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Adiós a Sanse, las emblemáticas zapaterías de Zaragoza

La pandemia ha "truncado" la trayectoria de esta empresa familiar con más de 70 años de vida en las calles de la ciudad. La tercera generación agradece a su clientela la confianza mostrada.

Los escaparates de las tiendas de Sanse de Zaragoza ya no lucen 'stilettos', botas, sandalias, manoletinas ni zapatos de salón. Desde hace unos días estos locales están con la persiana abajo y la actividad ya no camina por sus comercios. "Nos hemos visto obligados a cerrar nuestras tiendas", lamenta la tercera generación de esta empresa familiar, una decisión "dificilísima". "La covid-19 ha truncado todo nuestro esfuerzo y pasión por el calzado", confiesan.

"Con el cierre de la empresa que montó nuestro abuelo se muere una parte de nuestro corazón"

Sanse ha sido hasta ahora uno de los negocios más emblemáticos de la ciudad, donde se han calzado varias generaciones de zaragozanos y sus zapatos han sido testigos de momentos especiales, como bodas, o en el día a día. "Con el cierre de la empresa que montó nuestro abuelo se muere una parte de nuestro corazón, forma parte de nuestra familia y ha estado presente en nuestra vida desde que nacimos. Para nosotras ha sido una de las decisiones más difíciles de nuestra vida", lamentan Rosa y Tatiana Lorén, nietas del fundador.

"Desgraciadamente la pandemia vino de repente, recién recibida toda la mercancía para la temporada fuerte de venta, con bodas y comuniones, y tuvimos que cerrar durante tres meses, sin generar nada de ingresos y asumiendo gastos", manifiesta Lorén. No obstante, a la irrupción del coronavirus se suma "la proliferación de grandes superficies, las ventas por internet y la escasa ayuda por parte de la Administración para un sector que no hace más que recibir golpes", determinan.

"Aunque es tarde para Sanse, todavía se podrían abordar para evitar el cierre de otros"
Una de las tiendas de Sanse cerrada, en el centro de Zaragoza.
La tienda de Sanse de la calle de Zurita.
Guillermo Mestre

Precisamente, consideran que habría "varias medidas" que se podrían tomar para ayudar al comercio. "Aunque es tarde para Sanse, todavía se podrían abordar para evitar el cierre de otros. Por ejemplo, se podría gravar los impuestos de las compras por internet frente al comercio tradicional o dejar de dar licencias para centros comerciales, que ya de por si están fuera del límite legal para una ciudad como Zaragoza", explican desde la zapatería. "Y concretamente en esta pandemia, además de los ICO, que hay que devolver, tendrían que haber dado ayudas a fondo perdido para afrontar los gastos de alquiler, que son las mayores cargas que soportan las tiendas físicas", apuntan desde la empresa.

El característico letrero de Sanse de letras redondeadas ha iluminado varias calles de la capital aragonesa, arterias comerciales en las que ha brillado gracias al tesón de varias generaciones. Santiago Serrano (de ahí el nombre, San-Se) creó la empresa hace más de 70 años, en 1949. Este aragonés continuó la tradición de su cuna: había nacido en Brea de Aragón, en la Comarca del Aranda, una tierra con arraigada legado en calzado. "Mi abuelo ya conocía el mercado de las pieles y por ahí empezó, aunque luego se especializó en un calzado que distribuía muy bien en toda España", relataron sus nietas en una entrevista a HERALDO hace una década.

Las referencias en hemerotecas resaltan el carácter "familiar" de Santiago con sus empleados. "Es indudable que las relaciones humanas, dentro de una empresa, son fundamentales. No bastan los modernos tecnicismos; hay que saber crear, además, una auténtica familia, dentro del ambiente laboral. Es lo que consiguió a lo largo de su vida don Santiago Serrano Navarro, un hombre que, partiendo de la nada, supo crear una industria y, lo que todavía es más importante, una trayectoria a seguir", se publicó en las páginas de este periódico en octubre de 1972. Ese día se inauguraba la fábrica de la carretera de Madrid y un empleado, Gregorio Manzano - "el productor más antiguo"- dijo en nombre de sus compañeros que Serrano "no solo ha sabido ser un buen patrono, sino un auténtico padre para todos".

Publicación de HERALDO sobre la inauguración de la fábrica de Sanse.
Publicación de HERALDO sobre la inauguración de la fábrica de Sanse.
HA

En esa década, en los setenta, Sanse dio un paso más allá: "Nuestros padres Felicidad Serrano y Manuel Lorén abrieron su primer local en la avenida de Madrid, donde fabricaban zapatos a medida y crearon una clientela cada vez más grande, con mucho esfuerzo y dedicación". También atendieron en la calle de Zurita, en Isaac Peral, en la avenida de César Augusto, en Cinco de Marzo y en Antonio Candalija, junto a la calle de Alfonso I, aumentando la oferta con algunas prendas y complementos.

"Queremos dar las gracias por el apoyo incondicional y cariño recibido por nuestra fiel clientela después de 71 años dedicados a ellos"

Ahora las luces de sus escaparates están apagadas, entre los ciudadanos camina la noticia y desde Sanse, a pesar de la situación, dedican unas palabras de agradecimiento a Zaragoza. "Queremos dar las gracias por el apoyo incondicional y cariño recibido por nuestra fiel clientela después de 71 años dedicados a ellos", coinciden las hermanas. No obstante, no pierden la esperanza: "Nunca se sabe si dentro de unos años podremos retomar este legado".

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