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8-m. 'Mujeres en el mundo rural'

Lucía Camón, artista: “He encontrado más oportunidades en Torralba de Ribota que en Madrid”

La actriz, poeta y videocreadora creó la ‘butaca rural’ para proyectar cine en pequeños pueblos. Impulsó un fotolibro sobre la carretera N-234 y ha protagonizado el loado documental ‘Soñando un lugar’, estrenado en la Seminci. y candidato en los Goya.

Lucía Camón, fotografiada esta semana en su casa de Torralba de Ribota.
Lucía Camón, fotografiada esta semana en su casa de Torralba de Ribota.
MACIPE

En el desierto demográfico de la Celtiberia, hay rincones acogedores con olor a tomillo y pequeñas cadieras sobre un zócalo de azulejo. Uno de ellos es la casa familiar de Lucía Camón, en Torralba de Ribota. Quizá sea en los poemas de esta actriz, videocreadora y escritora, donde mejor se percibe la calma y la reflexión que ha conquistado desde que en 2102 decidió dejar Madrid para regresar a un pueblo de apenas 170 vecinos.

“Vivía en la vorágine de la capital. Trabajaba en cortos y en teatro, pero me di cuenta de que necesitaba un cambio. Estaba saturada de la ciudad y, además, me quedé embarazada y quería vivir la maternidad de una manera más calmada. Quería respirar aire puro, estar en contacto con la naturaleza y trabajar y disfrutar de una forma más plena”, cuenta Lucía. La artista es conocida en la comarca de Calatayud porque ha puesto en marcha mil y una actividades: charlas, talleres, muestras plásticas, el festival veraniego Saltamontes e iniciativas más sostenidas y de mayor calado como Pueblos en Arte.

¿Qué aporta a su creación el entorno rural? “Calma, menos distracciones, calidad de vida. Al no estar tan bombardeada por el consumismo y los anuncios, soy mucho más creativa, estoy más tranquila”, afirma. “No es algo nuevo que los artistas creen en el medio rural. Picasso, Lorca, Gauguin, Dalí Hay muchísimos casos de residencias fueras de las urbes, donde los artistas se retiraban a crear porque el campo ayuda a que la inspiración fluya de otra manera”, dice la actriz, que valora de Torralba “la naturaleza, el viento, las pequeñas cosas y que el mundo rural ponga al alcance de la mano “relaciones humanas cercanas”.

Uno se imagina los neones de la Gran Vía madrileña y piensa que es una tierra de oportunidades, pero la experiencia propia de Camón desbarata esta ensoñación: “Cuando te vas piensas que vas a perder un montón de contactos, pero en mi caso ha sido totalmente al revés. He sentido más cerca aquí ese arte, esas ideas y a las personas a las que me gustaba tratar en Madrid y me hacían crecer. Han venido, han hecho talleres y hemos tenido relación más directa incluso que cuando estaba en la capital”.

"He ganado calma y calidad de vida. No estoy bombardeada de reclamos y soy más creativa"

Camón tiene mucho mundo. Nació en Caspe, pero luego se formó en Valencia, en Mainz (Alemania) y en el laboratorio de teatro William Layton de Madrid. Ha sido, sin embargo, en Torralba de Ribota donde se ha sentido capacitada para poner en macha un buen puñado de proyectos que “reivindican el arte como conducto de salvación para los pueblos”. Su mirada, además, no es la del sufrimiento de la despoblación, sino que apuesta por un enfoque positivo y una lectura en la que los artistas y creadores “aporten al lugar lo que saben hacer”.

“’Pueblos en Arte’ es una iniciativa que surge de una necesidad profunda: la de seguir conectado con lo que nos gustaba cuando estábamos en la ciudad. Empezamos a trabajar con los grandes espacios de la casa e iniciamos una serie de residencias artísticas”, explica Lucía, que cuenta que necesita “vida social” y así se le llena la casa de creadores y amigos. “Abrimos las puertas a los artistas, hacemos actividades en la sala baja para la gente del pueblo, invitamos a hacer cine y los residentes cuentan su trabajo y experiencias en lo que damos en llamar ‘la butaca rural’”, cuenta, al tiempo que califica estos intercambios de “vorágine hermosa”. Estas residencias en las que se acercan pintores, fotógrafos o, incluso, cocineros, sirven también para asentar población.

Los vecinos del pueblo son muchas veces los protagonistas de sus festivales, talleres o vídeos, que tienen su cénit en ‘Soñando un lugar’, un documental grabado a lo largo de siete años en el que cuentan toda su experiencia y que se estrenó en la Seminci de Valladolid.

“Alfonso (Kint), mi pareja, comenzó a grabar en Madrid durante el 15M sin saber muy bien cuál era el fin y el objetivo del metraje. Decidimos venir al pueblo, di a luz a Greta y él seguía grabando y grabando”, cuenta Lucía sobre un trabajo que obtuvo varias candidaturas a los premios Goya.

“Son muchísimas horas de metraje, que dan testimonio de las pequeñas cosas cotidianas que nos iban pasando en la vida. Sale un montón de gente del pueblo y hemos hecho decenas de proyecciones por toda la provincia. A los vecinos les encanta verse, ven revalorizada su forma de vivir, su pueblo, sus vivencias… Son cosas que merece la pena detenerse a mirar y a las que nadie había prestado una atención especial y tan cercana”, comenta la artista. El documental “es como un soplo de aire fresco para los pueblos: la naturaleza y el paso del tiempo tienen mucha importancia pero, sobre todo, es una puerta abierta a la luz”.

"Dejemos de separar lo rural y lo urbano: 
todo está en la misma tierra y todo nos aporta"

Otro interesante proyecto en el que también se aprecia el cielo y las montañas que rodean Torralba es el fotolibro titulado ‘Ruta 234’. “Queríamos abarcar el tema del desierto demográfico pero dándole un sentido para nosotros, por eso recurrimos a la carretera que pasa por aquí (de Burgos a Sagunto) y que atraviesa la Celtiberia, una de las zonas más despobladas de toda España”, explica. “Varios artistas vinieron a ver el territorio y Rubén Ortiz hizo unas fotos que no son las típicas de muros derruidos, sino en las que se ve también gasolineras abandonadas o residuos industriales como evidencia de las cosas que se quedaban a la mitad”.

Estas cicatrices de asfalto dan una idea de que “tenemos que dejar de hablar de lo rural y lo urbano, todo está en la misma tierra y todo nos aporta: hay momentos para la ciudad y momentos para los pueblos, y debemos empezar a caminar esos trayectos con más facilidad”, opina Lucía, que prepara un nuevo libro de poemas (después de su 'Siete veces sí') y tiene en mente un cortometraje. Advierte, además, que en los últimos ocho años ha tenido “muchas más ideas, algunas irrealizables o para las que, simplemente, aún no ha llegado el momento”.

"Creo que el futuro está en los pueblos 
y en esto Aragón tiene mucho que ganar"

“Creo que el futuro está en los pueblos y en esto Aragón tiene mucho que ganar. Internet y la mejora en las comunicaciones (Zaragoza está a una hora en coche) han conseguido que vivir en el mundo rural sea algo muy distinto de lo que era hace unos años”, opina. “La vida contemporánea idolatra la urbe de una manera exacerbada a costa de muchas cosas. Quizá se deba a que el arte está relacionado con el poder y el poder estaba en las ciudades, pero eso está empezando a cambiar”, comenta la artista, que cree que apuestas como la suya llaman la atención mediática porque parece que desafía al poder establecido y porque “ha habido una descompensación, y ahora el foco se pone hacia el otro lado, hacia lo que pasa fuera de la ciudad y esa rendija es por la que el arte transita un camino nuevo”, concluye.

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