros años de vida tienen mucha relación con el desarrollo de melanoma en el futuro"
La pediatra del Centro de Salud Sagasta advierte: "las quemaduras en los primeros años de vida, pueden acabar en melanoma"

Los expertos aconsejan usar factores de protección solar altos (por encima de 30) en la infancia y repetir la aplicación cada dos horas, siempre que no concurren otras circunstancias que invaliden su efecto. "Hay que tener en cuenta que el agua y la arena reflejan la radiación solar y depende mucho del medio en el que estás", puntualiza esta pediatra, que insta a evitar también las horas centrales del día (de 12.00 a 16.00) y tener en cuenta que las quemaduras que se producen en los primeros años de vida son responsables de muchos cánceres de piel y melanomas que se van a producir en la edad adulta. "Es importantísimo que un niño no se queme en los primeros años de vida porque las quemaduras solares no son buenas para nadie, pero los estudios dicen que en estos primeros años estarían detrás de muchos melanomas del futuro", alerta Cenarro, quien confiesa que hacía tiempo que no veía quemaduras de segundo grado como la del otro día en consulta.

La doctora Teresa Cenarro y una médico residente en la consulta de pediatría del Centro de Salud de Sagasta, comentan las quemaduras de segundo grado que trataron a esta semana.
La doctora Teresa Cenarro y una médico residente en la consulta de pediatría del Centro de Salud de Sagasta comentan las quemaduras de segundo grado que trataron a un niño esta semana.
Oliver Duch

"Desde luego parece que el calentamiento global que estamos viendo, las olas de calor en mayo y junio -que creo que no se habían descrito desde que hay registros- suponen muchas horas de radiación muy fuerte... Todo eso hay que tenerlo en cuenta. Hay que pasarlo bien en verano, tomar el sol, porque es la fuente más importante de vitamina D a través de la piel, pero hay que hacerlo con mucha prudencia y protección, a primera hora y a última. También evitar las horas centrales del día, protegerse del calor y beber mucha agua para hidratarse bien y evitar estos golpes de calor. Que te puedes divertir, pero sin poner en riesgo la vida de nadie", concluye esta doctora.

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