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Especiales

8-m mujeres rurales cada vez
más visibles

Diez mujeres defienden su estilo de vida en los pueblos

Realizado por:
  • Elena Rodríguez, Paola Berné, Javier L. Velasco, Christian Peribáñez, Beatriz Alquézar, María Usán y Mariano Millán

Rosa María Fernández dejó Zaragoza para abrir en Anento una casa-cueva rural y llevar la oficina de turismo del pueblo. Lucía Camón es poeta, actriz y videocreadora e implica a sus convecinos de Torralba de Ribota en los vídeos que rueda. Estefanía Fernández vive con la incertidumbre de qué le pasará a su familia cuando cierre la Térmica de Andorra, donde trabaja su marido. María Abril dejó un puesto de responsabilidad en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza para fijar su residencia en Boltaña y prestar atención sanitaria en el valle de Chistau. Andrea Lozano es maestra de Aineto tras abandonar las aulas en la capital aragonesa. Marta Urieta dejó atrás su trabajo en una gestoría para llevar junto a sus hermanos la granja familiar en Lécera. Celina Maldonado ejerce de médico en Aínsa. Sara Giner coordina Onda Balcei, la radio de Alcorisa. Adriana Galve abrió lo que ella llama sin reparos una "librería rural" en Andorra. Nuria procede de una familia de pastores en el valle de Benasque y ahora trabaja de pastora en los Alpes.

Son diez nombres de mujer con diez historias detrás. Unas tomaron un día la decisión de marcharse de la ciudad y empezar de cero lejos de los agobios del asfalto y la tiranía del reloj. Otras se alejaron durante un tiempo pero volvieron al llamado de sus raíces. Las hay que nunca abandonaron el lugar donde nacieron y en él trabajan y luchan día a día por la supervivencia de un medio, el rural, que trata de revitalizarse y no perder peso y habitantes. Y todas aportan su granito de arena para abrirse paso en un mundo que, como ellas mismas demuestran, no está falto de oportunidades para las mujeres.

Sin embargo, no siempre lo tienen fácil en el medio rural. Deben emprender proyectos particulares porque no tienen fácil encontrar un trabajo. Y en las explotaciones agrarias o ganaderas su presencia, aunque creciente, todavía es baja. Son pocas todavía las que las dirigen en solitario, y no muchas más las que son cotitulares de las mismas. Y es prácticamente nula su presencia en los órganos de decisión de las cooperativas. Los datos lo demuestran, aunque también reflejan que las cosas, poco a poco, van cambiando. Crear oportunidades laborales para las féminas contribuye a la pervivencia de los pueblos porque las mujeres fijan población. Si las mujeres se marchan, el medio rural decae.

Deben emprender proyectos particulares porque no tienen fácil encontrar trabajo. Y en las explotaciones agrarias o ganaderas su presencia todavía es baja

En el orden jurídico español, la Constitución señala en su artículo 14, contenido en el capítulo de derechos y libertades, que "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". En Aragón, el Gobierno promulgó la Ley 7/2018, de 28 de junio, de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, cuyo objeto principal es hacer efectivo el derecho de igualdad, de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en la Comunidad Autónoma. Y en su artículo 80, que trata sobre el desarrollo rural, se puede leer: "Los poderes públicos de Aragón integrarán la perspectiva de género en las actuaciones de desarrollo rural, garantizando que estas intervenciones contemplen las necesidades de las mujeres, permitan su plena participación con equidad en los procesos de desarrollo rural y contribuyan a una igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres".

Entre otras cosas, dichos poderes cuidarán de fomentar el asociacionismo femenino en el ámbito rural como motor de dinamización, transformación y desarrollo rural. Harán visible socialmente la importancia del trabajo de las mujeres en el medio rural y de sus aportaciones a la economía, la cultura y al desarrollo de los territorios. Facilitarán el acceso a la titularidad o la cotitularidad por parte de las mujeres de las explotaciones agrarias, especialmente las de origen familiar, y apoyarán el cooperativismo femenino rural con la finalidad de promover una representación equilibrada de mujeres y hombres. O promoverán medidas de formación de las mujeres en el ámbito rural dirigidas a mejorar el nivel socioeducativo y formativo, con el fin de favorecer su incorporación al mercado laboral, tanto por cuenta ajena como por cuenta propia y la creación de empleo.

Sin embargo, que el sector agrario ha sido siempre una actividad masculinizada no se le escapa a nadie. Como tampoco que la mujer viene desempeñado un papel relevante en las explotaciones agropecuarias, donde ha realizado un intenso trabajo que, en realidad, apenas ha contado con reconocimiento jurídico, económico o social. Poco a poco, esta foto va cambiando y la presencia de féminas en este mundo no solo va aumentando, sino que va adquiriendo fortaleza y protagonismo gracias al empuje de las propias mujeres, y también a programas y planes oficiales que las ayudan a crecer.

Las mujeres comienzan a ser cotitulares de explotaciones agrarias, e incluso las hay que deciden incorporarse a la actividad en solitario. Pero el camino es arduo. Fue en 2011 cuando el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero dio luz verde al proyecto de Ley sobre Titularidad Compartida, para dar oportunidades en términos de igualdad a las mujeres que trabajan en las explotaciones familiares. Menos de una década después, y según datos del Gobierno de Aragón, hay poco más de una veintena de explotaciones a nombre tanto de un hombre como de una mujer, de las que diez se acogieron al plan a lo largo de 2018.

En cuanto a la titularidad única, las féminas figuran en el 23,13% de las explotaciones de Aragón, según el estudio ‘Ser mujer rural en Aragón, 2010-2018’; y el porcentaje baja al 16,89% si se contabilizan los jefes de explotación.

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