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Un 'caminito' a belén entre figuras clásicas y propuestas más vanguardistas

Los comercios belenistas han notado un descenso de sus ventas, a la par que consideran que el interés se ha adelantado en relación a otros años.

La lavandera saca lustre a la ropa, un señor introduce un cubo en el pozo y un agricultor atiza a un olivo. Mientras tanto, el ángel anuncia a los pastores que un niño ha nacido y los camellos de los Reyes Magos dejan sus huellas en la arena. Se armó el belén. Estas escenas decoran muchos hogares cada año. La costumbre de recordar de esta forma el nacimiento de Jesús ha trascendido de padres a hijos y, en algunas ocasiones, lo religioso cruza la frontera de la fe y se establece como una tradición. En las tiendas especializadas que todavía se encuentran en Zaragoza coinciden en que se suele adquirir primero el Misterio -José, María, Jesús, el buey y la mula- y conforme pasan los años se añaden más figuras.

"Este año las ventas en tienda han sido menores porque clientes y turistas de Navarra, La Rioja o País Vasco no han podido venir"

"Hemos venido a por un romano", cuenta un cliente a las puertas de Belloso, una tienda que abrió en 1893 y que desde entonces oferta figuritas, primero en la calle de Alfonso I y desde hace más de 60 años en la plaza del Pilar, aunque también venden por internet. "Hemos vendido belenes a través de la página web, aunque este año las ventas en tienda han sido menores porque clientes y turistas de Navarra, La Rioja o País Vasco no han podido venir". Esa bajada de la demanda también la ha percibido Daniel López, de Zarasanta. "Pero no solo ahora, sino que es una tradición que va a la baja, lo notamos más desde hace dos años", lamenta López que hace unos meses cambió la ubicación de su tienda, del Coso al final del paseo de Echegaray y Caballero -junto a la glorieta de la Puerta del Sol-.

Algunas figuras de belén de Zarasanta.
Algunas figuras de belén de Zarasanta.
HA

En cambio, en la librería religiosa Ars, también en el Coso, cuentan que el interés se ha adelantado. "La gente comenzó a preguntar en octubre. Hasta el año pasado era a partir de Todos los Santos. Hemos notado cierta inquietud por lo religioso, la lectura que he hecho es que hay esperanza ante la pandemia", relata Pilar Ezquerra, responsable de la librería. "Aumenta el interés en Navidad, pero se venden todo el año, por ejemplo, para bodas", dice Javier Belloso. Desde estas tiendas indican que les ha repercutido la venta de estos productos en grandes superficies.

"Aumenta el interés en Navidad, pero se venden todo el año, por ejemplo, para bodas"
Figuras realizadas por las Hermanas de Belén, antes en Sijena, ahora en Francia.
Figuras realizadas por las Hermanas de Belén, antes en Sijena, ahora en Francia.
HA

El perfil de los interesados no está definido, aunque son frecuentes las personas mayores y las familias que acuden con sus hijos. "Antes venían los padres con los niños, después los abuelos con los nietos, y ahora no vienen -manifiestan en Zarasanta-. En cambio, sí que se ponen más árboles de Navidad. Es como los Reyes Magos, que ahora se lleva más lo de Papá Noel". No obstante, coinciden en que los jóvenes que se acercan repiten esta tradición porque les evoca a su infancia.

Para los más pequeños de la casa se ofertan belenes que cumplen más las veces de juguete. "Los hay de cartón para que los monten, de madera o con imán para la nevera. Es una forma de acercar esta tradición a los niños", apunta Javier Belloso señalando una nacimiento que son 'matrioshkas'. El abanico es amplio y a los más clásicos se suman los de países. Un José con sombrero mexicano y el Niño Jesús acurrucado en un jalapeño o un gallo y una botella de champán flanqueando el portal de belén, que en realidad es la Torre Eiffel, son algunos de las innovadoras versiones. No falta el modelo zaragozano, en el que José y María visten traje regional y en lugar de buey y mula hay un infantico y un león del Puente de Piedra.

Belenes que se muestran en Belloso, en Zaragoza.
Belenes que se muestran en Belloso, en Zaragoza.
José Miguel Marco

En la actualidad la tendencia son figuras más limpias, más modernas. "Se opta por belenes más pequeños, porque las casas no son tan grandes como antes. También por piezas que no canten mucho por el qué dirán, aunque vivamos en una sociedad libre", concreta Ezquerra. Se trata de figuras más sencillas, en las que las túnicas blancas dan uniformidad al conjunto y los gestos o pequeños detalles diferencian los miembros del Misterio. "Parecen de madera, pero en realidad son de resina", describe Belloso en relación a un nacimiento de una casa francesa. También han irrumpido en el mercado opciones menos vistas hasta ahora, como escenas de una sola pieza de José y María recostados, con Jesús en brazos. Estas figuras rondan los 100 euros.

Belenes que se muestran en Belloso, en Zaragoza.
Belenes que se muestran en Belloso, en Zaragoza.
José Miguel Marco

Los belenes que se encuentran son de materiales nobles -barro, tela o madera-, no obstante desde la pasada crisis se venden más de resina, que son más baratos, aunque en algunas ocasiones la calidad es buena. "Yo me fijo en el Niño, cómo está definido, y muchos de resina están muy logrados", expone Ezquerra. El tamaño es diverso, desde figuras que rozan el metro de altura hasta aquellos que caben una diminuta botella. También su origen, ya que proceden de Murcia, de Tirol (Italia) o de Olot, una casa con gran tradición belenista que los realizan con una mezcla de madera. Además, en las estanterías de Zarasanta se descubren obras de los hermanos Cerrada, de Sevilla, y de Joaquín Pérez, de Jerez de la Frontera. "Tenemos piezas elaboradas por las hermanas de Belén, que hasta hace poco residían en Sijena y ahora en Francia", cuenta Pilar Ezquerra, de Ars. Hilos aragoneses también tienen los portales que ambientan los misterios de Belloso, que están elaborados en la Comunidad.

La pandemia ha marcado los gustos por los belenes y ya hay quien ha pensado en adaptar las figuras a los nuevos tiempos. "El otro día, una señora me pidió un 'caganet' con mascarilla, pero no, no tenemos", una demanda que sorprendió a Belloso.

Los belenes de Zaragoza

"Es buen un reclamo", reconoce Javier Belloso en relación al gran belén que acapara la atención la entrada de la tienda. Este año algunos belenes que tradicionalmente se instalaban en Zaragoza no se montarán, es el caso del de la Residencia Nuestra Señora Del Pilar Hermanas Angélicas, también en la plaza del Pilar, y el de la Hermandad del Refugio en Zaragoza. Esta semana se decidirá si abre sus puertas el del Hogar San José de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en la avenida de San José.

Sí que se podrá admirar el de la plaza del Pilar de Zaragoza, el del escaparate de la sede de Ibercaja del paseo de la Constitución o el de tiendas como Paturros. Otro decorará las cristaleras de Caixabank, en la plaza de Aragón. "Es un belén aragonés, con las figuras de HERALDO. Lo empecé a coleccionar en 2007 y ahora mide tres metros, además hace guiños a Aragón. Me he inspirado en rutas senderistas que he realizado, aunque no hay ningún enclave concreto", explica Julio Funes, que lo empezará a montar a partir del 5 de diciembre. El belén napolitano del Alma Mater Museum se pude ver desde esta semana -es recomendable pedir cita previa- y también el de la parroquia de San Miguel que se adaptado a los nuevos tiempos, cambiando su ubicación a un lugar mejor ventilado.

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