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Zaragoza

coronavirus en aragón

Una limpiadora del Salud en ucis con la covid-19: "Vivimos una situación extraña y con miedo, pero alguien tiene que hacerlo"

Teresa Gascón lleva casi veinte años trabajando en los quirófanos del Hospital Clínico de Zaragoza, reconvertidos a causa de la pandemia en ucis para tratar a pacientes con coronavirus. 

Teresa Gascón limpia en el turno de tardes los quirófanos del Clínico que se reconvirtieron en ucis para tratar a pacientes con coronavirus.
Teresa Gascón limpia en el turno de tardes los quirófanos del Clínico que se reconvirtieron en ucis para tratar a pacientes con coronavirus.
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Ni Teresa Gascón, de 56 años, ni el resto de compañeras de limpieza del Hospital Clínico Lozano Blesa, donde lleva casi veinte años trabajando, habían vivido antes una situación tan "excepcional" como la que les toca afrontar estos días por el coronavirus. "Llevo 18 años en el Salud y no recuerdo nada igual. Al llegar la pandemia, los quirófanos se reconvirtieron para tratar a pacientes covid y nos ha tocado estar en medio. Es una situación extraña la que estamos viviendo, pero alguien tiene que hacerlo", dice convencida esta trabajadora, que ha lidiado con la falta de material de los primeros días y ahora empieza a ver "signos" positivos de recuperación que le animan a seguir "tirando del barco" en equipo y con más compañerismo que nunca. "Somos todas muy amigas y gracias a eso la situación se va salvando. De normal vamos dos personas con el carro y con mi compañera, como llevamos tantos años, ya ni hablamos... Solo con vernos sabemos lo que vamos a hacer y estamos muy bien. Nos sentimos afortunadas de estar limpiando y la pandemia nos ha unido más a todas", destaca Teresa. 

"Nos sentimos afortunadas de estar limpiando... La pandemia nos ha unido más a todas"

Este martes, la pérdida por coronavirus de un compañero de limpieza del Hospital Miguel Servet de Zaragoza conmocionó a todas ellas mientras limpiaban los quirófanos en el turno de tarde. "Me he enterado hace un rato, al ver la noticia, y aunque no lo conozcas, te afecta igual. Es alguien que trabaja en lo mismo que tú y te toca de cerca...", aseguraba ayer en un descanso esta limpiadora. Según indicó, el Hospital Clínico de Zaragoza, donde falleció este paciente, acordó un minuto de silencio, a las 18.00, en memoria de este trabajador. "Aquí en el quirófano no se ha notado. Estábamos calladas, pero sé que lo han hecho en el resto del hospital", señaló.

Así se limpian los quirófanos con coronavirus

Enfundadas en capas y más capas de "uniforme" para protegerse del temido "bicho" (llevan doble mascarilla, gafas, pantalla, un pijama, la bata, el delantal de plástico y dos o tres pares de guantes y calzas), reconocen que la labor se ha vuelto también más complicada en el plano físico. "Cuando te vistes para la covid-19 no puedes ni ir al baño o beber agua. Hasta que no sales, te duchas y te quitas todo, no puedes salir de ese trozo en el que estás limpiando. Es agobiante y hay ratos duros... La gente que está tres horas con los trajes sale con rojeces y hematomas en la cara", relata esta limpiadora del Salud, que desde que comenzó la pandemia limpia también estos espacios de la planta 0 reconvertidos en ucis para tratar a pacientes con coronavirus

La situación de aislamiento que viven en casa

Horas antes de que empiece su jornada, Teresa atiende el teléfono animada desde su piso de La Jota. En su casa se vive también una situación "extraña" estos días, pero confiesa que el trabajo les hace sentir "válidos". Su marido, que es transportista, se desplaza a diario a Madrid y Barcelona, los principales focos de la pandemia en España. Ella se muere de ganas de ir al pueblo para ver a su madre, de 85 años, y abrazar a su hijo, de 28, que está independizado y lleva sin verlo desde el 14 de marzo. Su hija pequeña, que vive con ellos, le pide que tenga cuidado cada vez que sale de casa o tiene que ponerse el traje de protección para entrar al quirófano. "Cuando vengo, me limpio los pies con agua y lejía, me voy a la ducha y nos ponemos cada uno en una habitación. No nos damos besos ni nada, nos sentamos uno en cada punta de la mesa y así vamos tirando... Le pasará a muchas familias, pero al menos estamos sanos", dice sintiéndose afortunada. 

Un pequeño hospital de campaña

Con la llegada de la covid-19, los quirófanos de la planta cero del Hospital Clínico de Zaragoza fueron reconvertidos en ucis hospitalarias para tratar a pacientes con coronavirus. Teresa reconoce que al principio la situación fue complicada y la vivieron con "miedo" al contagio al no estar acostumbradas a llevar los equipos de protección individual.

"Aquí estaban los enfermos separados con cortinas y te da miedo porque es como entrar a un hospital de campaña"

"Los primeros días llevábamos mascarillas FFP3 para cinco días (ahora son FFP2 y se cambian cada dos días). Aquí estaban los enfermos separados con cortinas y tenías que pasar con todas esas cosas que llevas puestas pensando en no tocar nada, ni al paciente. Te da miedo, porque es como entrar a un hospital de campaña", compara. 

El protocolo que siguen ahora es similar al que realizan cuando les toca limpiar un quirófano donde ha estado un caso infeccioso de carcinomatosis. "Tienes que limpiar muy bien todo, desde paredes a lámparas y rejillas. La única diferencia es que los cubos negros donde va el material que se va a quemar después, hay que desinfectarlos también con lejía por fuera antes de que se lleven la basura, y eso en las demás intervenciones no se hacía", puntualiza.

"Cuando estas allí dentro no sabes si llueve o si aplauden... Tienes que estar a tantas cosas que no piensas en nada que no sea tu trabajo"

Al entrar al quirófano, Teresa y el resto de compañeras pierden la noción del tiempo y se centran en hacer todo como dictan los protocolos para evitar el contagio. Así, mientras su hija sale al balcón a las 20.00 para aplaudir a los sanitarios, esta limpiadora ni siquiera es capaz de oír los aplausos que se suceden cada tarde a las puertas del hospital. "Cuando estas allí dentro no sabes si llueve o si aplauden... Tienes que estar a tantas cosas que no piensas en nada que no sea tu trabajo. Solo ves a gente sufriendo, con muchas personas alrededor, y sabes que tienes que limpiar todo con cuidado de no tocar nada que esté contaminado para dejarlo todo bien", explica esta limpiadora. 

A pesar de las medidas de seguridad que toman a diario, Teresa reconoce que ha habido casos de contagio entre auxiliares y enfermeras de quirófano. "Se han hecho pruebas PCR a varias que habían estado en contacto con pacientes covid y han dado positivo. A mí no me han hecho ninguna prueba. Las que se han hecho son porque tenían síntomas", reitera.

Desde que empezó la pandemia, uno de los momentos más duros que recuerda Teresa guarda relación con las familias que esperan noticias de un familiar a las puertas de la uci. "Ver a esas personas que están fuera sin poder ver a los suyos me hace sentir una impotencia tremenda. Saber que ha muerto alguien y que no puedan entrar a despedirse es lo que peor llevo... Hay escenas desgarradoras, y aunque no me haya tocado, es lo más triste que he vivido estos días", confiesa. 

"Se ven cosas muy bonitas también estos días... Las auxiliares nos hicieron un homenaje al salir del quirófano y nos hizo mucha ilusión"
Teresa Gascón limpia en el turno de tardes los quirófanos del Clínico que se reconvirtieron en ucis para tratar a pacientes con coronavirus.
Teresa Gascón limpia en el turno de tardes los quirófanos del Clínico que se reconvirtieron en ucis para tratar a pacientes con coronavirus.
HA

Motivos de esperanza

En el lado opuesto están las muestras de solidaridad que les ofrece la ciudadanía, ya sea en forma de aplausos, mascarillas cosidas a mano o desayunos y comidas solidarias que les llevan al hospital para hacer más fácil la jornada a todos los sanitarios. "Hay gente muy agradecida, los enfermos cuando se van, se van tan contentos que te da un subidón de alegría... Se ven cosas muy bonitas también estos días. Un día nos hicieron un homenaje las auxiliares cuando salimos con una compañera del quirófano. Se pusieron a aplaudirnos y nos grabaron con el móvil en el bolsillo… nos hizo mucha ilusión. Yo suelo ser positiva, y como me dan mucho miedo las cosas de la medicina, siempre estoy contenta de no ser yo la que está en la camilla. Parece que te cansas menos si piensas eso", asegura. 

En una sociedad tan acostumbrada al roce y la cercanía, Teresa reconoce que estos días son "tristes" para muchas familias, pero se muestra convencida de que volverán los abrazos y las risas. Ahora toca "seguir tirando del barco para que no se hunda", y saben que su papel es igual de importante en esta lucha. 

"Ahora que ya no tenemos la uci de la covid, a las 19.55 te avisan y sales a la puerta para aplaudir con los taxistas y el resto de coches que pasan... Es entonces cuando dices: '¡Qué bien vivíamos antes y no nos dábamos cuenta!", dice con una sonrisa. 

Cuando pase todo, Teresa quiere abrazar a su hijo, al que no ve desde el 14 de marzo, e ir a ver a su madre, que vive en el pueblo.
Cuando pase todo, lo primero que hará Teresa será ir a ver a su hijo y a su madre, que sigue desde el pueblo con preocupación las noticias en la televisión. "Lo demás ya irá viniendo", añade.
HA
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