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César Pérez Gracia: "Goya pinta peor que Velázquez pero como grabador es el primero del mundo"

El escritor, crítico y apasionado del arte y de Zaragoza publica 'Cartas del Coso', un trabajo sobre el pintor y los ilustrados aragoneses

César Pérez Gracia publica 'Cartas del Coso'
El escritor César Pérez Gracia.
José Miguel Marco.

Empecemos por la pregunta de la que nadie puede escapar. ¿Cómo pasa estos días un lector voraz como usted?

Viendo vídeos de Julián Gállego de la Videoteca del Colegio de Eméritos. Por ejemplo, ‘Velázquez’, donde sale el conde-duque de Olivares cacareando en su Gallinero del Buen Retiro. Leyendo el ‘Diderot’ de Andrew Curran, un libro magnífico. A veces veo otras cosas: en el patio de clausura de mi casa, unos 200 pisos, la manzana de Mercadona de la plaza de Roma, se asoman los vecinos a las ocho de la tarde, y ponen megafonía de ‘Resistiré’, a tope, y se animan unos a otros. Creo que es una conducta admirable, en esta situación tan incierta y oscura. Es el Tercer Sitio de Zaragoza pero se libra con enemigo invisible.

¿Cuál fue su idea inicial al publicar ‘Cartas del Coso’, en el nuevo sello Ínsula Abulafia? ¿Es un homenaje al XVIII, a los ilustrados aragoneses o directamente a Goya?

Este libro resume casi mi vida entera. El siglo XVIII es clave en Europa, pero en España es un siglo cojo, con la excepción de Lucientes, perdón, del Sordo del Coso. Francisco de Goya. Pinta peor que Velázquez pero como grabador es el primero del mundo.

¿Por qué insiste una y otra vez en la figura de Laurence Sterne, el autor de ‘Tristram Shandy? ¿Qué nos dicen hoy el autor y su famosa novela?

Laurence Sterne es el mejor heredero de Cervantes. Ah, Sterne tenía un ‘Oráculo manual’ de Gracián en su biblioteca. Bueno, mi gran amigo Javier Marías tradujo el ‘Shandy’, algo tiene que ver con que sea quizá el mejor novelista de Europa.

Parece claro que Francisco de Goya, de diversas maneras, es el protagonista de su obra… Por ejemplo, recuerda más o menos la escasa importancia de Fuendetodos en su trayectoria…

Estoy harto de Fuendenadie. Todos sus hermanos nacieron en Zaragoza, y él fue confirmado en San Gil a los 5 años. Si algo demuestro en el libro, es el peso del Coso en su vida como pintor, sobre todo el trauma de los frescos cafres del monasterio de San Francisco, a dos pasos de su casa. Esto no lo podíamos saber hasta que Baretti los describe en su ‘Viaje a España’, 1760, publicado en 1768.

¿El trauma? ¿Qué quiere decir?

Si Baretti se quedó alucinado, y por eso lo refleja en su libro, qué no le pasaría al pobre niño Goya, que los pudo ver hasta el hartazgo, con esa mezcla de terror y placer visual que tanto encandila a los niños, encantados de ver monstruos. Por supuesto, esta fuente remota de inspiración de las torturas cafres en ‘Los Desastres’ no se conocía hasta ahora.

¿Qué vínculo existe entre Baretti, el fauno al que alude y las ‘Pinturas Negras’? ¿Cuánto hay de cierto o de pura especulación de César Pérez Gracia?

El fauno está en el boceto del Pilar, en el de San Sebastián, en concreto. Es otra línea de interpretación, el lado Rembrandt de Lucientes. Ah, de no ser por Baretti, nada sabríamos de los frescos de San Francisco. Eso es la novedad absoluta en la bibliografía goyesca. Y una aportación personal que hago en el volumen.

Vayamos un poco con ese Coso. Empecemos por Gracián, tan presente… ¿Como modeló el siglo XVIII con su estilo y su obra?

Bueno, eso es alta erudición. Spinoza leía a Gracián en español, Ámsterdam era ciudad tan española como Amberes. El ‘Diccionario’ de Bayle, que está en la Biblioteca Roda de San Carlos, ya cita a Gracián como un clásico. Repito que Sterne tenía un Gracián en su biblioteca. Pero el redescubrimiento de Baltasar Gracián lo hace Schopenhauer, que traduce el ‘Oráculo manual’, y Nietzsche lo canoniza como un príncipe de la moral.

"El redescubrimiento de Baltasar Gracián lo hace Schopenhauer, que traduce el ‘Oráculo manual’, y Nietzsche lo canoniza como un príncipe de la moral"

Sigamos en el Coso y en la Casa Coloma, frente al palacio de Sástago. ¿Qué cree que sucedió en esa cita entre el naturalista Félix de Azara y Goya, o Lucientes?

El naturalista Azara es homérico, luchó en Orán y Argel, con el conde de Montemar, con panteón en el Pilar. Conjuga las armas y las letras. Su descripción de las selvas del sur de Brasil y norte de Argentina son alucinantes. El John Ford del Río de la Plata. Sus libros fueron ‘La Biblia’ de Darwin en su viaje a Sudamérica. Falta un gran libro sobre los cronistas de Indias: Bernal Díaz, Antonio de Ulloa, Azara, incluso Santiago Ramón y Cajal es un cronista de Indias en Cuba.

Habla mucho de Manuel de Roda, el gran bibliófilo. ¿Qué nos puede decir de él?

El enigma de Roda me sobrepasa. Falta el inventario de Roda, un misterio digno de Sherlock Holmes. Es un milagro que haya llegado hasta nosotros ese tesoro, tan valioso o más, que los tapices de la Seo. Yo pasé muchas horas en sus archivadores. Y Carlos Tartaj me facilitó consultar todos los libros que quise ver. Es el mayor tesoro de libros en Zaragoza. El ilustrado Roda es un personaje sin interés, su vida son sus libros.

¿Qué le debe Aragón a Jovellanos, otro personaje ilustrado capital en el libro?

Bueno, es el primer gran crítico de Lucientes. Además fue el único que vio los cuadros de San Fernando de Torrero y los describió como nadie. El Baretti de Torrero. Además fue un tipo ejemplar en su conducta civil. Jovellanos, Azara, Ulloa, Jorge Juan, el XVIII se salva de la mediocridad gracias a ellos. Pero les faltó la chispa genial del pintor del Coso, claro.

El texto más impresionante del libro, por muchas razones, es ‘Capricho Lucientes’, un carta llena de detalles del pintor a su amigo Martín Zapater.

Bueno, no sé muy bien si el ‘Capricho Lucientes’ es el fantasma del pintor Lucientes (Goya, claro) o su ciudad aborrecida y adorada, Zaragoza. Los dos genios de Zaragoza, Baltasar Gracián y Goya, terminan desterrados en Tarazona y Burdeos. En mi pieza menor los hago conversar en San Carlos, en la Roda. Incluso he inventado un borrón de Baltasar Gracián por Lucientes, que se incluye en el libro.

César Pérez Gracia publica 'Cartas del Coso'.
César Pérez Gracia con su gran amigo, el escritor y filósofo Fernando Savater en el Paraninfo.
Oliver Duch.

A la luz de ese texto, ¿para qué sirve la erudición, para que le sirve a usted?

La lectura a secas es pasatiempo, pero si uno se aventura a pensar, sale pensamiento libre, que no es erudición a secas, sino ensayo literario, algo de más rango. Yo he tenido buenos maestros del ensayo, como Julián Marías y Fernando Savater.

"La lectura a secas es pasatiempo, pero si uno se aventura a pensar, sale pensamiento libre, que no es erudición a secas, sino ensayo literario, algo de más rango"

Julián Gállego, historiador del arte y escritor, aparece varias veces en el libro y por lo que veo también en sus hábitos diarios. ¿Por qué le sigue pareciendo que hay que invocarlo constantemente?

Además de cosas que he dicho, publicó el primer libro de la Cartuja de Aula Dei de Lucientes en 1975.

Vayamos con ella. ¿Qué Goya, o Lucientes, según este libro, está ahí, qué se sabe del proceso de ejecución, que nos dicen esas pinturas del arte del pintor?

El milagro es que hayan llegado hasta nosotros. Si estuvieran en Florencia habría autobuses de turistas de medio mundo todos los días.

Por cierto, compara el mundo de Goya y el de Baroja. ¿En qué se parecían?

El mundo de la noche, la ley de la noche.

¿Por qué ama tanto a Zaragoza?

Sigo el ejemplo de mi maestro Julián Gállego. Adoraba los tapices de la Seo y los cuadros de Goya -el ‘Duque de San Carlos’- con los que descubrió la pintura. Pero aborrecía las alas cortas de la ciudad provinciana de 1950-60, cuando se fue a París durante casi veinte años. No hay felicidad completa, el precio del cosmopolitismo ilustrado es el destierro, el exilio, el alejamiento de lo que más nos gusta. No hay rosa sin espinas.

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