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Papelerías en Zaragoza: "Ahora, persona que se jubila, negocio que se cierra"

La crisis sanitaria ha hecho caer la facturación en un sector que se ha tenido que ir especializando.

Rafael Muñoz, dueño de la papelería Muñoz, en la avenida de Goya en Zaragoza.
Rafael Muñoz, dueño de la Papelería Muñoz, en la avenida de Goya en Zaragoza.
R. M.

Rafael Muñoz recuerda que cuando era pequeño uno sus mayores placeres era leer tebeos. Tenía la ventaja respecto a otros chavales de Zaragoza que los tenía todos a mano en la Papelería Muñoz, que su padre creó en 1958. "Empezamos como los quiosqueros antiguos: en el patio de una casa. Y desde hace 45 años, estamos en la avenida de Goya. Nací como quien dice en la papelería", afirma. 

Desde entonces mucho han cambiado las cosas en este sector. Aunque ellos venden artículos de  papelería en general, se han especializado en el suministro de material de oficina (también tienen una empresa de artes gráficas). "Si no lo hubiera hecho ya habríamos cerrado hace tiempo. Cada vez quedan menos papelerías y comercios de todo tipo. Esto va a ser una catástrofe. Cuando el Ayuntamiento vaya a cobrar los ibis se encontrará que no hay nadie para pagar. Vendes poco y la administración te machaca por todos los lados", se queja.

Rafael Muñoz apunta que para las papelerías su competidor de cara "al público" son los bazares chinos y en material de oficina, compañías de catálogos, internet y "Amazon". "A partir de cierta edad, lo compran todo en internet. Ahora, persona que se jubila, papelería que se cierra. Antes siempre se traspasaba y ahora, no", destaca.

La pandemia, "la puntilla"

El dueño de Papelería Muñoz también incide en que la pandemia del coronavirus ha sido "la puntilla" para los establecimientos que ya iban mal. "Las pocas revistas que vendían eran a peluquerías y centros médicos. Eso ha sido un bajón. Además, hay pocas papelerías que vayan bien", sostiene.

En su caso, habla de un 30% menos de facturación con respecto a 2019 y prevé un futuro "bastante oscuro" para el comercio en general, no solo para las papelerías. "A mí no me ha caído mucho; tenemos clientes que incluso han funcionado más estos meses", afirma.

Por su parte, Carmen Pérez, dueña de Papel.es, considera que los establecimientos del sector tienen que estar "superespecializados" y muy "al día" para mantenerse. "Hay muchos artículos que se van perdiendo: los archivadores ya no se utilizan, los ratones, tampoco.... Mi papelería está especializada en escritura, algo de bellas artes y mochilas", comenta Carmen, que abrió su negocio de la calle de Pedro María Ric hace ocho años.

La vuelta tras el confinamiento (Papel.es estuvo cerrada hasta el 11 de mayo) fue "dura", yendo poco a poco y, ahora, con las fiestas navideñas, las ventas se han ido animando. "Existe el milagro de las Navidades; menos mal. Mi clientela suelen ser familias con hijos y los regalos que más han demandado por estas fechas han sido álbumes de fotos, objetos de escritorio, cajas de pintura, rotuladores, mochilas y material de escritura", detalla.

Tienda de Papel.es en la calle de Pedro María Ric en Zaragoza.
Tienda de Papel.es en la calle de Pedro María Ric en Zaragoza.
C. P.

Ni bodas ni comuniones y teletrabajo

Asimismo, Carmen también coincide en que los negocios no se traspasan una vez se van jubilando sus propietarios y recuerda que durante estos meses de pandemia no se han celebrado apenas bodas ni comuniones. "Eso repercute, sobre todo, en que no se venden invitaciones, libros de comunión, detalles, recordatorios... Y el teletrabajo y que los niños han estado más en casa también se ha notado. Por ejemplo, las mochilas las tienen nuevas. En cambio, sí que la venta de artículos de manualidades ha aumentado", señala la propietaria de Papel.es, que habla de una caída de las ventas del 20%-30% con respecto al año anterior.

Quien sí cogió un traspaso fue Olga García, al frente de la Papelería El Carmen (en la avenidad de César Augusto) hace casi 20 años. "A la gente le gusta porque tengo un poco de todo: prensa, revistas, algo de papelería, juguetes, chuches, bebidas... También hago fotocopias. Es una papelería de las de toda la vida. Es un establecimiento pequeño, pero céntrico", dice.

A ella le agrada su oficio, aunque reconoce que en estos momentos de covid se trabaja menos. "Tengo clientes fijos y otros de paso; que están en oficinas, en Hacienda... Se nota que la gente está teletrabajando en sus casas. Vendo menos chucherías y revistas. En cambio, compran más juguetes y con la papelería se va trabajando. El negocio va más despacio, pero estoy contenta porque la clientela es maja. Vengo a gusto a la tienda", subraya.

"Esto es muy esclavo"

Con 61 años, Olga tiene intención de traspasar la papelería cuando llegue el momento de la jubilación. Sus hijas tienen sus respectivas carreras y no están interesadas en seguir sus pasos. Eso será dentro de unos años. Mientras, abre todos los días de la semana (fines de semana solo por la mañana). "Esto es muy esclavo, pero a la vez es tranquilo. Se puede llevar y hay que trabajar", asegura.

En medio de este panorama, también hay establecimientos a los que les va bien. Luis Alejandre, dueño de Piedra, Papel y Tijera -abierta en 2003 en el Casco Viejo-, afirma que las redes sociales le han "salvado" el negocio y que las Navidades de 2020 han sido mejor que las de 2019. "Alrededor de un 40% más de ventas", indica.

Su tienda está especializada en material y talleres de 'scrapbooking', artículos de papelería de diseño y papeles artesanales. "Durante el confinamiento no pude abrir y me moví mucho en redes. Hacía talleres de manualidades gratuitos dos veces a la semana por Instagram. Tuve muchos seguidores; ese apoyo ha sido muy importante porque ha reforzado el negocio", reconoce Alejandre, para quien es necesario buscar fórmulas nuevas y "reinventarse". "Y sigo haciendo talleres en directo cada 15 días", avisa para quien esté interesado.

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