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Badiola: "China está actuando con mucha responsabilidad ante el coronavirus, y eso ha evitado que se declare la emergencia"

Juan José Badiola dirige el Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de Zaragoza y ha ocupado puestos de responsabilidad a nivel nacional en crisis como la gripe aviar o las vacas locas. 

El investigador Juan Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de Zaragoza.
El investigador Juan Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de Zaragoza.
Raquel Labodía

Para Juan José Badiola, director del Laboratorio de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, "no está todavía justificado declarar una alarma internacional cuando el número de casos por coronavirus registrados en otros países excepto China es todavía pequeño". Por eso, aunque prefiere ser cauto en un mundo tan globalizado como el actual -en el que es difícil descartar el riesgo de contagio-, se muestra "moderadamente optimista" y explica que "parece poco probable" que esta nueva enfermedad -a la que se conoce también como neumonía de Wuhan, por la ciudad donde se originó- alcance el nivel de pandemia.

"China ha tomado medidas extremadamente drásticas. No recuerdo que se hayan cerrado antes ciudades enteras ni confinado a cerca de 40 millones de personas en un área geográfica por razones sanitarias. Las autoridades del país están actuando de una forma muy responsable. Esa creo que va a ser la razón por la cual impidan la propagación del coronavirus a otros países", opina.

- Aunque la mayor parte de los casos se concentran en la ciudad china de Wuhan, el virus ha atravesado ya las fronteras y ha llegado a países como Tailandia, Japón o EE.UU. ¿Qué posibilidad hay de que llegue a España?

- No se puede descartar esa posibilidad, y de hecho ya se han registrado 3 casos en Francia, por lo que las autoridades sanitarias españolas -y así lo han hecho en varios países- deben estar alerta. Se deben tomar siempre medidas preventivas, y más teniendo en cuenta que con China todos los países europeos, y España no es una excepción, tienen unas relaciones muy habituales y frecuentes. Existen muchísimos intercambios comerciales y por lo tanto un elevado número de desplazamientos de viajeros por motivos de negocios, además del gran número de personas que visitan el país como turistas. China tiene ese doble riesgo adicional en un mundo globalizado.

- ¿Es demasiado pronto para hablar de emergencia internacional? 

La OMS, que está asesorada por los mejores expertos, no se ha puesto de acuerdo. Había un 50% a favor de declarar la emergencia internacional y otro 50% en contra. Yo creo que ha habido dos razones fundamentales que han acabado decantando la balanza. Una de ellas es la consideración de que por el momento se trata de un problema local que está focalizado en esa región de China. ¿Ha habido casos en otros países? Efectivamente -cuatro en Tailandia, dos en Vietnam y el resto (entre Singapur, Corea del Sur y Japón) suman uno-. Por tanto, no parece justificado declarar una alarma internacional cuando el número de casos es todavía limitado. Por otra parte, y esto sí que es novedad, China ha tomado por primera vez medidas drásticas que van a dificultar el traslado del coronavirus a otros lugares.

- ¿Qué opina del cierre de ciudades como medida preventiva?

- Creo que el país de origen del problema está actuando de una manera muy responsable, comunicando todo lo que hace, enviando muestras de las personas afectadas y del virus a la OMS, lo que permite contrastar la veracidad de las actuaciones. Hacia China siempre ha existido una cierta desconfianza en relación a las cuestiones sanitarias porque en situaciones anteriores no han sido muy transparentes. Es bien sabido que los problemas sanitarios tienen repercusiones políticas y económicas y que pueden facilitar el cierre de fronteras, y parece que esta vez se han dado cuenta de que eso es contrario a sus intereses, porque es un país que tiene relaciones comerciales con todo el mundo.

-¿Hay temor de que la enfermad se propague rápidamente hasta convertirse en pandemia?

China suele ser un lugar de comienzo de este tipo de epidemias, y el miedo efectivamente está en que se convierta en una pandemia, una enfermedad infecciosa que ha alcanzado gran capacidad de difusión geográfica. Pero no creo que en este caso se alcance esa situación, y eso es gracias a la rapidez con que se ha actuado y a las medidas adoptadas. Los problemas sanitarios al final son una razón muy poderosa para bloquear el comercio y eso para China sería un problema de graves consecuencias para el país.

- ¿Están los hospitales aragoneses preparados en caso de epidemia?

- Yo creo que sí. Se aprendió mucho con el ébola y las amenazas que supusieron las pandemias de gripe, que pusieron de manifiesto la obligatoriedad de disponer de las medidas y protocolos necesarios para afrontar este tipo de crisis sanitarias: desde protocolos de actuación a la disponibilidad suficiente de habitaciones de aislamiento pasando por la vestimenta especial, la necesidad de realizar ensayos previos y simulacros, etc.

- Y aún así hay veces que los protocolos fallan...

- El problema que tiene la sanidad española es que aquellos que trabajan con animales están ya acostumbrados a combatir enfermedades infecciosas. Pero la sanidad humana ha tenido hasta ahora pocas oportunidades de enfrentarse a enfermedades infecciosas, salvo el caso de la epidemia de sida. Por ello, en este tipo de situaciones críticas es necesario disponer de infraestructuras adecuadas y de pautas de actuación probadas y asumidas por todo el personal sanitario que va a enfrentar el problema y que tiene que haber recibido un entrenamiento previo.

- ¿Por qué razón estos coronavirus afectan de una manera tan generalizada a especies animales y personas?

- Se sabe bien que los coronavirus, que son virus ARN con un tipo muy particular de replicación y actuación, están descritos en animales y personas. Los primeros están muy extendidos y afectan a distintas especies de animales domésticos (perro, gato, bovinos, ovinos , cerdos , aves,…) y silvestres. En el caso de los coronavirus humanos, uno de los más conocidos es el causante del catarro común, además del SARS y el MERS.

El problema es que estos virus mutan con facilidad y también se recombinan entre sí, formando virus mixtos. Estos coronavirus mutados o recombinados suelen adquirir un gran potencial de "salto de barrera de especie", es decir, de afectar con gran facilidad a especies distintas a la originaria. Y este parece haber sido el caso del coronavirus que preocupa en este momento. Aunque todavía no se sabe con certeza cuál ha sido el animal o animales a partir de los que se ha originado, se sospecha que podrían ser coronavirus de murciélagos y serpientes, animales que se comercializan en China con fines alimentarios.

- Las autoridades chinas han relacionado las infecciones en humanos con un mercado de mariscos en Wuhan. ¿Cuál es el origen del patógeno?

- Está claro que la procedencia es animal, pero aunque se dijo que estaba relacionado con pescados y mariscos los datos que estamos teniendo ahora no dicen eso. Dicen que también hubo otras especies.

Allí en China, y en concreto en esa zona donde ha aparecido, son muy frecuentes los mercados de animales vivos, que es una práctica peligrosa. A estos mercados acude muchísima gente. El sistema de comercialización de alimentos de allí no es como el europeo. Las condiciones son otras, y suelen ser visitados con frecuencia por los turistas nacionales y extranjeros porque les parece algo exótico. Al final, eso hace que la posibilidad de contacto entre animales y personas sea mayor.

- ¿Cómo se transmite la enfermedad en humanos?

- Parece ser que los contagios han sido de proximidad entre familiares y personal sanitario. Hay otros virus que tienen mecanismos más complejos, pero en este caso es más simple: el clásico contacto directo por estar a menos de un metro de distancia de la persona infectada. Por saliva o flujo del estornudo o toses.

- ¿Cree que van a seguir produciéndose contagios?

- Seguro que sí, porque habrá gente contagiada en fase inicial que todavía no ha expresado la enfermedad o no es consciente de estar infectado. Al ser un virus nuevo no se dispone de vacunas para su prevención. Lo único que se puede hacer es aplicar tratamientos convencionales de soporte de la sintomatología y tomar medidas para evitar contagios.

- Insiste en la importancia de la prevención. ¿Qué medidas se están tomando en España y cuáles recomendaría a quienes se encuentren en las zonas afectadas? 

- España está por el momento preparando las medidas para la detección de casos que pudieran venir procedentes de China y todas las que se describen en los protocolos disponibles para afrontar situaciones de este tipo. Si uno se encontrara en China, y en la ciudad de Wuhan, lo más aconsejable sería permanecer en su lugar de alojamiento y sobre todo evitar aglomeraciones, la presencia en los mercados de animales vivos, y consumir alimentos bien cocinados. Asimismo, aplicar las medidas genéricas de protección individual frente a una enfermedad respiratoria que incluyen realizar una higiene de manos frecuente, evitar el contacto estrecho con personas que muestren signos de afección respiratoria, como tos o estornudos, mantener una distancia de un metro aproximadamente con las personas con síntomas de infección respiratoria aguda; cubrirse la boca y la nariz con pañuelos desechables o con una tela al toser o estornudar y lavarse las manos.

-Al final, dice usted que la expansión de todos estos virus son la parte negativa de vivir en un mundo globalizado. 

- Así es. Trabajé en la crisis de las vacas locas, he estado en comités científicos nacionales e internacional con diferentes epidemias y, al final, de lo que te das cuenta, es de que vivimos en un mundo que está cambiando rápidamente, que tiene partes positivas, pero también efectos negativos. La globalización, la elevada movilidad de personas y animales, la rapidez de los traslados, los cambios climáticos configuran un escenario proclive a la generación de estas crisis. Todo eso está favoreciendo la aparición de nuevas enfermedades y la extensión de virus que no estaban en un continente y llegan de otro. Otra cosa será que hagamos como el señor Trump, todos encerrados en nuestras fronteras (bromea). Pero eso es imposible hoy en día. Vivimos en un mundo global y hay que afrontar el desafío estando prevenidos y alertas.

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