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Badiola: "La segunda oleada de coronavirus no va a ser tan catastrófica siempre y cuando el virus no mute"

El director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de Zaragoza, que asesora al Ayuntamiento en la crisis del coronavirus, explica la evolución de esta pandemia y cómo va a ser esa supuesta reactivación de la epidemia después del verano.

Juan José Badiola, a pie de obra en el laboratorio.
Juan José Badiola, a pie de obra en el laboratorio.
FRANCISCO JIMÉNEZ

Dicen que la experiencia es la madre de la ciencia, y en el caso del científico aragonés Juan José Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de Zaragoza, la gestión de crisis anteriores como la gripe aviar o las vacas locas le ha servido para estar más prevenido contra la actual pandemia. Ahora la lección la han aprendido también las autoridades y el propio sistema, que saldrá a su juicio "reforzado" de esta cuarentena para afrontar una segunda ola de contagios. "No hay mejor aprendizaje que el de una experiencia negativa. El que ha pasado la enfermedad no quiere volverla a pasar y las autoridades y el sistema sanitario, que lo ha pasado muy mal, tampoco. Hemos aprendido y sabemos a qué nos enfrentamos, por eso creo que esa segunda oleada no va a ser tan catastrófica siempre que el virus no mute", señala el también asesor del Ayuntamiento de Zaragoza en esta materia. 

¿Cree que puede producirse esa supuesta reactivación de la epidemia después del verano?

Siendo cauto, no se puede descartar que ocurra cuando ha habido tantos casos... Hay 180 países infectados y la posibilidad de que vuelva a haber situaciones derivadas del tráfico aéreo implica que te venga cualquier persona de cualquier país en una noche. Por tanto, la llegada más relevante de contagios después del verano podría ser tanto endógena como exógena (de abrirse las fronteras). Bien es cierto que las condiciones otoñales o invernales son más favorables a la propagación de este tipo de virus... No obstante, la evolución aquí en España va a depender de la capacidad que tengamos de doblegar la epidemia, y en ese aspecto no soy tan pesimista. No creo que se produzca una situación masiva como la que hemos vivido por varias razones. 

Díganos algunas de ellas...

En primer lugar, conocemos ya a este virus muchísimo mejor que hace tres meses; sabemos cuáles son los puntos fuertes y las estrategias más potentes para enfrentarse a este tipo de epidemia. En segundo lugar, hemos adquirido todos la cultura de la prevención y de la protección. Sobre todo, en lo que respecta al distanciamiento interpersonal que tanto nos cuesta: saludarnos, abrazarnos, besarnos… y ahora vemos que son prácticas de riesgo. También hemos asumido las medidas de higiene básica para prevenir contagios y el uso de la mascarilla que ha sido tan debatido y criticado, porque en Europa y España no tenemos esa costumbre, pero qué duda cabe de que protege. En tercer lugar, el sistema sanitario está también más preparado, aun con sus diferencias entre comunidades. En cuarto lugar, la parte más negra, que han sido los fallecimientos en personas mayores y fundamentalmente en residencias, es una cuestión que habrá que reflexionar para actuar en el futuro y evitar que esto se repita. Pero estoy convencido de que para entonces habrá ya medicamentos específicos antivirales, porque ya se están probando muchos de ellos, y creo que no va a ser difícil encontrar la vacuna. 

"Cabe la posibilidad de que a la vuelta del verano haya una vacuna disponible"

¿Quién cree que ganará esa batalla en los laboratorios?

Pienso que será China, que tiene ya cuatro o cinco prototipos en marcha que se están probando. A EE. UU. le dolería mucho que lo hicieran antes que ellos... Pero en cualquier caso, no va a ser España. Aquí a los primeros a los que se les quita el dinero son los investigadores, cosa que en estos otros países no ocurre porque hay trabajo y se sigue financiando. Es meritorio también lo que se está haciendo aquí y estaríamos encantados si fuera una española, pero al final van a ser los chinos o los americanos porque tienen dinero y se esfuerzan también. 

¿Cuándo podría llegar esa vacuna?

Hay otros virus mucho peores que el coronavirus y creo que no va a ser difícil encontrarla. En estos momentos hay más de veinte empresas, centros de investigación y gobiernos empeñados en esto. Nos parece complicado, pero la industria farmacéutica está muy avanzada en este terreno y también hay un dato que no se dice y conozco bien... Cuando hay razones de urgencia, los periodos de autorización en ensayos clínicos se pueden acortar. Por eso cabe la posibilidad de que a la vuelta del verano haya una vacuna disponible, incluso más de una. El éxito es ser el primero. 

¿En qué situación nos encontramos ahora?

Soy moderadamente optimista, pero si vemos las cifras, se está produciendo una evolución favorable ya. Este domingo se detectaron 4.167 contagios cuando el día 31 de marzo se habían identificado 9.222 casos. Ha habido una reducción clara y no cabe la menor duda. El crecimiento diario de casos llegó a ser del 42% al principio de la pandemia. Ahora estamos en una cifra muy favorable, por debajo del 3% de media. La famosa curva que se ha aplanado tiene altibajos. El problema es que que las CC. AA. no informan todas a la vez ni de la misma manera, pero estamos teniendo un número cada vez menor. Lo importante ahora es saber esos nuevos casos de dónde proceden y dónde están, porque muchos de ellos no se han analizado… 

¿Cómo van a influir los polémicos test masivos?

La situación no será la misma cuando se tengan estas cifras. Se estima que el 15% de la población española podría estar infectada, y son casi 7 millones de personas. Los que son más llamativos en esta enfermedad son los pacientes que están hospitalizados, en la uci o los que se mueren, pero hay mucha gente joven por debajo de 40 años que ha estado infectada y no lo sabe. Con los test masivos que han traído tanta cola saldrá una cifra aproximada de la población española infectada. Y cuantas más personas hayan sufrido la infección y desarrollado anticuerpos, más gente estará ya protegida para constituir una barrera. Si el virus encuentra dificultades no progresa igual. Al final, si hacemos una suma de aquellos que están inmunizados, un 20 o 25%, contamos con que haya una vacuna para poder inmunizar a miles de millones de personas y que además el sistema sanitario está más preparado, puesto que ya hay equipos de protección generalizados para aquellos que lo necesiten, cabe pensar que esa segunda oleada no va a ser tan catastrófica como la gente dice. El problema es si muta, que estaríamos delante de otro virus distinto y la vacuna que se ha hecho no valdría. Pero mutaciones importantes hasta la fecha no se han visto.

¿Qué otros elementos hay para el optimismo?

El número reproductivo del virus (los contagios que puede provocar cada afectado), que antes era de 3 y pico, ahora está por debajo de uno. En Aragón estamos así también, en 0,9. Esto quiere decir que el brote está en remisión ya, que la epidemia está empezando a estar controlada. Y otro número importante es el tiempo de duplicación, o lo que es lo mismo, cuántos días tardan en duplicarse las muertes o los casos confirmados. Antes se duplicaba el número de contagios cada tres días y ahora en España tarda más de 10. La situación ha mejorado, sencillamente.

También hay otro dato importante que es la disminución muy notable en las entradas en Urgencias. Llegó un momento que alcanzaron las 900 entradas al día cuando estaban en 40 o 50. Cuanto menos gente entre en las Urgencias, menos enfermos tienes que atender y eso ha hecho disminuir la presión sobre las ucis. 

"No hay mejor aprendizaje que el de una experiencia negativa"

Cuando habla del sistema sanitario, que Aragón también ha estado al borde del colapso, ¿no hay motivos para pensar que sus profesionales estén cansados o debilitados ante una segunda oleada?

Pienso que no, porque han aprendido y le han visto las orejas al lobo. Yo creo que no hay mejor aprendizaje que el de una experiencia negativa. El que ha pasado la enfermedad no quiere volverla a pasar y el sistema sanitario que lo ha pasado muy mal no quiere volver a repetir. Tampoco las autoridades y los que estamos confinados durante un mes queremos volver a un estado de alarma como el actual. No hay que confiarse pero creo que vamos por buen camino... Y eso es gracias a las medidas que se han tomado y a llevar encerrados en casa más de un mes. 

¿Llegaron tarde esas medidas o se ha aprendido algo de China?

Se ha hecho un poco tarde, pero nunca es tarde si se hace finalmente. Lo que ha sido más importante, y por eso lo adoptó el Gobierno, ha sido decretar el estado de alarma. Aquí nos pareció una barbaridad que cerraran una ciudad de 11 millones de habitantes y al final nos han encerrado a 47 millones. Si encierras a la gente durante un mes los resultados son estos. La gente que antes contagiaba por las calles ahora está en su casa y puede haber contagios intrafamiliares si no se toman medidas más estrictas... Por eso ahora que empezamos a ver la luz al final del túnel la pregunta es: ¿puedes paralizar la economía de un país totalmente? Es muy complicado… Los que son más pesimistas dirán que sí. Yo no lo soy tanto porque todos hemos aprendido algo. 

"Lloro por los ancianos, que no merecían morir ni hacerlo de esta manera"

¿Cuál ha sido el peor momento que ha vivido desde que estalló el brote?

La parte de los fallecimientos es la más oscura. Ahí sí que todavía no se ha logrado controlar el número y aunque existe una tendencia a la baja, todavía estamos en meseta, no es una bajada estable y permanente. Lo que sucede es que estas muertes son fruto de lo que ha ocurrido antes. El cuello de botella para la muerte ha sido la no disponibilidad de respiradores mecánicos y de cuidados intensivos. Es muy triste, pero había unos protocolos para decidir cómo actuar en base a las posibilidades de supervivencia. Esa ha sido una de las cuestiones para mí más delicadas porque entra dentro de la ética de todo acto humano. 

Le preocupan especialmente los ancianos y los sanitarios. ¿Qué errores se han cometido para que haya tantas muertes?

La sociedad española y la europea, en general, no hemos resuelto el problema del alargamiento de la vida y ahora hemos vivido las consecuencias de esa situación. Habrá que pensar y dar instrucciones claras para que no se repita. Ahora mismo hay muy pocas residencias públicas. Se ha hecho muy poca inversión en estos centros, que son los que tienen obligación de cumplir estrictamente las normas. Y en las privadas hay de todo...  

Desde que empezó todo esto, lloro por los ancianos, que no merecían morir ni hacerlo de esta manera. Cualquier muerte es triste, pero sobre todo me apena esta gente a la que le debemos tanto, después de haber sacado el país adelante, y que ahora muere de una manera tan triste… Valoro mucho también el esfuerzo que ha hecho el sistema sanitario español, algunos de ellos jugándose la vida, porque han trabajado en unas condiciones muy duras, incluso habiendo tenido avisos, como la encefalopatía bovina o la gripe aviar, que fue una amenaza real aunque provocó menos mortandad. El sistema europeo no se aprovisionó de material de protección y sobre todo no hemos tenido capacidad de producción suficiente. 

A pesar de todo, estamos viendo cómo la sociedad en su conjunto, empezando por los sanitarios, está dando el 100% para frenar la curva...

En las ucis hacen lo imposible por sacar adelante a la gente, pero esta es una enfermedad que se comporta de manera muy inesperada. En Aragón ha obligado a dedicar prácticamente todos los recursos a esta enfermedad, y eso no puede durar eternamente… porque hay gente que sigue teniendo infartos y otras enfermedades.

Por otro lado, el pueblo español ha demostrado un gran sentido de la responsabilidad, y no ha sido solo a la fuerza, sino que la gente mayoritariamente -salvo casos aislados- lo ha aceptado, y es duro. Para un norteuropeo que en invierno está acostumbrado a estar en casa, quizás no tanto, pero a un latino, un italiano, un español o un griego... nos cuesta mucho estar encerrados. Cuanto mejor tiempo hace a la gente más le cuesta estar confinado.

¿Cómo cree que va a ser la vuelta a la normalidad? ¿Qué nos depara esa desescalada?

La vuelta a la normalidad tendrá que ser gradual y me temo que lenta, manteniendo el teletrabajo donde se pueda. Las empresas tendrán que garantizar que haya una distancia mínima entre trabajador y trabajador y por eso obligan a llevar mascarillas, que es una barrera que se pone a la transmisión. Los espectáculos con gran asistencia de personas tardarán como mínimo un mes más después del final. Los bares y restaurantes que se olviden hasta el mes de julio... Ya nos gustaría que abrieran, pero mientras las cifras de la epidemia no se reduzcan mucho más va a ser difícil porque son un punto de reunión muy difícil de controlar. En lo que respecta a Educación, la vuelta al colegio y las universidad no lo veo posible. El curso está vencido ya. En la Universidad estamos dando clases en 'streaming' y los alumnos lo han asumido perfectamente. Lo único es ver cómo hacemos los exámenes... 

Quizás dentro de un tiempo se permita también que los niños salgan un poquito al día, porque la situación puede afectar a su equilibrio psicológico. Hay algunas voces en Galicia y otras regiones -el propio presidente aragonés lo planteó- que contemplan estas medidas... En cualquier caso, va a ser todo muy poco a poco. Las piscinas, por ejemplo, o grandes concentraciones, veo complicado que se abran hasta julio, siempre y cuando la tendencia sea una bajada clara. 

"La unión europea ha fallado como una escopeta de feria"

¿Qué echa en falta de Europa y el resto de países en esta crisis sanitaria? 

La unión europea ha fallado como una escopeta de feria. La comisión estaba recién nombrada y en ese aspecto trabaja lenta. Pero tenía que haber asumido ya todo ese debate del norte y el sur... Si no ayudas cuando hay una epidemia de este tipo, muchos países se van a preguntar si vale la pena seguir en la UE. Yo he echado en falta esa ayuda, un plan común de vigilancia y control capitaneado por la Unión Europea. Qué mejor que tener reglas que van a evitar contagios y muertes. Cuando se produce una pandemia hay que usar criterios internacionales porque el problema es global. Y sobre todo, no señalar a países, que está muy feo, y se establecen comparaciones que son odiosas... Cada uno ha hecho lo que ha podido al margen de que haya cometido errores. Aquí hay un deporte nacional que es hablar mal del Gobierno, sin darnos cuenta de que tiene por delante un desafío tremendo. Al pobre ministro de Sanidad le ha caído lo que no está escrito, y no lo tiene nada fácil. Yo no soy tan pesimista, la realidad siempre hay que verla de una manera un poco distante... Y cabe recordar que conocemos ya este virus muchísimo mejor que hace tres meses

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