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Fiestas del Pilar

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El Rosario de Cristal ilumina la devoción por la Virgen del Pilar

Las calles del Casco Histórico se han impregnado de religiosidad durante una procesión de tres horas en la que han participado aproximadamente 200 grupos y 1.500 cofrades. 

Desde 1889 se lleva realizando esta tradición que este domingo, en su 130 aniversario, ha vuelto a llenar, durante tres horas, las calles del Casco Histórico de la capital aragonesa, como broche de oro a unas fiestas que ya tocan a su fin. El Rosario de Cristal ha llevado consigo, una vez más, luz, religiosidad y, sobre todo, devoción, a su paso por las calles zaragozanas.

Aunque la procesión comenzaba a las 18.30, casi una hora antes la plaza de San Pedro Nolasco y las puertas de la iglesia del Sagrado Corazón se encontraban repletas de gente, tanto cofrades y acompañantes como público que, previsor, esperaba en primera fila a que el evento comenzara. El calor, eso sí, no daba tregua, y los rayos del sol han apretado con saña hasta que ha llegado la noche acompañada de una ligera brisa que ha sido de agradecer.

Rosario de Cristal 2019

Como el año pasado, esta edición ha contado con aproximadamente 200 grupos inscritos de Zaragoza y de casas regionales del resto de España. "El Rosario de Cristal es emblemático porque es el más antiguo y es único, es algo que la gente aprecia mucho", ha contado Jesús Aladrén, canónigo del Pilar.

Asimismo, ha explicado que para esta ocasión se restauraron tres estandartes –de un total de 70– de diferentes entidades, con la intención de poco a poco restaurar todos los demás. Por otro lado, los dos faroles de Isabel Guerra, que fueron la novedad de las anteriores fiestas, se han incorporado a la carroza de la Venida de la Virgen, ya que tras ser llevados en mano el año pasado se comprobó que eran demasiado pesados como para continuar haciéndolo de la misma manera.

En total han procesionado, según Aladrén, 1.500 cofrades, y, aunque antes de comenzar consideró la posibilidad de que, al ser el día siguiente laborable, la afluencia fuese menor que en otras ocasiones, lo cierto es que todas las calles por donde transcurría el Rosario permanecieron, desde primera hora, abarrotadas de público. Este suele ser siempre un evento multitudinario en Zaragoza, que ha llegado a registrar 150.000 personas entre participantes y seguidores.

Agradecimiento

También desde el principio han esperado su turno, dentro del Sagrado Corazón, Ascensión Guallar y Clara Espés; impacientes de empezar a caminar portando el vexillum de la Legión de María, uno de los primeros grupos en emprender la marcha. Este ha sido el séptimo Rosario de Ascensión y la segunda vez que su hija la acompaña. "Yo soy una persona creyente y comprometida y me encanta que siga el camino que comencé hace muchos años, es una forma de darle las gracias a la Virgen del Pilar y de venerarla porque nos ayuda a salir de los baches que vamos teniendo en la vida",  ha indicado.

Poco después comenzó, con puntualidad, la procesión, que escenifica un Rosario en el que las cuentas ha sido sustituidas por faroles de cristal. Así, está formada por 15 faroles monumentales que se llevan en las carrozas y 307 faroles de mano: 20 para los Padrenuestros, 200 para los Avemarías, 20 para los Glorias, 4 para las salutaciones y 63 para la Letanía.

Rosario de Cristal 2019
Rosario de Cristal 2019

Primero han comenzado a desfilar las 16 figuras que representan los misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos. Al inicio, el respetuoso nerviosismo de los participantes contrastaba con la seriedad y el silencio de quienes estaban observando.

Cristal y madera

Sin embargo, la máxima expectación estaba reservada para algunas carrozas que siempre suelen ser las favoritas. Frágil y delicada pero especialmente bella, la que representa a la basílica del Pilar siempre emociona a su paso. En esto estuvo de acuerdo, por ejemplo, Javier Galdeano, que, junto a su mujer, esperaba el momento de ver pasar esta obra, su preferida, que está compuesta por 30.000 piezas de cristal. Además, también es una de las más antiguas, pues fue creada a finales del siglo XIX por el epilense Policarpo Valero y Bernabé.

Una de las más representativas es también la Venida de la Virgen. De tamaño considerable y con una espectacular escenografía, es la única admitida en el Rosario que no es de cristal, sino de madera. Esta talla, que es la que llevan las Damas de la Corte de Honor y Caballeros del Pilar, es obra del escultor Francisco de Borja y data del año 1903.

La carroza de la Hispanidad, que sale en última posición (no por ello menos importante), es tanto o más querida que las anteriores. Es portada por miembros de la Policía Local y en su día fue donada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Fue creada en 1946 por Manuel y José Romera y representa una enorme barca que se asemeja a la Santa María con la que llegó a América Cristobal Colón.

Ya de vuelta, las primeras carrozas que volvían al Sagrado Corazón tuvieron que permanecer un rato fuera, pues las últimas aún no habían iniciado el recorrido.

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