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Cariñena y su Paseo de la Fama; id, que hay buena vid

La D. O. P. local del vino homenajea desde la Fiesta de la Vendimia de 2014 a personalidades que fijan las huellas de sus manos en la zona peatonal del Paseo del Ejército.

Foto de Cariñena
Paseo de la Fama en Cariñena
Laura Uranga

Iñaki Casamitjana preside la Denominación de Origen Protegido (D.O.P.) Cariñena desde mediados de 2017. Cariñenense por adopción y de largo asiento, rige los destinos de uno de los entornos vinícolas más valorados de Aragón y de España entera. Son cuatro bodegas principales –Grupo BSV, Grandes Vinos y Viñedos, Bodegas Virgen del Águila y Covinca– junto a una nutrida representación de divisas familiares y cooperativas unidas en la apuesta por la calidad y la expansión de su producto. Este conglomerado entiende además de la elevada exigencia de calidad que hermana su producción, hay que potenciar las maniobras de promoción que permitan alzar el dedo entre la fuerte competencia del sector. Ahí entra en juego la idea del Paseo de la Fama, sito en la Avenida del Ejército de Cariñena, frente al Museo del Vino y las oficinas del Consejo Regulador de la propia D.O. P.

Iñaki cuenta la historia de esta iniciativa con orgullo. “El tema surgió preparando las Fiestas de la Vendimia allá por 2010, y se fue madurando los años siguientes. Queríamos marcar una diferencia con otras Denominaciones de Origen a la hora de la celebración, así que el equipo de José Luis Campos se puso manos a la obra; nuestro propio Paseo de la Fama, inspirado en el de Hollywood Boulevard. La condición para elegir los homenajeados, además de ser gente destacada en sus sectores, era que tuviesen algún tipo de relación con la comarca y el vino. La ceremonia de imponer las huellas de sus manos resulta siempre muy emotiva”.

El máximo mandatario de esta D. O. P. aclara que, a pesar de la mayoría actual de escritores y artistas, están abiertos a todos los gremios. “Es probable que el próximo sea un deportista, por ejemplo, e irán desfilando otras profesiones. El primero fue el cineasta y escritor David Trueba en 2014, y el último hasta ahora ha sido vuestro compañero Antón Castro en septiembre de 2019; su novela ‘Cariñena’ es muy importante para nosotros. Tenemos muchos candidatos en cartera, pero tampoco queremos un desfile de personalidades sin un fondo conceptual, así que hilaremos fino. La idea ha llamado la atención en toda España y América Latina, y los números que arrojan la Ruta del Vino de las Piedras y la Oficina de Turismo local son muy buenos; además, hay seguidores de las personalidades que ya han plasmado sus huellas y que vienen por curiosidad a visitar el Paseo y luego compran vino y productos locales, comen aquí… todos ganamos”.

Iñaki revela que en sus dos años y medio de mandato ha sido Antón el del discurso más emotivo, pero la mayor sorpresa se la llevó con Santiago Segura. “Todos dejaron un gran recuerdo, pero Santiago Segura nos llamó la atención por su timidez y cautela; es una muestra de que no se debe confundir al artista con la persona”.

De David Trueba a Antón Castro: los pares de huellas en el Paseo

La edición número 53 de la Fiesta de la Vendimia de Cariñena tuvo en septiembre pasado al periodista de HERALDO Antón Castro (gallego, pero residente en Aragón desde hace más de cuatro décadas y trabajador en Cariñena a su llegada) como homenajeado en el Paseo de la Fama. Las huellas de sus manos ya figuran dentro de la reglamentaria hoja de parra en la última baldosa con nombre (hasta ahora) de este singular espacio. La primera personalidad que dejó ahí su impronta fue el cineasta y escritor David Trueba, en 2014; luego fueron desfilando el periodista deportivo especializado en radio José Ramón de la Morena, el actor y director Santiago Segura, los actores Eduardo Noriega y Gabino Diego, la escritora Elvira Lindo y cuatro aragoneses: la cineasta Paula Ortiz y su colega de profesión Miguel Ángel Lamata, la actriz Luisa Gavasa y el escritor Manuel Vilas.

El Paseo de la Fama de Cariñena es una iniciativa de la D.O. vinícola local.
Laura Uranga

La celebridad local: Alejo Vélez ganó el oro paralímpico en 1992

No vive en Cariñena, pero allí nació y creció, y vuelve a visitar a la familia muy a menudo. Alejo Vélez tiene 51 años, es alto y espigado, ha hecho deporte desde pequeño y una medalla de oro que conserva con celo dice que fue campeón de salto de altura en los Juegos Paralímpicos de Barcelona en 1992. Al año siguiente, en Valencia, batió el récord mundial de su categoría, con una marca de 1,95, aunque asegura que en los entrenamientos superó varias veces los 2 metros. “Tengo esa espinita clavada, pero tampoco me puedo quejar: tuve una buena carrera deportiva –afirma Alejo por vía telefónica– y aún conseguí otra medalla olímpica en salto de altura, la plata de Atlanta’96, además de títulos españoles y europeos”.

Alejo Vélez, cuando batió el récord mundial paralímpico de salto de  altura en 1993.
Alejo Vélez, cuando batió el récord mundial paralímpico de salto de altura en 1993.

Alejo sufre desde los 9 años una agresiva forma de degeneración macular (el síndrome de Stargardt, que afecta a la retina) y empezó a perder visión de manera brusca e inexorable a los 9 años. “A los 10 años prácticamente ya no podía leer. Pasé años muy duros, hasta que la ONCE entró en mi vida y pude reemprender mi formación; en aquellos años, la integración era cosa de ciencia ficción en los pueblos”.

En 1988 consiguió ir becado a Barcelona, a un colegio de integración de la ONCE, y el gusanillo del deporte le picó de manera casual. “En el pueblo hacía un poco de todo en los deportes, dentro de mis posibilidades, era como una válvula de escape; sin embargo, en Barcelona tardé un poco en empezar. Algunos de mis amigos se quedaban a entrenar tras las clases y yo les esperaba, pero como me aburría llevé el chándal y las zapatillas un día para probar. El profesor de Educación Física, Antonio Blanco, llevaba el equipo de atletismo de la ONCE en Barcelona. Al principio probé 100 metros, longitud y triple salto, y fue en el triple donde conseguí enseguida buenos resultados”.

La prueba idónea

Una tarde, entrenando en el estadio Joan Serrahima, llegó el flechazo con el listón de la altura, que acabó en oro olímpico. “Volvíamos de entrenar multisaltos y al pasar por las colchonetas de la altura, le pregunté a Antonio si había listón en la de altura y si estaba muy alto; me lo dijo, medimos los pasos y lo salté. Entonces, Antonio mandó al resto a las duchas y me dijo que nos íbamos a quedar un rato más con la altura. Para ciegos y deficientes visuales en general se trata de una prueba muy compleja y algo tediosa, porque debes mecanizar muchísimo carrera y batida: no sabes bien dónde está el listón”, dice Alejo con una carcajada.

La preparación comenzó a ser reglada por un calendario, las mejoras llegaron enseguida, y Alejo llegó a tiempo para la cita paralímpica en su ciudad de adopción. Y ganó. “Volví a Zaragoza en 1993, y me casé en 1994. Entrené con Pedro Pablo Fernández y Esther Lahoz, alternando con mi trabajo, y seguí compitiendo hasta la plata de Atlanta, pero en febrero del 97 me rompí los ligamentos de la rodilla izquierda y vi que era hora de dejarlo. Tenía 28 años. La ONCE siempre me respaldó; desde el año pasado ya soy pensionista, pero no he dejado de trabajar en 22 años. Y me hace muy feliz el reconocimiento de mi pueblo con el nombre del pabellón, el cariño que me muestra siempre la gente. Para alguien que creció con complejos, sintiéndose inferior, es un orgullo doble”.

Marco Antonio Campos, concejal de Deportes del Ayuntamiento, corrobora el carácter biunívoco de este orgullo. “Rebautizar el pabellón con el nombre de Alejo tras el oro, dos años después de la inauguración, fue una gran medida, y así debiera seguir llamándose siempre”.

Cariñena y su famoso vino

Cómo llegar. Cariñena dista 48 kilómetros de su capital de provincia, Zaragoza, y el acceso más directo es la Autovía Mudéjar.

Las uvas de la D.O. Cariñena. Entre las blancas entran Chardonnay, Garnacha Blanca, Macabeo, Moscatel de Alejandría y Parellada. Entre las tintas están la Cariñena (Mazuela), Garnacha Tinta, Juan Ibáñez, Cabernet Sauvignon, Merlot, Monastrell, Syrah, Tempranillo y Vidadillo. Web: elvinodelaspiedras.es

Cartel indicador del Museo del Vino en el centro de Cariñena
Cartel indicador del Museo del Vino en el centro de Cariñena
Laura Uranga

Museo del Vino. Inaugurado en 1996, alberga más de 600 piezas y documentos procedentes de las bodegas y viñedos de toda la comarca. El edificio que lo alberga, frente al Paseo de la Fama, es una antigua bodega fechada en 1918. Actualmente planea una renovación de diversas áreas para aumentar la interactividad.

Las bodegas y sus municipios. En la D. O. P. Cariñena hay bodegas en Aguarón (2), Alfamén (2), Almonacid de la Sierra (9), Cariñena (11), Cosuenda (1), Encinacorba (1), Longares (2), Mezalocha (1), Muel (3), Paniza (1), Tosos (1) y Villanueva de Huerva (1).

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'. 

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