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Un Pilar sin Rosario de Cristal y con una colecta de alimentos en lugar de la Ofrenda de Frutos

La suspensión de la Ofrenda de Flores no es la única 'víctima' de una fiestas en pandemia: tampoco habrá grandes conciertos ni los cabezudos podrán tomar las calles.

La de 2019 fue la más multitudinaria de la convocatorias hasta la fecha.
La de 2019 fue la más multitudinaria de la convocatorias hasta la fecha.
Toni Galán

La del año pasado fue la más larga (y nutritiva) de la historia. La Ofrenda de Frutos del 13 de octubre superó los 5.000 oferentes y las 7 toneladas de alimentos que, como es sabido, se repartieron después entre los comedores del Carmen, San Antonio, Las Nazarenas y las Paulas. Este 2020 no podrá celebrarse el acto que coordina la Federación de Casas Regionales, pero en su lugar se lanzará una gran colecta de alimentos para que, ya que la crisis de la covid arruina el colorido desfile, al menos, se pueda mantener el fondo solidario de una tradición que tiene 56 años de historia. El representante de las Casas Regionales, José María Arillo, trasladó hace unos días al grupo de trabajo de las fiestas del Pilar esta propuesta alternativa que fue bien acogida por todos los presentes. 

Ante el incierto escenario por los rebrotes y los contagios, y dado que los actos principales de las fiestas, encabezados por la Ofrenda de Flores, se suspenderán o se harán de forma simbólica, los organizadores de la Ofrenda de Frutos entienden que lo prioritario es no correr riesgos y hacer llegar sus alimentos a los comedores sociales. Así, aunque las uvas, manzanas, borrajas o las clásicas cebollas de Fuentes no se lleven hasta los pies de la Patrona (es probable que alguna simbólica canastilla de pan sí se deposite en la basílica), se tratará de cumplir con el fin solidario de este acto en el que acostumbran a brillar los trajes regionales y las muestras folclóricas. El año pasado fueron 74 los grupos participantes desde distintos puntos de España y el extranjero, pero este pandémico 2020, “por responsabilidad”, las sevillanas, muñeiras y sardanas se dejarán para mejor ocasión.

Hace ya unas cuantas semanas que trascendió que otro símbolo de las fiestas como son los cabezudos no recorrerían los barrios, en esencia, porque se antoja imposible que la chavalería mantenga la distancia prudencial en las carreras frente a la comparsa. El Morico, la Pilara o el Azutero mueven multitudes, y este concepto es precisamente la gran amenaza de las fiestas de este año. Así, aún se estudia la posibilidad de que las figuras de cartón piedra (ahora ya más fibra de vidrio) puedan quedar expuestas en algún lugar público para que, de forma ordenada y con garantías, los más pequeños puedan verlas de cerca. La víspera de San Valero, por ejemplo, es costumbre que se exhiban en el zaguán del Ayuntamiento, velando armas para las carreras que correrán el día del patrón.

Tampoco habrá procesiones religiosas

Sin Ofrendas, ni grandes conciertos, ni coplillas a la Forana, el último de los actos tradicionales de las fiestas aún deshoja la margarita. El Rosario de Cristal, que la noche del 13 de octubre ilumina la ciudad con sus centenares de faroles y veintena de carrozas, parece que también se quedará a buen recaudo en el interior de la iglesia del Sagrado Corazón este año. El Cabildo aún no ha tomado una decisión en firme, pero el hecho de que el Rosario genere tanta expectación en las calles y requiera tal multitud de gente en su organización en los momentos previos a la salida parece que hacen recomendable que el desfile se cancele. 

ROSARIO DE CRISTAL / 13-10-2019 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
La carroza de la basílica del Pilar es siempre una de las más fotografiadas.
ARANZAZU NAVARRO

Además, desde el Arzobispo aconsejó en julio no celebrar procesiones, una recomendación que -recuerdan- “está vigente en el día de hoy y afecta a las fiestas pilaristas: el Rosario de la Aurora, la procesión del 12 de octubre y el Rosario de Cristal". Se había especulado con que alguna de las carrozas más simbólicas recorriera en solitario el corazón de la ciudad, pero sería imposible controlar la afluencia de espectadores en la calle. Así, en cualquier caso, los fieles pueden disfrutar todo el año del extenso patrimonio del Rosario en su museo permanente de la plaza de San Pedro Nolasco.

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