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Así se gestó el 'flashmob' que sacó a miles de joteros a la calle

La iniciativa en favor de Aspanoa ha visibilizado también el interés por el folclore. Para potenciarlo los expertos plantean desde volver a la "esencia" de la jota, "más sencilla", que hace Miguel Ángel Berna a la profesionalización de la enseñanza en la que trabaja la Academia del Folclore.

Flashmob jotero en la plaza del Pilar a favor de Aspanoa.

A muchas de las personas que vieron este sábado la plaza del Pilar llena de gente de todas las edades bailando el Bolero de Caspe se les removió algo por dentro. No era el día del Pilar, no había un escenario montado ni se veían trajes de baturro. Solo un grupo de aficionados y profesionales convocados por las redes sociales que acudieron en ropa de calle, algunos grupos vestidos iguales, a la llamada de la asociación Jotéate para dar visibilidad a la actividad de Aspanoa en el Día del Niño con Cáncer. Pero la iniciativa sirvió también por cuarto año de oportunidad para mostrar el interés por el folclore aragonés en la calle.

"Si juegas al baloncesto te puedes ir a echar unas canastas, pero si bailas la jota, no", explica Sara Caballero, una de las organizadoras que lleva bailando "desde los tres años", apunta. La iniciativa solidaria se convirtió en una cita multitudinaria para bailar. A sus 36 años acudió junto a otras dos generaciones de su familia, su padre y su hijo, que también bailan, aunque lo hicieron cada uno en su grupo. 

De 30 a 1.600 participantes en cuatro años

Hace cuatro años tuvo la idea con su compañera de trabajo y también bailadora Soraya Sánchez de juntar a aficionados en la plaza del Pilar en favor de Aspanoa. De las alrededor de 30 personas que se sumaron el primer año pasaron a unas 300 el segundo y el año pasado la afluencia desbordó las previsiones y ya superó el millar.  Por ello, decidieron constituirse en asociación y nació Jotéate, con otro colaborador, Ángel Sánchez. Un crecimiento del que todavía se sorprenden. "Ver cómo ha ido creciendo me ha impresionado mucho todos los años", afirma, porque reconoce que "nosotras podemos hacer muchas cosas pero si la gente no responde no sirve de nada". Calculan que este año bailaron unas 1.600 personas en Zaragoza, 120 en la plaza López Allué de Huesca y 126 en la del Torico de Teruel.

Sandra Caballero, Ángel Sánchez y Soraya Sánchez de Jotéate.
Soraya Sánchez, Ángel Sánchez y Sara Caballero, de Jotéate en la plaza del Pilar.
Heraldo.es

"Había gente bailando en la plaza porque les hacía ilusión y se habían aprendido la jota de propio", afirma sobre los asistentes en Zaragoza. En otros casos venían de casas regionales como la de Madrid y la de Mollet. "A Teruel fue la casa de Aragón de Puerto de Sagunto, la de Tres Cantos y Alcalá de Henares", pone como ejemplos.

La música la grabó la rondalla de Nobleza Baturra y el cantador fue José Alberto Longares Marco. "Grabamos la música y pedimos que cada uno adecuara la jota a la música", explica sobre la convocatoria que se hizo a través de las redes sociales. "Primero lanzamos lo que se iba a bailar y luego la hora", indica, sobre los pasos, para que a las 19.00 estuviera todo listo. Este año fue el Bolero de Caspe, el pasado la Jota de Antillón, el anterior la de Teruel y en 2017 se estrenaron con la Jota de Alcañiz.

Sacar la jota a la calle

Desde el mundo de la jota se ha mostrado en reiteradas ocasiones el deseo de sacarla a la calle. "Nosotros hoy entendemos la jota como algo que es muy difícil y que hay que estudiar pero antiguamente era un baile que lo podía bailar cualquiera", afirma el bailador Miguel Ángel Berna, que prepara su último trabajo 'Jota' en el Teatro Principal con el que busca una vuelta "a la esencia y la sencillez".  

"Yo lo que he reivindicado siempre es este acto espontáneo de tener la jota como algo que es nuestro, que me hace expresar como yo siento", explica el bailarín. Pero ve el problema de que "no se ha adaptado al tiempo". Por ello, actualmente "el aragonés no baila la jota espontáneamente, la bailan los joteros". Para conseguir que llegue a la sociedad cree que tendría que crearse el hábito, que se vea en las calles, en los colegios y en casa. "Ahora viene carnaval y sería un tiempo adecuado para bailar las jotas", explica, pero reconoce que nadie sabría qué jota bailar. "En las fiestas del Pilar, ¿a cuánta gente se ve bailar la jota a pie de calle? A nadie. Ahí es donde nos confundimos", asegura. 

En su opinión, la fórmula para acercarla "al pueblo" es conseguir que sea más "sencilla y accesible". Y actualizarla. "La jota en su momento tendría una finalidad de poder expresarse. Falta el paso de que nos actualicemos hoy a lo que está pasando". 

En el espectáculo que estrenará el 23 de abril en el Teatro Principal se ha planteado "cómo puedes tender un puente entre un señor mayor, que la pueda reconocer y cómo conectas con la gente joven" para lo que ha concluido que "hay que Ir a buscar la esencia. Estamos yendo a simplificar, a buscar la sencillez. Que la gente la vea, la oiga y se pueda inspirar", indica. 

Revitalizada

"El mundo de la jota está bastante revitalizado", aseguran desde la Academia de las Artes del Folclore y la Jota, creada en 2017. Desde ella se considera que la vía para que llegue a más gente es su profesionalización. "Estamos reivindicando la regulación de la enseñanza" y desde la asociación se defiende que se reconozca la jota como patrimonio de la Humanidad, por lo que la llevaron a las puertas del Congreso de los Diputados el año pasado. Destaca que actualmente el mundo de la jota y el folclore en general está formado por unas 80.000 personas, que suman 4.000 actuaciones al año y más de 2 millones de espectadores. 

Carmelo Artiaga, presidente de la academia asegura que "hay mucha cantera" ya que actualmente "las escuelas están llenas y los concursos están a rebosar". Pero cree que las formaciones que hay "deberían especializarse más". Recuerda que cuando él bailaba jota "cada grupo tenía su repertorio". 

Reconoce que en la falta de presencia de la jota en la sociedad tienen que "entonar el mea culpa los propios aragoneses" y liberarse de "complejos", pero afirma que "a nivel internacional la gente conoce la jota", igual que el flamenco.

Desde la Academia se busca "que haya una profesionalización para que la gente se pueda dedicar a ello". Entre los primeros pasos que se quieren dar, con el apoyo del Gobierno de Aragón, figura que haya una nueva cualificación profesional que permita reconocer la experiencia de la gente que trabaja en el sector. "En todos los sitios y en todos los pueblos hay profesores pero no hay una titulación". Su objetivo final es que la enseñanza de la jota llegue a todos los niveles, hasta los colegios, pero "vamos a empezar por la formación profesional" porque Artiaga es consciente de que es un proceso que "va a llevar su tiempo".

"Si hay gente que se dedica plenamente a ello puede experimentar, crear componer", añade, pero si esas personas tienen que trabajar en varios sitios dando clases o compatibilizar con otro empleo "es imposible que le dediquen el 100%".

Reivindica que la jota y el folclore se vean "como un arte más". En este sentido, considera que se van dando pasos hacia adelante ya que ha habido un disco de jota finalista en los Premios de la Música Aragonesa y un espectáculo finalista en los premios Max de teatro 'Vida. La sabiduría de un pueblo' de Factory Producciones, creada por el bailador Ramón Artigas.

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