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Aragón

aragón es extraordinario

Los Mallos de Agüero y el sereno hechizo de sus cuevas

El entorno de estas grandes moles de piedra reserva al visitante la magia de varias cavernas singulares; las de Al-Foraz, Reina y los Chitanos son las más conocidas.

Vista de los Mallos de Agüero
Foto de Agüero
Laura Uranga

En las mismísimas faldas de los Mallos, Mateo (constructor, antiguo alcalde: ahora es Antonio Castillo el primer edil) remata unas obras en Villa Garibaldi, la casa rural del italiano Proto Siviglia. Mateo Sancerni es locuaz; en una pausa de su trabajo, resume de modo muy gráfico la primera impresión que proporcionan sus queridos peñascos de Agüero. “Cuando llegas a una curva que aquí llamamos ‘la revuelta’, ya junto al pueblo, te encuentras con esa imagen impactante, que te deja con la boca abierta. Los de Riglos son más altos y, por tanto, más apropiados para la escalada, pero en belleza no creo que tenga sentido competir, los nuestros son igualmente impresionantes”.

Nadie le quita la razón, y menos aún el transalpino Proto, que lleva apenas un año en el pueblo, donde administra la casa rural Villa Garibaldi. Proto no es amigo de las fotografías, pero su mímica es tan expresiva como se le supone al arquetipo transalpino, con las manos en piña para reforzar cualquier argumento y todas esas interjecciones –‘ecco’, ‘e vero’, ‘cosi’, ‘incredibile’, ‘tutti quanti’– que jalonan al italiano reflejado en cualquier película de Lattuada o Vittorio de Sica.

Tres décadas en Praga le han llevado a Agüero; Proto buscaba paz y exploró hasta encontrarla aquí. “Se pueden hacer muchas cosas, pero yo empezaría por un cartel de ‘bienvenido’, ‘benvenuto’, ‘welcome’ en el cruce de la carretera. Y que venga gente que busque paz, que no nos la quite tampoco”.

Los entresijos de los Mallos de Agüero

La Peña Sola, la más oriental de los Mallos vistos desde el frente, tiene varias vías de escalada con diferentes dificultades. “Al resto del conglomerado –explica Mateo– les llama la gente mayor ‘Las Piedras’; sobre el peñasco de San Miguel se suelen concentrar los buitres. Saliendo desde la iglesia del municipio, y haciendo un recorrido por la falda de los Mallos, se hace el viacrucis en Semana Santa. La Cueva de la Reina con forma de rombo, también es fantástica y se llega fácilmente desde el pueblo por una senda señalizada”.

También se puede acceder a los restos del castillo, con los vestigios del antiguo aljibe y una conducción de las aguas de escorrentía. Bajo la Cueva de la Reina está la de los Chitanos, con vía abierta de escalada. Allí hay unas pinturas rupestres básicas, aunque catalogadas; cuatro muñequitos de color blanco.

Para conocer a fondo la zona se puede contar con el guía Pablo Vallés, localizable en su bar de Murillo, la Terraza de Yeste. En cuanto a los alojamientos, está el Camping Peña Sola (con restaurante; las alternativas gastronómicas están en Murillo a 7 kilómetros y en Ayerbe, a 15) y otras dos casas rurales: El Palomar y Camilo.

Rumbo a la cueva Al-Foraz de Agüero

Proto sale a andar casi todos los días; Manel Vicente, el alguacil, ríe con sorna al escucharlo. Mateo, por su parte, se apresura a explicar a su vecino extranjero que las obras siguen el camino previsto, para tranquilizarlo, y también sonríe al volver al trabajo. “A Proto le gusta mucho hablar –ríe Manel– y andar, desde luego. ¿Os ha llevado por el camino? También se podía llegar cerca en coche”.

Con el camino se refiere al que conecta el pueblo con la Cueva de Al-Foraz, una de las más llamativas del entorno de los Mallos; de poca profundidad y diámetro considerable, permite la observación de otro macizo rocoso cercano. Se llega en algo más de media hora desde Villa Garibaldi, rodeando la Peña Sola, con escasa dificultad y leve desnivel. Lo cierto es que el paseo es muy atractivo en un día de climatología favorable, con muy pocos tramos de barro y unas vistas de fábula. Como para gritar ‘fantástico’ e ir mezclando acentos, del aragonés al toscano y viceversa...

La carretera para ‘ir de propio’ a disfrutar en varios planos

La concejala de Cultura de Agüero, Gemma Samitier, vive en Ontinar y trabaja en Zaragoza. “Mi madre fue alcaldesa de Agüero, su pueblo, y yo me siento también agüerana. Asumí el reto de presentarme y estoy muy contenta de haberlo hecho, aunque aún esté tomando contacto; el ejemplo de mi madre, que lo dio todo por el empeño de mejorar Agüero, es una gran motivación”.

Como le ocurre a todos sus compueblanos y también a los visitantes, a Gemma le impone mirar a los Mallos de Agüero desde la base. “Es un gesto simbólico y, al mismo tiempo, da fuerza. El Patronato del Reino de los Mallos es una idea muy bonita que compartimos con Murillo y las Peñas de Riglos, y que pone el foco en estas maravillas que tenemos. Ojalá podamos preservar el entorno, que nuestros buitres no se vayan, por ejemplo. También impresionan Santiago y sus enigmas; es como una fuente de sueños inacabada y majestuosa. Este año celebramos el centenario de su declaración como Monumento Nacional con una semana cultural dedicada”.

Gemma también recuerda que este año se ha planteado una prueba deportiva para apreciar de un modo más enérgico y saludable la riqueza natural de la zona. “En mayo tendremos la Enduro Bike, una BTT; rodear los mallos haciendo deporte es una maravilla, también se puede pasear sin prisas por este entorno. El caso concreto de Agüero es curioso: solo nos separan 5 kilómetros de la carretera nacional, pero ya suponen una desventaja para el turismo. Sin embargo, como nuestra carretera acaba aquí –se extiende solamente a la aldea de san Felices, perteneciente al término municipal de Agüero– también es bonito que quien venga lo haga con la intención directa de visitarnos. La paz de mi pueblo y los matices que ayudan a que exista forman algo inigualable; me marcho triste cada vez que salgo de allá”.

La naturaleza monumental de Aragón

Los Mallos de Agüero, junto a los de Riglos y Peña Rueba, han sido el último espacio declarado Monumento Natural por el Gobierno de Aragón tras la publicación del correspondiente decreto el 22 de noviembre de 2016. Esta Comunidad Autónoma cuenta con otros cinco enclaves distinguidos con esta divisa, empezando por los Glaciares Pirenaicos, los más meridionales de Europa; son ocho macizos montañosos situados entre los valles del río Gállego y Noguera Ribagorzana. En Molinos (Teruel) están las Grutas de Cristal, con sus imponentes estalactitas y estalagmitas, que albergaron los restos fósiles del que podría ser el homínido más antiguo de Aragón, el Hombre de Molinos. También destacan en Teruel el Puente de Fonseca, ejemplo de arquitectura natural tallado en la roca por el río Guadalope; los Órganos de Montoro, hábitat del buitre leonado y la cabra pirenaica, o el nacimiento del río Pitarque, donde el agua mana salvaje a través de la roca.

ASÍ ES AGÜERO

Comarca de la Hoya de Huesca.

El municipio. Cuenta con una superficie de 94,2 kilómetros cuadrados. Su censo de habitantes se sitúa actualmente en 129 personas.

Alcaldía. La máxima autoridad del municipio en esta legislatura es el alcalde Antonio Castillo. Web municipal: www.aguero.es.

Lugares de interés. Además de los Mallos, sello de identidad del pueblo, destaca la iglesia parroquial de El Salvador, con sus famosas campanas de singular tañido a cargo de los campaneros locales. Brilla el originalísimo Museo del Órgano Histórico, fundado por don Luis Galindo, y también es muy notable la iglesia de Santiago, joya del románico aragonés; para visitarla se puede pedir la llave en la Residencia La Virgen del Llano (974 380 290). 

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