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Una nueva vida: de cooperativa agraria a tienda de proximidad

La cooperativa de Santa Ana de Utebo ofrece cientos de productos, la mayoría aragoneses, que cubren las necesidades de sus vecinos tras el cierre de las tiendas del casco viejo.

"Sabiendo que está esto no voy a ir a grandes superficies", sentencia con firmeza Trinidad. Esta vecina de Zaragoza acude a la Cooperativa Agraria de Santa Ana de Utebo para comprar productos de primera necesidad, en esta ocasión unas cajas de leche. Dos semanas antes de la pandemia incrementaron notablemente la oferta de productos de sus estanterías, que hasta entonces habían sido "cuatro contados". Ahora es "como un ultramarinos de pueblo", tal y como lo definen sus trabajadores, que resaltan que se puede comprar sin agobios ni filas, a pesar de que es un goteo constante.

"El cambio coincidió con el cierre de las últimas tiendas del Casco Viejo de Utebo"

"Pensaba que había que ser asociado", "ya había oído hablar de vosotros" o "qué bien nos venís" son algunas de las frases que más escuchan detrás de sus grandes y verdes puertas. "El cambio de rumbo coincidió con el cierre de las últimas tiendas del Casco Viejo de Utebo", apunta Luis Sanz Sánchez, trabajador de esta cooperativa que gestiona Agroveco y vecino de la localidad. "No ha quedado nada, ni la caja de ahorros", lamenta Pascual Adiego, un vecino "de toda la vida" de Utebo. "Gracias a la cooperativa no tenemos que ir a otros sitios", celebra. Tiene 84 años y premia con su compra la proximidad que le brinda Santa Ana, ya que así se evita desplazamientos a la parte nueva del pueblo. Además, Luis muchas veces realiza entregas a domicilio a aquellos clientes que no pueden salir de casa. Un interés que ha repercutido notablemente en la caja.

La cooperativa de Santa Ana de Utebo ofrece cientos de productos, la mayoría aragoneses, que cubren las necesidades de sus vecinos tras el cierre de las tiendas del casco viejo.
"Una parte bonita del trabajo es cuando llamas a casas aragonesas para vender sus productos"

Una parte es de ferretería, otra de menaje para el hogar, también se encuentran útiles del huerto y, sobre todo, alimentación, su fuerte con productos aragoneses por bandera. Ofrecen laterío, género de Cárnicas Gállego, queso de Val de Cinca, Jamones Elidio, Helados Lic o borraja limpia de Mercazaragoza. También queso de Galindo Andrés y de Radiquero, Arroz Brazal, cacao Mañocao, mermeladas El Ababol o Frixen Cola. "Una parte bonita del trabajo es cuando llamas a casas aragonesas para vender sus productos”, cuenta María Lorente Lorente, responsable de la tienda. Lo dice con una tableta de turrón de Atienza en la mano, uno de los últimos en llegar junto a Zica, una cerveza artesana de Teruel, o el pan y los dulces de Villarrapa. Todo sin dejar de lado su germen agrario que se descubre al fondo de la nave.

Los trabajadores de la cooperativa de Santa Ana, en Utebo, convertida en tienda de proximidad.
Los trabajadores de la cooperativa de Santa Ana, en la calle de Cuenca de Utebo.
Toni Galán

La cercanía se percibe en las conversaciones, en los corrillos que pronto se forman. "Viene una señora y espera a la otra, compran juntas... al final es un punto de encuentro para los vecinos", relata Lorente. "Aquí se conoce a los clientes por su nombre y se les pregunta por su familia -asegura María-. Esos gestos se valoran en una época en la que es tan difícil socializar". No obstante, cada vez se prodigan más caras nuevas, tal y como sostiene Luis Sanz Sánchez: “No hay día que no venga alguien de primeras”.

El perfil de estos clientes varía. Mientras lo comentan, se acerca una chica, que va directa a por media docena de huevos. "También viene la población más joven de Utebo, dada la cercanía con algunas instalaciones deportivas. Y hay que tener en cuenta que este pueblo es un poco ciudad dormitorio, por lo que se ha rejuvenecido su población", analizan los trabajadores de Santa Ana, como Paco Ramón Tabuenca. El horario de apertura es de lunes a viernes de 8.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 y los sábados de 9.00 a 13.00.

Sanz Sánchez ha sido testigo de la metamorfosis que ha experimentado la cooperativa, donde empezó a trabajar hace unos tres años. "Solo teníamos vino, bonito, jamón y pienso para mascotas", recuerda. Además, su fuerte eran los productos enfocados a un público más agrícola: abono, semillas o fitosanitarios, una demanda que sigue en alza cuando llega la época de plantar.

Interior de la cooperativa de Santa Ana, en Utebo, convertida en tienda de proximidad.
Interior de la cooperativa de Santa Ana, en Utebo, convertida en tienda de proximidad.
Toni Galán

A raíz del confinamiento también ha aumentado el interés por el cultivo de huertos o la crianza de gallinas. A pesar de que antes de la pandemia solo estuvieron abiertos quince días, han notado una evolución de los intereses. "Muchas de las cosas que antes se comían fuera de casa ahora son caseras y te esmeras más a la hora de cocinar, por lo que se busca un producto de más calidad", considera María.

En la actualidad tienen en mente impulsar nuevas iniciativas, como un programa de fidelización de clientes. Desde Agroveco, la empresa que apoya la gestión, intentan "unir las fuerzas con las cooperativas del entorno", cuenta Ignacio Millán, director de producción de la empresa. "Sin olvidar la apuesta por el producto local, el comercio de proximidad, como es este ejemplo", concluye.

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