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Aragón

aragón es extraordinario

Cimballa a (casi, casi) vista de buitre

Jordi Pérez, nacido en Barcelona pero con raíces en el pueblo, fundó hace 12 años una empresa de turismo sostenible que apela a esta ave y su vínculo con la zona.

Eso que se oye es un carricero”, “aquí hay té de roca”, “aquello es una cañaguerra”, “eso es una dedalera y es tóxica”. A cada paso que da, Jordi Pérez encuentra un motivo para detenerse. Nacido en Barcelona hace 46 años, sus padres eran oriundos de Cimballa y él estableció desde pequeño ese vínculo que ya nunca te separa de un lugar. “Emigraron, pero conservaron la casa y veníamos siempre que podíamos, ya fuera Semana Santa o verano. A mí me gustaba la zona, y siempre dije que si pudiera me vendría a vivir aquí”.

Dicho y hecho. En el invierno de 2001 le ofrecieron un trabajo en el cercano Monasterio de Piedra y allí estuvo siete años, hasta que decidió dar un vuelco y trabajar por su cuenta, una vez obtenido el título de técnico superior en Información y Comercialización de Productos Turísticos. “Vi que había una posibilidad de crear algo que en aquellos momentos no existía: una oferta alternativa para aprovechar todo este entorno natural”, argumenta con pausa. Fue en 2008, cuando fundó ‘El Vuelo del Buitre’, empresa especializada en turismo de naturaleza y cultura. “Quise que el nombre fuera significativo; el buitre era un ave sagrada para los celtíberos, siempre ha tenido una importante función ecológica y es un animal muy bonito”.

En los 12 años que lleva pateando la zona, su conclusión es que “hay rincones espectaculares que siguen sin ser demasiado conocidos”. “Es lo que digo cuando vamos a las Hoces del Mesa: vais a visitar un lugar de los más espectaculares, pero a la vez de los más desconocidos de la provincia de Zaragoza”, subraya Pérez. El valle del Piedra y el mudéjar o el reclamo del cenobio cisterciense y los balnearios son otros elementos que cierran un círculo de atractivos para los visitantes. A todo ello, Pérez añade una visión propia. “Mi idea es que la gente conozca lugares de interés para poder contextualizar. No llegar, soltar un rollo e irte”, puntualiza.

“Hay un porcentaje de personas que vienen a ver las cascadas del Monasterio y también quieren saber de dónde viene esa agua, cómo los monjes transformaron la zona, el pasado arqueológico, la vegetación o las aves”, ahonda Jordi. En este sentido, destaca que “vender todos esos recursos sueltos puede ser difícil, pero vincularlos puede dar un producto interesante”.

Respecto a los valores que hacen destacable a una pequeña localidad como Cimballa, Pérez asume que “hay fortalezas y debilidades, pero el mayor punto fuerte es el entorno. El cauce del río Piedra viene de Guadalajara, pero aquí es donde nace el agua que abastece las famosas cascadas del Parque Natural. Aunque no sabemos el área de carga, hablamos de una fisura de casi un kilómetro, que aquí nutre varios manantiales: la Fuente de la Monja, el Recuenco, el Molino, el Batán o los Ojos del Piedra”; enumera mientras remonta el pequeño sendero hacia los miradores cercanos a este último enclave.

Desde las alturas, Pérez afirma que “quien viene aquí se va con la sensación de que ha descubierto algo que no esperaba: una fachada románica en la iglesia, los manantiales, el molino o el castillo”. Sin embargo, apunta que “necesitan mejorar las comunicaciones y contar con más servicios; es algo –matiza– que tenemos que trabajar”.

Un gigante que domina desde lo alto... y mil reivindicaciones

“No digo que sea el pueblo más bonito de la comarca, pero sí que es uno de los más bonitos”. Tras más de 25 años como alcalde, Cecilio Roy saca pecho de los valores con los que cuenta su localidad y subraya que “tenemos un entorno que no muchos municipios pueden tener: río, molino, manantiales… son cosas de las que tenemos que estar orgullosos”. A ello se suman más elementos que completan una importante cámara de patrimonio.

En lo que respecta al frontón, Roy apunta que “siempre ha sido un símbolo del pueblo, porque ha habido mucha tradición. Ahora el Ayuntamiento se encarga de organizar torneos”. También dirige la vista hacia la cercana iglesia, de la que apunta es “una de las más pequeñas, pero tiene piezas que la hacen muy valiosa”. Se restauró su portada románica, debajo del reducido campanario.

Tampoco pasa por alto otra muestra patrimonial importante, su castillo, del que hoy solo queda una de las enormes paredes. “Siempre hemos querido que luzca más, recuperar los sillares. Ya le pusimos luz y es algo a lo que se le puede sacar más partido, pero no tenemos fondos para hacer mucho más”, se lamenta. Y ahí es donde también dirige el foco: a la falta de más ayudas para los pequeños municipios. “Cimballa ha cambiado mucho, pero antes se nos prestaba más atención; tanto hablar de la despoblación, y cada vez es más complicado que nos ayuden”. En este sentido, incide en que “el río necesita una limpieza intensa, no se puede dejar que se mueran los chopos y la madera se quede haciendo tapón. Queremos que sea un entorno cuidado y que atraiga”. Asimismo, reclama mejoras. “El mundo no acaba en el Monasterio de Piedra. Más arriba también necesitamos que la carretera esté bien, que haya buena cobertura y no falle Internet o la televisión”.

El último vestigio visible de la pesca de cangrejos autóctonos

Los cangrejos de Cimballa fueron durante años fuente de alimentación e ingresos para muchos vecinos de la localidad. En los años 70, la afanomicosis causada por un hongo se llevó por delante a la especie autóctona y, con ello, desapareció un recurso que daba fama al pueblo.

“El kilo se llegaba a pagar a 1.000 pesetas. Aquí, en la pesquera, la gente los metía para tenerlos disponibles para la venta, ya que venían de fuera a por ellos, incluso de Francia”, explica Jordi Pérez, junto al último de estos espacios que queda en pie, anexo al antiguo molino restaurado.

Capturarlos era todo un arte, y se recurría a una herramienta de dos piezas realizadas con juncos: el garlito y el gollete. “Es algo que, como otras cosas, se ha perdido; esas trampas muy pocos las sabían hacer”, indica Pérez, recordando que su padre fue uno de los últimos en confeccionarlas.

Cómo llegar a Cimballa y curiosidades

Comarca. Comunidad de Calatayud.

Cómo llegar. Pegada a Guadalajara, Cimballa se encuentra a 127 kilómetros de Zaragoza utilizando la A-2 hasta el desvío de Nuévalos. Luego se recorre la A-202 y la CV-307.

Para dormir. En la localidad se habilitó el edificio del antiguo matadero como albergue. Ha sido equipado con cocina y calefacción, y se completa con comedor, salón y una terraza amplia con barbacoa. Cuenta con seis habitaciones, distribuidas en dos plantas.

El castillo. La gran torre está fechada en el siglo XV y cuenta con 12 metros de alto; en su trazo original se extendería hasta los 15 de ancho. Es uno de los bastiones que se encontraban en la disputada ‘Raya’ con Castilla, protagonista principalmente en la Guerra de los Dos Pedros.

La iglesia. Su portada románica, situada en uno de los laterales bajo el campanario, fue rehabilitada recientemente tras mucho tiempo oculta. Conserva decoraciones y elementos de alto valor.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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