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Aragón

aragón es extraordinario

El Salto de Bierge quiere ir paso a paso

Tras las medidas de 2017 para ahuyentar la masificación, este año se esperan nuevas disposiciones para cumplir con las recomendaciones sanitarias pertinentes.

Fue hace tres años, debido a un clamor popular en el pueblo; el Salto de Bierge estaba a punto de morir de éxito pero reguló su acceso; existía además el riesgo añadido de los saltos desde la plataforma superior hasta la badina inferior, que también se prohibieron. El año anterior llegaron a coincidir en el aparcamiento una treintena de autobuses y otros vehículos de pasajeros, con el resultado de una afluencia superior al millar de personas. El Salto es un azud artificial para aprovechamiento hidroeléctrico, situado en una zona periférica de protección del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Las aguas embalsadas del Alcanadre se habían convertido en una de las ‘piscinas’ más deseadas de todo el entorno natural de Huesca.

Este año, teniendo además en cuenta todas las dificultades derivadas del recién concluido estado de alarma por la pandemia de la covid-19, la apertura formal del espacio se ha retrasado al 1 de julio, mientras se pulen las medidas restrictivas que den continuidad al objetivo de ahuyentar la masificación; además, se están cuadrando medidas especiales para cumplir con las recomendaciones sanitarias. El precio actual del acceso, salvo modificación en los próximos días, es de dos euros por persona, con un aforo máximo de 250 personas en toda la zona, 220 de ellas en la zona de agua y baño. En 2019, el número de bañistas que disfrutó de este espacio fue de 20.500 bañistas en verano.

Junto al deseado enclave bañista se halla el restaurante y albergue el Salto, con aparcamiento propio para 30 vehículos; hay otra zona cercana de estacionamiento municipal, con 45 plazas, y el horario de actividad marcado es de 9.00 a 19.00 de lunes a viernes, con una hora más por la tarde los fines de semana y festivos. Actualmente, debido al vallado protector que previene de posibles derrumbes en la ladera contigua, hay que pasar por la badina para llegar a la zona de la chopera que sirve de ‘playa’. Hay varias actividades prohibidas en el recinto acotado del Salto, todas lógicas: no se puede acampar, ni hacer fuego, ni cocinar. Tampoco se pueden usar colchonetas, barcas o tablas en la lámina de agua.

Vídeo del Salto de Bierge

Buenas perspectivas

Sergio Ferrer, antiguo alcalde de la localidad, lleva la firma familiar Aceites Ferrer en el pueblo, especializada en virgen extra, con las variedades de alquezrana y negral como predilectas. Devoto del Salto, expresa su conformidad con las medidas restrictivas. “Los saltos en el Salto eran un riesgo grande, y desde que se implantaron las nuevas regulaciones se han dado pasos pequeños pero importantes. Desde hace tres veranos, la regulación del aforo ha detenido las peores aglomeraciones, que definitivamente se traducían en una agresión al entorno medioambiental; es un parque natural, no se podían dejar las cosas así como así. Estuve en su día como alcalde y sufrí el tema; ahora el Ayuntamiento tiene además un pequeño retorno económico de un lugar propio del que solamente le llegaban quebraderos de cabeza; se mantienen tres puestos de trabajo y se cuida un lugar paradisíaco”. En las semanas de confinamiento, salvo contadísimas excepciones, la zona se ha mantenido ‘libre de humanos’. Ahora toca respetar las reglas; el bien común debe ser la divisa.

Andadas, barrancos de fábula y escalada deportiva de impacto

Para alojarse cerca de los principales atractivos ofrecidos por este municipio señero de la Sierra de Guara hay opciones de todo tipo. En Rodellar y Las Almunias, justo dentro del corazón neurálgico de la escalada local, hay opciones como Casa Javier (aplauso unánime de los visitantes) el Albergue o el hotel Casa Tejedor. En Bierge, a la entrada del pueblo por la A-1229, está la coqueta Hostería Sierra de Guara, con restaurante bistró incluido en un paraje lleno de almendros y olivos.

El restaurante del Salto tiene también habitaciones disponibles. Además, Bierge está construyendo un albergue que debería estar listo el año próximo, cuenta en verano con el bar y restaurante Alcanadre y Casa Cortés como alojamiento rural, amén de las habitaciones en Casa Rufas.

El factor galo

El albergue-hotel Casa Atuel está muy cerca de la fuente de Tamara, otro de los grandes alicientes de la zona. Lo lleva la francesa Catherine Scerbac. “Llevo 15 años en Bierge; antes estuve en Adahuesca unos años. Llegué a esta zona en el año 2000 para hacer barrancos en Guara y me gustó tanto que no subí al bus de vuelta y me quedé a pasar todas las vacaciones por aquí. Luego, un poco más adelantes, ya decidí quedarme”.

Catherine explica que la dinámica de su establecimiento es un poco diferente a la habitual en la zona. “Es un refugio, un albergue en el que cada habitación es ocupada por un grupo concreto, pero luego nos juntamos todos a cenar; antes de la pandemia era bien juntos, en la misma mesa, pero ahora deberemos aplicar algunas limitaciones, claro. Es un ambiente muy familiar, a veces llamo a amigos músicos y se montan unas veladas muy bonitas. Y extiendo el concepto de casero a todo, desde el yogur de la mañana y las galletas del desayuno al picnic que preparo en las excursiones por barrancos; el de la Peonera es uno de mis favoritos, pero hay muchos, por suerte. Me enorgullece decir que la gente suele volver por mi casa, muchos de los clientes son fijos año tras año.

La Peonera Inferior

Saliendo desde Rodellar, este recorrido es una fiesta continua para los sentidos, aunque como en todo barranco es necesario estar alerta para no pasar un mal rato. Con tránsito por los Estrechos de Fornazos y los Estrechos del Puntillo se completan casi cuatro horas de bajada contemplan a los osados que se aventuran entre sus paredes, bajada muy acuática con saltos a pozas espectaculares y muchos ‘toboganes’; el paseo concluye en el Salto de Bierge.

La escalada en el valle de Rodellar es una cuestión de culto a nivel planetario; llega gente de todos los rincones del mundo para someterse al reto de paredes muy complicadas (y bien equipadas por y para especialistas), de complejos desplomes y vías espectaculares, todas ellas de fácil acceso desde el pueblo;la primavera y el otoño (cuidado con las jornadas posteriores a lluvias fuertes, por las filtraciones de la roca que dificultan el agarre.

Aceites Ferrer y Helados Elarte, dos firmas locales de gran alcance

Helados Elarte es un empeño que parte de Aitor Otín. En 2012, la firma empezó a trabajar con su obrador de Bierge, donde continúa el centro de producción principal, con heladerías en Huesca desde 2015; a Jaca llegaron poco después y acaban de desembarcar en el paseo de la Independencia de Zaragoza bajo el epígrafe de Piccola Italia. Sus sabores sorprenden siempre, desde los clásicos a los llamados ‘alimenticios’, que casan con varias recetas.

Por su parte, Aceites Ferrer abrió en Bierge en 1959; actualmente llevan el negocio de la almazara, venta y distribución la tercera generación Ferrer, con los hermanos Sergio y Toño. Las almendras de David Rufas (sobre todo, las garrapiñadas) hacen furor en la provincia, donde el huerto ecológico de Ramón Aljibe ha conquistado devotos durante años como parte de La Sazón Cooperativa. Y no se puede olvidar la Miel de Guara.

Cómo llegar al Salto del Bierge y curiosidades

Comarca. Somontano de Barbastro.

Cómo llegar. Desde Huesca, su capital de provincia, hay 41 kilómetros por la N-240 hacia Barbastro, luego por la autovía Huesca-Lérida y desvío por la A-1229.

Centro de Interpretación Parque Natural de la Sierra y cañones de Guara. Situado en la carretera de Rodellar, cuenta con un audiovisual explicativo de la geología de la zona, con hincapié en los fenómenos erosivos. También se abunda en la flora y fauna de la zona, amén de reproducir una caverna con pinturas rupestres.

Rodellar. Esta pedanía de Bierge es una referencia mundial de la escalada de continuidad y el barranquismo, con casas rurales, camping y restauración propias en su área urbanizada.

Pinturas de San Fructuoso. En esta ermita del siglo XIII, a la entrada del pueblo, hay un ciclo de pintura mural al temple de la segunda mitad del XIII, en la que trabajaron al menos dos maestros. 

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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