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coronavirus

¿Puedo hacer obras o algún tipo de reforma en casa en alguna fase de la desescalada?

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, dijo ‘sí’ con matices a esa pregunta el pasado 30 de mayo, y la afirmación se ratificó con la Orden del 3 de mayo.

Pila de ladrillos en una reforma
Pila de ladrillos en una reforma
Pixabay

El tema de la parcela de las reformas en viviendas se ha planteado desde la fase 0 del plan de desescalada. De hecho, se autorizó oficialmente la realización de obras de rehabilitación en lugares no cerrados, bajo determinadas condiciones de seguridad. También se permitieron las reformas en inmuebles, siempre y cuando estuvieran vacíos (literalmente no habitados) y no se tuviera contacto con los vecinos. A la hora de cuidar la distancia social y los elementos contaminantes que puedan arrastrar los trabajadores a las zonas comunes, se determinó que los espacios y los trayectos se debían dividir en sectores, para que no coincidieran vecinos y trabajadores. 

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, habló en rueda de prensa el día 30 de abril sobre reformas en domicilios y comunidades de vecinos, y precisó que estaban permitidos si no había un contacto directo con las personas que viven en dicho lugar. Por eso, y según la orden ministerial del 3 de mayo, quedaban exceptuadas aquellas obras que se realizaran en locales, viviendas u otras zonas delimitadas del edificio no habitadas, o a las que no tuvieran acceso los residentes mientras duraran las obras. Eso sí, la orden indicaba que se tenían que cumplir algunas condiciones extras.

No obstante, la Orden SND/440/2020 del 23 de mayo, publicada en el BOE, levanta la suspensión de las actividades relacionadas con obras de intervención en edificios existentes en las que exista riesgo de contagio por la covid-19 para personas no relacionadas con dicha actividad. Resaltando que en todo caso se garanticen las medidas de higiene y la distancia mínima de seguridad entre personas de dos metros. 

El terreno de la ética y la camaradería con los vecinos es otro aspecto que debe considerarse, aunque no figure en ningún documento oficial. Aprovechar el confinamiento, aunque ahora no sea absoluto, para hacer obras intensivas a cualquier hora legal, afectando así al descanso general, es una actitud reprobable siempre y cuando no sean obras de primera necesidad. Ese punto, sin embargo, es muy difícil de controlar, y se le hace relativamente fácil al insolidario justificar martillazos y sierras mecánicas para su bienestar cotidiano. 

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