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Aragón

aragón es extraordinario

El (muy) inexpugnable castillo de Sádaba

La villa sadabense ofrece varias visitas patrimoniales de interés, pero esta edificación almenada del medievo es el mayor imán local de miradas y visitas.

Siempre está bien. Un castillo, en lo alto de una población, con su historia tallada en piedra. Cuando el castillo está bien conservado y permite la visita a sus dependencias interiores, es fácil transportarse a otra época e imaginar todo tipo de historias solamente vividas a través de los libros y las películas. En Sádaba, el viaje sería al medioevo; el castillo militar del siglo XIII levantado sobre roca a la entrada de la actual villa (un giro a la derecha viniendo de Ejea) es una pequeña gran joya.

Merche Navarro es uno de los rostros más populares del turismo de Sádaba, y disfruta lo suyo como encargada de guiar de las visitas al castillo de Sádaba, también conocido como el de Los Bañales, que se abrió al público en 2003, después de años de restauración en los muros exteriores y acondicionamiento de todo el espacio interior.

Después ha habido sucesivas obras de mejora; la más reciente se hizo en junio del año pasado para que estuviese disponible en julio; además de una rampa que hiciera más accesible la entrada desde la calle, se trabajó en el aljibe en el patio. En la limpieza y la consolidación de este espacio se presupuestó una inversión de 85.000 euros, financiados al 70% por la DPZ; el resto corrió a cargo del Ayuntamiento.

Merche hace hincapié en un aspecto del castillo que a veces pasa inadvertido ante la grandilocuencia de fachada y almenas; la entrada. “Hay una razón para darle importancia: es un castillo militar, y se trata de una entrada segurísima. La edificación solo tiene esta puerta en el extremo inferior izquierdo; si la derribaban con un ariete, por ejemplo, se encontraban con la roca. Además, los primeros metros están en cuesta. Nada más cruzar el arco de entrada hay saeteras a los lados y arriba. Además, hay varios mechinales para montar rápidamente un cadalso de madera desde el cual lanzar piedras y brea a los invasores; nada de agua o aceite hirviendo –ríe– porque eso abunda en Andalucía, pero aquí no podía desperdiciarse en un asedio prolongado. Además, esta primera entrada protege otra puerta que no se ve desde fuera, porque está tras una curva a la derecha. Como es estrecha, tampoco resulta eficaz un ariete en esta segunda puerta, que además está protegida por más saeteras, es una trampa mortal”.

Merche riza el rizo de los detalles, como si fuese la encargada de montar la defensa del castillo. “la mayoría de los soldados eran diestros, básicamente porque a los zurdos o ‘sinistros’ solían quemarlos por herejes. Por tanto, llevaban el arma en la mano derecha y escudo en la izquierda, y las saeteras estaban por la parte desprotegida del invasor”.

Para asegurar la cimentación del castillo se recurrió al micropilotaje en los años 80. “Se van haciendo cosas poco a poco, en la medida en que es posible, pero ahora lo principal está muy bien y por eso es más que factible visitarlo. Vienen escolares y particulares todo el año, y se cierra solamente por vacaciones en enero. Las visitas son los viernes por la tarde, sábados, domingos y festivos, tres matutinas y tres vespertinas a las horas en punto, pero desde junio y hasta el Pilar abrimos también miércoles y jueves. Por suerte –ríe de nuevo– a la gente le gustan las visitas guiadas, nos dicen que no somos un rollo”.

Vídeo del Castillo de Sádaba

La música sonará nuevamente en agosto desde las alturas de la villa

Buena noticia: los Festivales de los Castillos (siete enclaves aragoneses) van a celebrarse este verano, con las lógicas modificaciones de esquema y aforo en los lugares que así lo demanden para ajustarse a las recomendaciones sanitarias. Daroca se sumó a este circuito en 2018 y en esa primera cita actuaron en el castillo sadabense Aurora Beltrán, Carmen París y Gabriel Sopeña. Toño Monzón, programador, explica que este año se han retrasado algo las fechas para encajar todas las propuestas. “Normalmente hemos empezado a mediados de julio en Illueca, pero esta vez comenzaremos a finales del próximo mes en Mesones de Isuela. Las fechas para Sádaba son del 6 al 8 de agosto, y valoramos la posibilidad de sacar los conciertos al espacio de la fachada, para que sea más factible cumplir las disposiciones sanitarias. El aforo que manejamos en el interior es de 200 personas sentadas y 50 de pie. Lo de sacarlo es una idea; en alguna otra sede, por las dimensiones de los espacios interiores utilizados, no será necesario”.

El año pasado, los artistas programados en Sádaba fueron el cantautor Álex Hyde, la cantadora de jota Beatriz Bernad y los cubanos afincados en Zaragoza Vocal Tempo. Este año no se ha desvelado aún la alineación, aunque se avanza que será netamente aragonesa. “Gustó mucho a la gente el primer año, y aún más el segundo –recuerda Merche Navarro– porque la verdad es que un concierto en este sitio es magnífico. Gabriel Sopeña se lo pasó muy bien, bailó como un loco, y Vocal Tempo le fascinó al público; son unos genios. Yo los disfruté muchísimo, pero la verdad es que me gustaron todos los conciertos. Este año hay muchas ganas de repetir éxito: esperemos que todo pueda transcurrir con cierta normalidad y la música vuelva a sonar en el castillo.

El aljibe y el pasadizo: un misterio al que aún le quedan capítulos

“Han salido unos siete metros de profundidad, un muro de decantación de agua y un manantial –cuenta Merche Navarro con emoción– y todavía cuesta encontrar lógica a algunas cosas”. Habla del aljibe del castillo y del pasadizo que, según la leyenda, partía de allá para escapar de un posible asedio”. Está forrado en ladrillo, pero en las recientes catas apareció un agujero en la pared. “A día de hoy no podemos afirmar si hay o no pasadizo secreto; sí parece claro que no llegaba al otro lado del río, a un convento que estaba en el espacio que ahora ocupa la farmacia, como se llegó a decir. También se hablaba de un tesoro, un becerro de oro... en fin, que no pudo llegar el aljibe al convento, porque el convento era del siglo XVI: se llevaron piedra del castillo para construirlo. Habrá que esperar a una próxima cata… la anterior fue un trabajo arqueológico, que requirió de un esfuerzo artesano”.

Cómo llegar a Sádaba y curiosidades

Comarca. Cinco Villas.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 92 kilómetros. La forma más rápida de llegar es por la AP-68 hasta Alagón, por la A-126 vía Remolinos y desvío luego a la A-127 hasta destino vía Tauste y Ejea. Sádaba tiene un barrio pedáneo, Alera, que es pueblo de colonización.

Alojamiento y restauración. La Hospedería de Sádaba reabre sus puertas como enclave de hospedaje el próximo 1 de julio. Lo mismo ocurrirá con el Restaurante la Encantaria, famoso por sus carnes. La cafetería ya está abierta. El restaurante Laura es otro clásico local.

Alpargatería Marisa. Fundada en 1942 por una pareja llegada de la Rioja, es toda una institución en Sádaba por calidad del producto y carisma de la familia propietaria.

Mausoleo de los Atilios. A dos kilómetros de la villa se halla este vestigio, también conocido como ‘Altar de los Moros’; es romano (siglo II). El cercano yacimiento de Los Bañales pertenece a Uncastillo.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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