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Remolinos sigue atrayendo a los amantes del arte sacro con sus pechinas de Goya

Los lienzos dedicados a los cuatro Padres de la Iglesia adornan la cúpula sobre el altar de la iglesia parroquial de San Juan Bautista, sita en el centro de la localidad.

Lo dijo el pintor vasco Ignacio Zuloaga, devoto de la obra goyesca, al ver las pechinas de la cúpula sobre el altar en la iglesia de San Juan Bautista en Remolinos: son de Goya. Con alguna salvedad reciente, la opinión de los expertos es unánime a la hora de sustentar este juicio de valor. Francisco de Goya pintó allí a los cuatro Padres de la Iglesia en 1772. San Agustín está en la más próxima al altar, junto a la sacristía, a la misma altura de San Gerónimo en el lado opuesto.

Las pinturas fueron descubiertas en 1915, y autentificadas por Zuloaga un año después. Se atribuye a esta serie mayor calidad en relación a otras, amén de algunos cambios en la iconografía. Goya recibió el encargo del secretario de la Asamblea de la Castellanía de Amposta, de la Orden de San Juan de Jerusalén, Nicolás Barta y Lázaro; se da la circunstancia de que era amigo de la infancia de Goya, y la Orden detentaba el señorío temporal de la localidad por aquellos años. Las cuatro pechinas presentan claros rasgos identificativos de Goya en su primera época artística, especialmente la pincelada suelta y los detalles de bordados.

Voces autorizadas

Los expertos en arte Carlos Barboza y Teresa Grasa han trabajado en la restauración de las pechinas. Lo recuerdan con detalle. “En 1988 nos encargaron la restauración de estas cuatro pinturas, siendo de Jefe de Patrimonio en la DPZ el arquitecto José María Valero. Al subir al andamio nos enfrentamos a unas pinturas sobre lienzo, clavadas en su contorno a unos tablazones de pino con tachuelas. Las pinturas estaban completamente humedecidas, a punto de desprenderse del soporte. Una vez protegidas, las retiramos de su lugar para restaurarlas y conservarlas”.

Durante la restauración se inauguró una exposición de Goya en Venecia, que causó furor en la zona; en mayo de 1989, los lienzos se expusieron en Pésaro junto a 37 pinturas de Goya y otras atribuidas al maestro de Fuendetodos, amén de cuatro dibujos y toda su obra gráfica. “Se publicó –recuerdan Barboza y Grasa– un catálogo de la editorial Electa en Milán, en el que se encuentran nuestras fotografías y un estudio titulado ‘Goya Muralista’. Es un itinerario a través de la pintura mural y la restauración, donde hablamos de estas pinturas de Remolinos”.

Al quite

Jesús Zaldívar nació hace 80 años en Remolinos, y se encarga de echar una mano en la iglesia por puro afecto a este tesoro local. “Hay muchas visitas de colegios, vienen autobuses enteros, y también gente que sigue la ruta de Goya en Zaragoza”. Además de las pechinas, la obra más apreciada en el pueblo es el busto del obispo Santo Toribio, de madera estofada en plata y datado en el siglo XVII. “Antiguamente, cuando yo era chaval, estaba en otro sitio; luego lo volvieron a mover, y ahora está en la capilla de San Joaquín”, recuerda. Los óleos sobre lienzo de ‘La Divina Pastora’ y ‘Nuestra Señora del Tremedal’, ambos del XVIII y atribuidos a discípulos de Goya, están junto al púlpito.

Jesús recalca que en Remolinos hay misa diaria. “Es a las 18.00 en el salón parroquial; a la iglesia se viene los domingos y fiestas de guardar. En verano también hay misa en la iglesia los sábados. Aquí somos muy devotos del Santo Cristo y del patrón, San Antonio. La iglesia es muy bonita, aunque antes era demasiado oscura; en una de las reformas se buscó más luz natural, porque en tiempos entraba por una sola ventana, y se cambiaron ocho cierres en ladrillo por alabastro”.

Entre el resto de obras artísticas de la iglesia destaca el retablo dedicado a Santo Toribio por el escultor José Sanz, igualmente responsable del retablo y la talla de San Joaquín y del retablo de San Antonio de Padua. En el retablo mayor hay tallas de tres evangelistas: San Juan Bautista, San Marcos y San Lucas, y la autoría se asocia al círculo del escultor Manuel Ramírez hacia 1780; el retablo de la Virgen del Rosario es muy anterior. Entre los cuadros, más allá de los mentados óleos de herencia goyesca, destacan la ‘Visión de canónigo con palma y corona’ y la ‘Virgen con San Ignacio y San Francisco Javier’, amén de una Santa Bárbara, un San Bartolomé y un Sagrado Corazón. La pila bautismal, de mediados del siglo XIX, está hecha en cerámica de Muel.

La iglesia de San Juan Bautista, sobria custodia de notabilísmo arte sacro

La parroquia de Remolinos es un edificio de planta de cruz latina de una sola nave de cuatro tramos. Los muros internos se encuentran recorridos por un orden de pilastras compuestas, con capiteles dorados que soportan un gran entablamento volado. Las capillas abren a la nave mediante arcos de medio punto flanqueados por las citadas pilastras, repitiéndose este orden en los brazos del crucero. La fábrica exterior presenta los paramentos realizados en mampostería, con reservando ladrillo para los contrafuertes, esquinas y encintados. La fachada se abre en el frente occidental. Realizada en ladrillo, presenta una composición clásica flanqueada por pares de pilastras toscanas de orden gigante, elevadas sobre podio, sobre las que carga un entablamento que queda partido en el centro, y rematado en frontón triangular. La torre abre mediante vanos en arco de medio punto.

EnLATAmus, la estrecha galería de ancho y delirante corazón

EnLATAmus acaba de cumplir 10 años. Los hizo el 30 de abril, en confinamiento riguroso de su espacio físico (un contenedor rosa de 12 metros de largo por 2,40 de alto y 2,34 de ancho) y con salida al exterior, materializada en la idea UnMuseoEnUnaPared (Umeup). Varias piezas de arte se colocaron en la fachada de Casa Machín, el negocio hostelero que regenta la familia de David Giménez desde hace más de medio siglo. David es el ideólogo e impulsor de EnLATAmus, al frente de un equipo entusiasta e imaginativo que boga en este navío chicloso; funciona como Camelot de la ‘Haute Riviere’ y, al mismo tiempo, funge de parnasillo para el asiento de ideas osadas.

El día del décimo aniversario del contenedor rosa, su nueva y efímera extensión Umeup inauguró la muestra ‘Cajas destempladas’, con talento femenino de la localidad en liza, y una semana más tarde el protagonismo pasó a la propuesta ‘Yo soy Marcos Rienzi’, curiosa exposición de marcos.

David tuvo la idea de EnLATAmus en Belem, con ‘m’ final, sin su estrella homónima ni pesebre institucional en el que asentarla. Allí, cerca de Lisboa, el contenedor-bar A Marguem junto al Tajo le sirvió de refugio en una tormenta, y allá disfrutó de un buen concierto de jazz. En la floral Gante llegó otro ‘bélgame’ Dios; de nuevo un contenedor henchido de cultura. “Pensé que Remolinos podía tener un espacio así; convencí a un empresario de la construcción, buen amigo, y me lo consiguió por 1.500 euros.El Ayuntamiento no puso objeciones y ayudó con los servicios”.

A David le va la música por dentro y la saca fuera: su familia es conocida como ‘los machines’, porque a su padre le encantaba la música de Antonio Machín. Además, este año cumple un lustro el proyecto Los 3 Norteamericanos, que une a David con Bobby Artigas (músico y hostelero de Casetas) y Joaquín Carbonell, con cuna en Alloza y asiento en La Joyosa. Se trata de otra entente de la Ribera Alta, que lleva música de los 60 y 70’ a todos los rincones de Aragón. A buen seguro, retomarán la ruta cuando sea factible hacerlo.

La exposición actual

Antes del estado de alarma, EnLATAmus ofrecía al visitante la exposición ‘Cíclica’, de Cristina Berlanga. “Cristina hace un repaso de diversas actividades que asumía la mujer en la Prehistoria sin conseguir el correspondiente reconocimiento, desde auriga a cazadora; las piezas se complementan con una proyección”, explica David. ‘La Gran Diosa’ atrae todas las miradas: es la pieza más grande y está en el centro de la sala. Se puede interactuar con ella a través de una app móvil; reacciona a ciertos estímulos.

La muestra debía cerrar el 3 de mayo, pero el equipo enlatado entiende que merecía más tiempo debido al cierre obligatorio de estas semanas, y no han marcado aún fecha de cierre. La semana pasada ya hubo visitantes. “Y seguiremos haciendo cosas, ya van más de 50 actividades en estos años entre exposiciones, poesía, música y todo tipo de cosas. No nos vamos a cansar fácilmente”.

Cómo llegar a Remolinos y curiosidades

Comarca. Ribera Alta del Ebro.

Cómo llegar. Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay 35 kilómetros por la N-232, la A-68 y desde Alagón, la A-126.

Para comer y dormir. En restauración hay tres opciones dentro del pueblo: el Restaurante La Gasolinera, de corte familiar y muy frecuentado por trabajadores de la zona entre semana. El Hostal y restaurante Los Marinos, en la calle Mayor, ofrece un servicio integral, y Casa Machín es el bar clásico del lugar, con mimo en el trato y un público que aúna parroquianos y devotos foráneos.

Recetas locales. El volumen ‘Con sabor a sal’ (2010) recopila recetas típicas de la localidad; se trata de un esfuerzo compilatorio realizado por Francisco Javier Lara y Guillermo Giménez.

Ibérica de Sales. La empresa produce medio millón de toneladas anuales de sal seca para nutrición animal, así como de sal de deshielo; actualmente es el líder nacional del ramo.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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