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Ejulve: los secretos a voces del Recuenco

Las cuatro primeras salas de la cueva más famosa de la localidad son visitables con guía especializado; un escenario magnífico para iniciarse en la espeleología.

Marcos Jiménez fundó Geoventur con base en Utrillas, su localidad natal, el 1 de mayo del año 2013; una buena manera de celebrar el Día del Trabajo. Siete años, por tanto, contemplan a este empeño turolense (orgulloso de serlo) centrado en mostrar las maravillas de la provincia a todo aquél que quiera descubrirlas. “Llevo muchos años de guía turístico, he recorrido toda España en este empeño y un día me planteé empezar a enseñar mi tierra; somos pocos en Teruel, pero con muchas ganas de hacer cosas. Hace siete años empezaba a levantar un poco la última gran crisis, y creí que era el momento de lanzarme a la aventura, literalmente además. La empresa la llevo solamente yo, pero trabajamos tres o cuatro guías, según la demanda de actividades; en los momentos más fuertes del año pasamos de la docena.

Geoventur trabaja muchos otros puntos y actividades. “No competimos con nadie, el Pirineo es una maravilla, pero nosotros tenemos lo nuestro; el Maestrazgo y la Sierra de Arcos son menos conocido, pero asombran al que viene. Hacemos espeleología, barrancos, circuitos de aventura, puenting, rafting de iniciación, kayak... una variedad grande de opciones”. El nombre de Geoventur viene de una raíz clara. “Teruel es un territorio privilegiado a nivel mundial en el aspecto geológico, y tenía que estar presente en esta idea aventurera. El Recuenco, por ejemplo, es toda una aventura.

La gran joya oculta de Ejulve

El Recuenco se descubrió por casualidad, como suele ocurrir con muchas cuevas, y los mayores de la zona la conocen perfectamente desde siempre. En los años 60 empezaron a llegar espeleólogos a visitarla y marcarla. “En 2016 se creó un proyecto junto al Ayuntamiento de Ejulve, al que tenemos mucho que agradecer, para empezar a llevar gente con fines turísticos desde el año siguiente. Se trataba de empezar en una actividad que combinase la visita lúdica con la iniciación a la espeleología, con las medidas de seguridad necesarias y un conocimiento de lo que exige la cueva”.

Marcos está orgulloso de lo conseguido hasta ahora. “Hubo mucha aceptación, la gente del pueblo y de los alrededores tenía muchas ganas de conocer su querida cueva del Recuenco. Se arregló la pista desde el pueblo, se hizo un sendero turístico de medio kilómetro con escalones y paradas con miradores de madera... sube desde la pista hasta la boca de la cueva. Además, se pusieron paneles informativos y se iluminó una sala”.

Muchos de los veteranos del pueblo se han animado a probar el Recuenco en los últimos años. “Si hay condición física suficiente, adelante, la edad no importa, esto se hace para disfrutar, con toda la calma y anteponiendo siempre la seguridad. La equipación básica es el mono que entregamos en la misma pista antes de subir el sendero, un casco con luz frontal, arnés con anclajes por si se necesita rapelar... por supuesto, recomendamos calzado apropiado. Hay dos formas de acceder a la cueva: o con empresas como la nuestra o estando federado en un club de espeleología. Una vez que está todo en regla, solo queda disfrutar”. Y sí, no es para todo el mundo, pero casi. La belleza oculta en el corazón del monte compensa el esfuerzo.

Un reto que hubiese encandilalo al mismísimo Indiana Jones

Las emociones comienzan desde la preparación de la aventura. La cueva está declarada Lugar de Interés Comunitario (LIC) y también está incluida en la Red Natura 2000, por las colonias de murciélagos que la habitan. También ha sido declarada Punto de Interés Geológico. El Recuenco está en el paraje de la Quiñonería, en la ladera norte del monte Majalinos; se halla a 1269 metros de altitud y a unos cuatro kilómetros del casco urbano de Ejulve.

La subida a la boca de la cueva ya exige unas buenas piernas, pero con calma y pausas no reviste mayor dificultad, ya que el sendero está muy bien marcado. Al llegar arriba, la primera prueba; para acceder al Recuenco hay que atravesar una gatera metálica (la llave se entrega en el pueblo cuando los interesados tienen los permisos en regla) a ras de suelo; hay que entrar reptando. Como decía Indiana Jones en aquellas pruebas para llegar al Grial, sólo el penitente pasará.

“Se entra sin problema –explica Marcos Jiménez– porque hay espacio de sobra, pero para descender el primer pozo ya hace falta utilizar el pasamanos, pisar y moverse con seguridad y tirar del arnés, para estar seguros en todo momento. Esta cueva es perfecta para iniciarse en la espeleología; siguiendo las pautas de los guías, no hay mayores problemas”.

Una cueva para sumar y reptar

La parte visible

Son cuatro las salas visitables para el público: el Primer Pozo, la de los Macarrones (con sus vistosas microagujas de piedra), el Segundo Pozo y la Salita del Lago o sala GEM, en honor al Grupo Espeleológico de Montalbán, pioneros en esta cueva. “La zona baja, después de la sala GEM, ya es un queso gruyére de pequeños pasadizos, en el que solo debe adentrarse gente que conozca a fondo esta actividad. Son gateras más estrechas y hay zonas que suponen verdadero reto. Hay dos –sonríe Marcos– que se llaman Conexión Tequila y Sala del Paso Malo; con esos nombres es fácil imaginar su dificultad”.

También está identificada la sala de Huevo Frito, así llamada por una formación que recuerda a este alimento; hay otra preciosa, la Sala de la Cortina, donde se unen las estalactitas y estalagmitas en la forma de ‘diente de dragón’, con una altura de hasta cinco metros. Otros nombres que sobresalen son el Circuito de la Colada, sala Subils, la Galería del Conejo... muchas de ellas también requieren de reptado y suma paciencia.

Echando la vista atrás algo más de medio siglo, hay que hablar de la Operación Turolensis, encabezada por José Subils, cuando se recabaron numerosos datos estrictos sobre varias cuevas y simas de la zona. Entonces se realizaron las primeras exploraciones, y la cueva del Recuenco fue objeto de mayor atención allá por 1962 y 1963, al ser la más grande del término municipal de Ejulve; así lo recuerda un estudio de José Luis Lagares y María del Carmen Olague. Ahora, con la mayor parte del mapa del inmenso queso gruyere ya identificada (el laberinto es casi insondable al completo) solo queda atreverse. Y Geoventur es la mano amiga para hacerlo.

Ortín y Los Santanales, firmas ejulvinas para mimar los paladares

Óscar y Ovidio Ortín son dos de los valedores de la empresa familiar Cárnicas Ortín en Ejulve. Ovidio, además, es el actual alcalde del municipio. La empresa lleva casi tres décadas en funcionamiento, y además de tener tienda propia en el pueblo generan un producto con personalidad propia en su fábrica de embutidos y conservas, que se sirve de una explotación porcina propia”. Tienen igualmente un establecimiento comercial en Zaragoza, Sabores del Maestrazgo, junto a Aragonia. Otra joya culinaria de Ejulve: Quesos Los Santanale, empeño iniciado y sostenido por Luisa Puig y Pedro Navarro desde hace tres décadas. Hacen queso fresco, semicurado, curado y de leche cruda, además de requesón y un delicioso queso de untar. La producción se distribuye casi al completo en la provincia de Teruel, con tiendas sueltas en Zaragoza, y en la Boquería de Barcelona.

Cómo llegar a Ejulve y curiosidades

Comarca. Andorra-Sierra de Arcos.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia, hay 95 kilómetros por la N-420 y desvío por la Silent Route (A-1702) hasta Ejulve.

Las masías. Ocupan un territorio de 2.000 hectáreas; son construcciones utilizadas como vivienda y destinadas a explotaciones agrarias, ganaderas o mixtas. Son un modelo de gestión sostenible del territorio.

El Mirador del Maestrazgo Los Pajarcicos. Este coqueto alojamiento rural (miradordelmaestrazgo.es) combina la opción de casa de alquiler completo y apartamentos, con una excelente comida casera. La verdura de huerto propio y la mermelada casera de frambuesa alicientes que aplauden los clientes, junto al excelente trato de los dueños.

Centro de Visitantes PCM. Ubicado en el edificio del Antiguo Hospital de Ejulve, entre la iglesia parroquial y el Ayuntamiento, es punto de información turística y centro de interpretación.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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