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¿Cómo afecta la Covid a nuestros hábitos de alimentación y deporte?

La pandemia ha alterado el desarrollo de las actividades que tienen que ver con la salud. Cada vez más personas se decantan por los espacios abiertos, las compras ‘online’ y los productos de cercanía.

Uno de los cambios más destacados es el ‘hambre emocional’, por el que a causa de factores como el estrés o la ansiedad se opta por comer más número de veces al día o más cantidad.
Uno de los cambios más destacados es el ‘hambre emocional’, por el que a causa de factores como el estrés o la ansiedad se opta por comer más número de veces al día o más cantidad.

T ras más de ocho meses de que comenzase la pandemia de la Covid-19, algunos de los hábitos que se modificaron en materia de alimentación y deporte continúan presentes en buena parte de la sociedad.

El hecho de que se pase más tiempo en casa, por ejemplo, ha traído consigo un aumento del consumo de alcohol, tal y como reflejan diversos estudios. Asimismo, muchas personas cocinan más en sus hogares, pero a menudo bollería, pastelería y otros productos poco saludables. Sin embargo, la coyuntura actual sí que ha servido a otros ciudadanos para tratar de organizarse mejor a este respecto y llevar a cabo una buena planificación de la cesta de la compra, lo que lleva a que las elecciones alimentarias sean mejores.

"La pandemia ha cambiado nuestros hábitos alimentarios, ya que durante el primer periodo de confinamiento domiciliario realizamos todas las ingestas en casa y, por ello, se ha incrementado la compra a nivel de mercado y supermercado. Del mismo modo, se ha disminuido el consumo fuera de casa, aunque la comida a domicilio ha presentado un aumento sobre todo en esta segunda ola, pues aunque se han implementado limitaciones en la hostelería, muchos establecimientos se han transformado ofreciendo este servicio a sus clientes", explica Patricia Lambea, dietista y nutricionista.

Otro de los cambios que destaca la profesional son los relativos al plano emocional, que pueden conllevar que se opte por comer más número de veces al día o más cantidad, ya que al estar más tiempo en casa los alimentos se tienen al alcance más fácilmente. Y, en la mayoría de estas situaciones de "hambre emocional", las elecciones que apetecen "no siempre son saludables, sino que suelen ser alimentos más procesados, hiperpalatables, con alto valor calórico y poco interesantes nutricionalmente", manifiesta la experta.

En cuanto a la tendencia de preferir las compras ‘online’ a las presenciales, Lambea indica además que una parte de la población ha optado por hacer una compra basada en una planificación previa para así organizarse toda la estructura de comidas y cenas durante una semana o más, predominando el consumo de productos frescos –hortalizas, frutas, carnes, pescados, huevos...– legumbres y cereales integrales y frutos secos naturales. "Sin embargo, otra parte de la población hace compras no organizadas previamente, donde hay mayor presencia de productos más procesados, ‘snacks’, bollería, bebidas carbonatadas y alcohólicas...", sostiene.

"El hecho de hacer una buena compra, pensada y planificada previamente, hace que nuestras elecciones alimentarias siempre sean mejores", recuerda Lambea, que agrega que "cada vez hay más población que opta por la alimentación ecológica y, sobre todo, hay mayor concienciación en cuanto al consumo de productos de kilómetro cero".

En cuanto al perfil del consumidor postpandemia, Lambea considera a destacar que este cada vez se preocupa más por lo que mete en su cesta de la compra, de donde procede ese producto, la etiqueta nutricional del mismo y el control de calidad que ha pasado. "Es más exigente en este sentido y, por ello, la tendencia al consumo de alimentos de cercanía y de producción ecológica está en alza. Además, si llevamos un estilo de vida saludable, podremos mantener nuestro sistema inmunológico lo mejor posible y protegernos frente al ataque de bacterias, virus y otros organismos infecciosos que pueden atacar nuestra salud", concluye la profesional.

Huertos de autoconsumo

En este sentido, muchas personas valoran más en la actualidad el hecho de contar con un huerto urbano de autoconsumo. Es el caso de David Garza, un zaragozano de 46 años que junto a otros padres y madres de niños del colegio de su hija tiene alquilados desde hace dos años dos huertos en el entorno del parque del Agua de la capital aragonesa. "Yolanda, mi mujer, siempre había querido tener un huerto y nos estuvimos informando al respecto y comentándolo con otros padres. Empezamos sin saber mucho del tema pero fuimos aprendiendo poco a poco. Ahora somos diez adultos para trabajarlos y cultivamos borrajas, acelgas, lechugas, cebollas, varios tipos de coles, tomates, pimientos y otros productos clásicos de la huerta. Cada semana cogemos algo y hay días que nos hemos llevado dos o tres kilos de alimentos", explica.

Normalmente acuden los fines de semana a plantar, quitar malas hierbas, regar y comprobar que todo crece bien. Una de las razones que más valora en este sentido es "lo saludable que es lo que obtenemos, porque no usamos ningún tipo de químico", destaca Garza, que añade que todos los padres están "muy concienciados" al respecto de la sostenibilidad.

Sobre el primer confinamiento de marzo, apunta que tuvieron "mala suerte" porque algunos alimentos se desperdiciaron. "Nos supo un poco mal también que durante un tiempo dejasen ir a los supermercados y no a los huertos, pues estos son espacios abiertos y allí el riesgo de contagio es más bajo", expone Garza, que considera que son "una buena fuente de consumo y constituyen una forma ideal de autoabastecerse", por lo que cree que se deberían extender y que sería positivo que se impulsasen más.

El plano deportivo

Otro de los campos en los que el coronavirus ha alterado su día a día es el deporte, en el que se ve una tendencia creciente hacia su práctica al aire libre. "Ha cambiado la manera que tenemos de relacionarnos y eso también se refleja en el deporte, con la búsqueda de grupos reducidos o entrenamientos individuales y espacios abiertos en general. No obstante, el público ‘indoor’ se ha vuelto extremadamente respetuoso y los responsables de los centros deportivos han hecho esfuerzos altísimos por cuidar a sus deportistas en materia de seguridad, por lo que no deberíamos tampoco pensar que este sector va a dar un paso atrás", explica Raúl Luzón, co-director de la Escuela de Salud Vive! de Zaragoza. 

Este nuevo escenario también afecta a las clases de educación física en numerosos centros educativos. Así, algunos docentes están teniendo que adaptar las sesiones para que los alumnos puedan llevarlas a cabo con la mascarilla puesta. "En cualquier caso, los profesores de educación física están tratando de realizar las clases en exteriores, en grupos pequeños y con materiales individuales o de elaboración propia y están aprovechando para trabajar a nivel teórico y concienciando al alumnado de la importancia de realizar ejercicio físico extraescolar y tener un estilo de vida saludable", apunta Miguel Barrios, educador físico de este centro.

A nivel general, el aspecto principal a tener en cuenta es "ser consecuente con las propias sensaciones de cada uno". "Si tienes que llevarla, aplica la intensidad y la duración con la que estés cómodo: si te sientes bien y no tienes dificultad para respirar, progresa; si no, reduce la intensidad o aumenta la recuperación" señala el profesional, que destaca que es recomendable utilizar una mascarilla especializada acorde al objetivo de entrenamiento de cada uno.

No obstante, Barrios advierte de que hay mucha desinformación acerca de sus efectos sobre la saturación de oxígeno periférica, la hipoxia o el aumento de la temperatura o el pH: "Hay personas a las que les resulta más molesta que a otras y a las que les dificulta más la respiración". 

Por último, y en cuanto a los retos que han de tenerse en cuenta a corto plazo en materia deportiva, Barrios resalta el de hacer que las personas integren el ejercicio físico regular en sus vidas de igual manera que comer o cuidar la salud mental. "El ejercicio no es sólo estética o rendimiento, es salud cardiovascular, respiratoria e inmunológica y funcionalidad a lo largo de la vida", concluye el experto.

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