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Aragón

verano

Helados con sabor de antaño

Es la estrella del verano, uno de los alimentos más degustados en el pasado y en el presente, aunque en Aragón se consume mucho menos que en otras comunidades españolas.

Popularmente se considera “incierto” el origen del helado, que se asocia a las bebidas que en el pasado eran enfriadas con nieve o hielo, en el año 400 antes de Cristo, en Persia. Desde entonces, la elaboración de este alimento ha pasado por distintas modificaciones en función de su consumo y de los avances tecnológicos que facilitaron su preparación.

En este sentido, se estima que el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli abrió la primera heladería de la historia en París, en 1686: el Café Procope, famoso por sus helados y su café.

Con el paso de los siglos, la fabricación de este producto extendió su consumo entre la población y de los sabores clásicos: chocolate, vainilla o nata se fue evolucionando -ya en el silgo XX- hacia los de mantecado, fresa, turrón o “tutti frutti” hasta llegar a la época actual con variedades que le dejan a uno helado: pistacho, ‘Oreo’, dónut o mojito, por citar solo algunas.

En Zaragoza, a finales de los 50 y principios de la década de los 60 del siglo pasado, lo que se vendía en los quioscos era “el helado de corte, con una galleta a cada lado, que dependiendo de la zona de España en que se degustase recibía el nombre de corte, frisel, chambi...”, recordaba el zaragozano Rafael Castillejo, en un artículo publicado en Heraldo que hacía referencia a la escasa oferta de helados en aquel tiempo.

Unas décadas antes, en 1935, la apertura de Helados Italianos supuso un antes y un después para la ciudad en lo que respecta al consumo de helados. A mediados de mayo de aquel año, abrió sus puertas en un local del paseo de la Independencia, 29, un establecimiento que iba a ser “el éxito de la temporada veraniega”, según recogió HERALDO en sus páginas.

"Este año ha venido el helado italiano y ha echado por tierra y definitivamente todos los prejuicios. Nadie se recata de tomarlo"

Aquella apertura cambió la costumbre de los zaragozanos y enseguida se entregaron a saborear aquellos helados que preparaban en la primera heladería de la familia Fuoli, originaria de la región de Véneto, que había iniciado su negocio de fabricación un año antes en San Sebastián.

“Este año ha venido el helado italiano y ha echado por tierra y definitivamente todos los prejuicios. Nadie se recata de tomarlo. Ha sido una invasión. Y ya no se comprende el paseo sin el obsequio de un cucurucho”, reflejaba este periódico en su primera página un mes después de la apertura de Helados Italianos.

Helados con sabor de antaño
Helados con sabor de antaño
Heraldo

Las costumbres habían cambiado y por ello el artículo del diario también espetaba: “¿Cómo iba, hace unos años, un señor serio a tomar un ‘helao’ por la calle? Hubiera sido un acontecimiento de risas, comadreos y volver la cabeza atrás. Y le hubieran preguntado si estaba loco”. Pero antes de los Italianos, ya se tomaban helados en algunos locales de la ciudad y también se vendían, entre muchas otras cosas, en puestos instalados en las aceras del Coso, cerca del cine Ena -en el número 54-.

La fabricación de helados en Zaragoza también tiene un referente en la empresa Helados Lic, cuya historia comenzó en el año 1933 de manos de José Cortes, un alicantino que decidió continuar el negocio familiar que habían comenzado sus padres en Logroño, a principios de siglo. Cortés comenzó a elaborar helados en un local de la calle de Predicadores, desde donde partía cada día con su carrito para vender helados (cucuruchos y en forma de quesitos) en la plaza de España y el paseo de la Independencia. Los hijos de Cortés continuaron con la empresa familiar y en los años 70 crearon la marca Helados Lic. Su actividad continúa en Utebo y hoy es la mayor fábrica de helados de Aragón.

Aunque el mundo de la elaboración y el consumo de helados tiene, como todo, un pasado, su presente continúa refrescando a los consumidores, sobre todo en los meses de verano, aunque hay quienes lo toman todo el año. En España, se consumen más de 133 millones de kilos, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Cada hogar consumió una media de 7,2 kilogramos; 2,9 por persona, según datos de 2017.

Por comunidades, Andalucía y Cataluña encabezan los primeros puestos, con 29,74 y 20,71 millones de kilos, respectivamente. Les siguen Madrid (16,33), Valencia (15,12), Galicia (7,43), y Canarias (7,22). Aragón, con un consumo de 3,62 millones, figura en las últimas posiciones, solo por delante de Extremadura (3,06), Asturias (2,26), Navarra (1,99), Cantabria (1,57) y La Rioja (0,81).

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