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El auténtico frío se fabrica en Calamocha

La Estación Meteorológica de la localidad turolense está automatizada, pero Agustín Alijarde y Carlos Santos llevan décadas haciendo una supervisión analógica.

Foto de Calamocha
Agustín Alijarde, voluntario de la Estación Meteorológica, en la estación de Calamocha
Laura Uranga

Es media mañana. A las afueras de Calamocha existe una pequeña instalación vallada con varios aparatos en el jardín y una sencilla caseta: ahí se mide el calor (no mucho) el frío (bastante)... y unas cuantas cosas más. Es la Estación Meteorológica de Calamocha. Hace 56 años, la localidad del Jiloca registró la temperatura más baja medida jamás en España en zona habitada: 30 bajo cero.

El médico jubilado Agustín Alijarde observa la pantalla del ordenador. Al lado, un cuadernillo y un boli. “Ahí afuera tenemos un piranómetro, que mide la radiación solar en una superficie plana; así sabemos las horas de sol que hemos tenido hoy. Hora y media, según la medición. A ver si sube un poco la cosa”, explica. Agustín es voluntario en la tarea de revisar las mediciones de la Estación desde hace 22 años. Su amigo Carlos Santos, con quien se alterna en esta faena, acumula más de 40. “La precipitación, las temperaturas máxima y mínima del día… hoy no ha helado, algo raro en enero. También hay un deisdómetro, que revela la visibilidad en un máximo de 20 kilómetros. El otro día marcó 0,2, una niebla cerrada. Ya no mandamos partes personalmente a Aemet, es todo automático, pero anotamos los datos de la mañana y la tarde manualmente por si falla algún aparato y nos consultan. A veces, cuando hay tormenta, tenemos que venir a resetear el equipo”.

Carlos y Agustín supervisan con esmero y por amor al arte la Estación Meteorológica de Calamocha.

La Estación calamochina es una de las más completas de Aragón. Dos pluviógrafos, uno manual y otro digital, registran la hora en que ha llovido y cuánta agua ha caído; se equipan con un calefactor para que no se congelen. Hay termómetros de precisión para máximas y mínimas, y también se registra la humedad.

Agustín Alijarde, médico y futbolista

Agustín fue médico rural. “Empecé en Orihuela del Tremedal de 1977 a 1991 y luego vine a Calamocha; enseguida me ‘ficharon’ aquí. Si me tocaba guardia en el centro de salud me cubría el turno Carlos u otro de los compañeros que había entonces, porque éramos cuatro. Uno se nos murió, Santiago Serraller, y el otro se fue a Pastriz, en Zaragoza: Pascual Juste. Fui un fichaje muy barato –ríe– y aquí estoy. Solo quedamos Carlos y yo, una semana cada uno en la tarea. Carlos trabajaba en el VOR de Fuentes Claras, como Santiago y Pascual, proporcionando datos a la aviación. En Orihuela ya monté una garita y reportábamos a la Confederación Hidrográfica del Tajo”.

A Agustín le gustó siempre la meteorología, y no se aburre en la jubilación. “Me voy a pasear mucho con los perros, y hago deporte. Jugué al fútbol hasta los 49 años; en Calamocha desapareció el equipo y volvió en 1994, gracias a gente de más de 40 años como yo entonces, más algunos jóvenes; a mí me gritaban ‘pensionista’ por los campos, pero algún susto les daba a los defensas rivales. Ahora –se despide– ya no doy tanto miedo”.

30 bajo cero en Calamocha: un récord gélido con 56 años de pervivencia

El triángulo del frío (o del hielo) por antonomasia en el territorio español lo forman Calamocha, Teruel (aunque hay quien sitúa este segundo vértice turolense en Torremocha) y Molina de Aragón (Guadalajara). En la plaza del Peirón de Calamocha se refleja esta figura triangular con el recordatorio de aquél 30 bajo cero de 1963. “Aún andamos con polémica –asevera Agustín– con lo de que se midió aquí o en Fuentes Claras… a ver, en 1963 había un aeródromo militar en Calamocha, y en aquella época eran ellos los que medían la temperatura. Poco después desapareció el aeródromo y se trasladaron los aparatos al VOR de Fuentes Claras, luego al campo de fútbol y desde 1992, a la Estación actual. En anticiclón caen las heladas; si coincide con algo de viento del Norte y hay una capa de nieve, los termómetros se desploman, aquí y en todo el Jiloca; seguro que el 30 bajo cero estaba en varios puntos”.

Así es Calamocha

Comarca. Jiloca.

El municipio. Cuenta con una superficie de 316,6 kilómetros cuadrados. Su censo de habitantes se sitúa actualmente en 4.339 personas.

Alcaldía. La máxima autoridad del municipio en esta legislatura es el alcalde Manuel Rando. Web municipal: www.calamocha.es.

Qué ver en Calamocha

Lugares de Interés. El más popular es sin duda el Puente Romano sobre el río Jiloca. Por otra parte, no se puede olvidar la Iglesia Arciprestal de Santa María La Mayor, que se levantó sobre el antiguo castillo fortificado de la villa, del siglo XIV, del cual se conservan algunos restos. Destaca también el Convento Franciscano Concepcionista de San Miguel Arcángel, un edificio barroco del siglo XVII. Queda, además, un atractivo degustable y ubicuo en la localidad: el jamón.

Pedanías. El municipio cuenta con un total de 11 pedanías además de la cabecera, Calamocha: Collados, Cuencabuena, Cutanda, Lechago, Luco de Jiloca, Navarrete del Río, Nueros, Olalla, El Poyo del Cid, Valverde y Villarejo de los Olmos.

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