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¿Fútbol, tenis o nada? El coronavirus también trastoca el deporte infantil

El miedo a los contagios, la limitación de las extraescolares y la falta de competición marcan la vuelta de los niños al deporte. Algunos sobreviven mejor que otros.

Clase de tenis este jueves en el Club Deportivo Santiago, en Zaragoza.
Clase de tenis este jueves en el Club Deportivo Santiago, en Zaragoza.
Toni Galán

El coronavirus llega a todos los rincones, también al deporte infantil. El inicio de curso, marcado -cómo no- por la covid, ha empezado con miedos, recelos, problemas y cálculos de todo tipo en las actividades deportivas que los más pequeños practican por las tardes.

Los clubes deportivos y empresas especializadas coinciden en que hay varios factores que lo han condicionado todo. Los principales son el miedo a los contagios y a romper las burbujas que se crean en las aulas, la prohibición de las extraescolares en los colegios públicos y la suspensión -de momento- de las competiciones.

La tendencia es de descenso de actividad. Se espera que, en general, haya menos niños apuntados a deportives que otros años, ya que hay familias que los consideran un riesgo innecesario en la situación actual. No obstante, hay disciplinas que lo llevan mejor que otras. Meritxell Laborda, presidenta de la Asociación de Empresas Gestoras de Actividades Extraescolares, que engloba a 25 compañías aragonesas, observa que están creciendo “los deportes individuales”, como el tenis, el pádel, la natación, el patinaje o el atletismo, frente a deportes colectivos que “están más limitados”.

Por ejemplo, en las instalaciones del Club El Soto, de Zaragoza, las inscripciones en tenis para niños se han duplicado (de 60 a 120) y las de pádel han pasado de 6 a 40. Por contra, el fútbol y el baloncesto han caído algo, mientras que el judo directamente se ha suspendido, según cuenta Óscar Gallego, gerente de Actex, empresa que gestiona las actividades del club.

En el caso del tenis, el presidente de la federación, José Antonio Senz, apunta que las licencias no están creciendo. Pero hay clubes y escuelas que han recibido nuevos niños, en algunos casos por las reticencias de los padres a que hicieran deportes de mayor contacto. Paula Lizalde, directora técnica de Stadim Casablanca, dice que el tenis y el pádel van a más en sus instalaciones. Lo corrobora también Carlos Romera, del Club Deportivo Santiago: “No ha habido una avalancha, pero sí ha llamado mucha más gente que otros años para informarse, y las inscripciones han aumentado un 25% seguro”.

Los deportes en los que el contacto es intenso, como las artes marciales, lo tienen especialmente complicado en estos tiempos. Las modalidades colectivas también generan dudas en algunas familias, como refleja Juanma Giménez, presidente del Club Maristas Zaragoza de balonmano: “Tenemos reticencias por parte de muchos padres, porque quieren mantener la burbuja que tienen en las aulas y prefieren que no se mezclen”. Espera poder iniciar los entrenamientos en octubre, pero es consciente de que “habrá bajas” en las plantillas.

José Miguel Sierra, presidente de la Federación Aragonesa de Baloncesto, cuenta que los clubes están entrenando “con cierta normalidad”, pero que los equipos de los colegios “están teniendo muchísimos problemas para empezar los entrenamientos”. Esto ha hecho que haya habido “un trasvase de jugadores” de los colegios a los clubes, algunos de los cuales incluso han tenido que cerrar las inscripciones.

Pese a ello, el balance global, asume, será que “este año habrá menos niños jugando a baloncesto”. Eso sí, confía en que los que lo practican al menos “puedan empezar a competir” -las ligas escolares están suspendidas hasta nueva orden-. “No pueden estar otro año más entrenando sin competir, porque pierden motivación”, señala.

Óscar Fle, presidente del Federación Aragonesa de Fútbol, confía en que, “aunque de momento todo está muy parado”, finalmente no bajen mucho las inscripciones, porque “los niños siguen queriendo jugar a fútbol”. Según apunta, los clubes que han vuelto a entrenar de momento “no han perdido muchos niños”. 

De hecho, al igual que en el baloncesto, algunos han ganado inscripciones de chavales provenientes de colegios en los que no han podido empezar la actividad. En alguno de estos centros públicos, los padres incluso han decidido alquilar campos externos al colegio y contratar ellos al entrenador para que sus hijos pudieran mantener el equipo.

La suspensión de las extraescolares ha afectado de forma durísima a la gimnasia rítmica. Los clubes federados han reiniciado los entrenamientos, pero en los colegios -donde la mayoría de las niñas no están federadas- “están a cero” y lo tienen “muy negro para hacer nada”, señala Miguel Royo, presidente de la federación.

En cuanto al atletismo, todo “se ha retrasado un poco”, pero los clubes están empezando a entrenar con la esperanza de que “se mantenga o aumente” el número de inscritos, según cuenta Susana Ochoa, presidenta de la federación. “Al ser un deporte individual, se pueden controlar muy bien los grupos”, apunta.

La natación, por su parte, también está pendiente de que algunas de las instalaciones que se utilizan abran o concreten sus protocolos. Guillermo Kleingries, presidente de la federación, cree que habrá "menos oferta" porque habrá que reducir aforos para los cursillos, y que -en principio- la demanda también bajará.  

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