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aragón es extraordinario

Si pasas por Ayerbe, ojo: reparten tortas

La panadería César Ascaso es la decana del sector panadero y repostero en la localidad oscense, con más de 70 años de actividad y el ‘refollau’ como dulce estelar.

Foto de Ayerbe
Juan Carlos Ascaso en las instalaciones de Panadería César Ascaso
Laura Uranga

La panadería César Ascaso está en la plaza Ramón y Cajal de Ayerbe, a pie de carretera; es la decana de una actividad que ahora mismo solo tiene otra referencia, y justo enfrente; García Bardhi. Ambas ofrecen excelencia en sus productos, con toques diferentes. La casa Ascaso de Ayerbe lleva desde 1948 en activo, y Juan Carlos (actual responsable) es la tercera generación de la familia de panaderos; el obrador a 300 metros de la tienda. Y no, no son familia de los excelsos dulceros Ascaso de Huesca, aunque se aprecian mutuamente. “Trabajan sus productos de maravilla –apunta Juan Carlos– y nosotros tratamos de afinar en lo nuestro, que es más básico”.

La torta de Ayerbe se hace en las fiestas de estos predios desde siempre. “Era un clásico en las rondas a las mozas; también se llamaba torta de cuchara. Lleva huevo, azúcar, aceite y harina, en otros sitios le llaman españoleta. Es sencilla, un invento que nace de la precariedad, de que no había mucho más que echar, incluso se escatimaba el aceite cuando escaseaba; se han mejorado las calidades y los procesos, pero no la fórmula básica. La especialidad de Ascaso desde siempre son las tortas de anís, lo que más vendemos, y luego está el ‘refollau’, que hace reír mucho a los madrileños –Juan Carlos hace un gesto cómplice– y es que no saben que viene de folla u hoja en aragonés, y es una masa de pan que se repliega siete veces en esta casa, con aceite y azúcar enriquecida”.

Adelante, atrás y ahora

Juan Carlos no quería ser panadero a los 20 años, pero le acabó gustando el asunto. Ahora tiene 38, dos críos y se ha ido organizando para llegar a todo. “Nunca te acostumbras a los trasnoches, pero te adaptas. Ahora trabajamos mucho con frío positivo: trabajas el pan, lo metes en las cámaras y controlas cuándo quieres echar ese pan a cocer, normalmente el proceso dura de 24 a 48 horas. Seguimos experimentando para mejorar, cambiando un poco el chip. Mi padre hacía mucho pan de pocas clases, y yo hago muchos panes y bajo las cantidades. Además, cerramos un día a la semana; lo de lunes a domingo no lo veo viable, teniendo además en cuenta que el fin de semana es cuando más trabajamos”.

Ascaso llegó a repartir a 14 pueblos del contorno, y ahora llega a 8: Plasencia, Quinzano, Loscorrales, Biscarrués, Ardisa, Erés, Piedramorrera y Losanglis. También se hace ‘catering’ en Huesca. Lo que más compra la gente en Ascaso es la torta de anís, seguido del ‘refollau’. También se venden tortas untadas en chocolate, y nunca han faltado rosquillas y magdalenas. “Lo de siempre lo cuidamos, pero van surgiendo ideas que nos ayudan a no acomodarnos. Llegó a haber cuatro panaderías en Ayerbe no hace tanto. Quedamos dos, cada uno a lo suyo, y nos va bien. Personalmente, estoy contento. Además, vivo en mi pueblo, puedo subir al monte con frecuencia, Huesca está cerca, los servicios básicos los tenemos cubiertos... un lujo”.  

El menú soñado de sello oscense y las ricas setas de Casa Ubieto

Decir que la gastronomía oscense es inabarcable puede sonar a tópico, pero no por ello deja de ser cierto. En una propuesta de menú degustación, y dejando claro que son todos los que están, pero no están todos los que son, los mimos al paladar más exigente se agolpan en cascada.

Para entrante se puede optar por una ensalada de tomate rosa de Barbastro –Marca Nacional de España desde 2015– y una sabrosa longaniza de Graus a la brasa, todo rematado con una somera selección de quesos: del valle de Benasque, Benabarre, Canfranc, el premiado Flor de Aspe, los de Radiquero… para plato fuerte se imponen unas buenas migas a la pastora, con patatas y pimentón dulce; qué decir de las chiretas y un delicioso salmorrejo (¡que no falte la torteta!) y si aún queda hueco, boliches de Embún, con chorizo, morcilla y cordero, o su versión más ligera, las judías viudas... todo ello regado con buen vino del Somontano.

¿Y los postres? En la capital oscense se puede disfrutar de la Ruta Dulce formada por el pastel ruso, las Glorias de Huesca, la Trenza de Almudévar (marca C’Alial del Gobierno de Aragón), castañas de mazapán, campanas, coca de nata, tarta Loreto... el resto de la provincia no se queda atrás: crespillos, farinetas, jaqueses, la coc de Fraga, chesitas… Y para que no remuerda la conciencia por la gula, unas cerezas de Bolea.

El paraíso setero de Ayerbe

Javier Navarro, uno de los socios actuales de Casa Ubieto (calle Gasset con plaza Ramón y Cajal, en la curva de la carretera, web oficial www.casaubieto.com) es de Ayerbe. Emilio Ubieto, el fundador del negocio enfocado –entre otras cosas– a la venta de setas y trufa, tenía tres librerías en Zaragoza, el Torrero, San Vicente de Paúl y la plaza de San Francisco; micólogo vocacional, se volvió al pueblo y llevó el negocio hasta que se jubiló. “Entonces –explica Javier– entramos los actuales. Casa Ubieto lleva 18 años. Al principio abría solo los fines de semana, pero poco a poco fue ampliando horario”.

En Casa Ubieto se va más allá de la venta. “Asesoramos –aclara Javier– a la gente en la época de recogida, nos traen setas para que les confirmemos su calidad. Hacemos salidas programadas con la Sociedad Micológica de Ayerbe, y también nos llaman de otros pueblos. La mejor época setera es de octubre a diciembre; luego salen las setas de primavera, menos abundantes, aunque una de las setas más caras es de primavera, la colmenilla. Los micólogos salen todo el año, realmente, desde que brota el marzolus en marzo; hasta diciembre o incluso inicios de enero se puede recoger. En Casa Ubieto, la gente busca sobre todo setas y trufa, pero hay muchos productos que llaman la atención, como las perlitas de trufa que se hacen con su jugo y que acompañan muy bien a un salmón, por ejemplo; es un buen sustitutivo del caviar. A la gente le encanta el boletus, sabor más aromático, pero cada cual tiene su favorita; aquí se come mucho la trompeta amarilla, es abundante en la zona. Para postres y dulces, el rebozuelo es el mejor, con ese toque a melocotón que tiene”. 

Así es Ayerbe

Comarca. Hoya de Huesca.

El municipio. Cuenta con una superficie de 63,9 kilómetros cuadrados. Su censo de habitantes se sitúa actualmente en 1.009 personas.

Alcaldía. La máxima autoridad del municipio en esta legislatura es el alcalde Antonio Biescas. Web municipal: www.ayerbe.es

Ayerbe, el pueblo que sabe cómo festejar en una gran variedad de formatos

Entre los que eligen la vía de Ayerbe para subir a la Jacetania hay una impresión bastante sólida acerca de la localidad; ¿siempre hay alguna fiesta? Los banderines que las anuncian están presentes casi siempre, pero hay constancia de que se quitan y se ponen... “broma aparte, hay muchas actividades; es verdad que hay mucho movimiento –reconoce Juan Carlos Ascaso– y es que desde el Ayuntamiento hay mucha inquietud por hacer cosas y preservar tradiciones; si a eso le sumas la tarea que hacen las diversas asociaciones... por ejemplo, la Andada La Flor del Almendro trae a más de 1.000 personas al pueblo”. las fiestas de Santa Lucía, la Enclavación, la comparsa centenaria de Gigantes y Cabezudos, la Conversión de San Pablo, la de la Virgen de Casbas, la Feria de cierre de verano con 35 años de historia, las jornadas micológicas... siempre hay buenas razones para celebrar.

Qué ver en Ayerbe

Lugares de Interés. El palacio de los Marqueses de Ayerbe (o de los Marqueses de Urriés) reabrió en julio de 2004 como escuela privada de música. Otros edificios notables son la Torre del Reloj, la Casa Normante, la iglesia de San Pedro o el Palacio de los Luna. La pintora local Pilar Esporrín ha inmortalizado las ermitas de la contornada, entre las que destacan San Miguel, San Pablo y Santa Lucía, amén del Santuario de Nuestra Señora de Casbas en Losanglis.

Don Santiago. Aunque son muchos los lugares de Aragón que presumen de su estrecha relación con Santiago Ramón y Cajal, no todos tienen un Centro de Interpretación dedicado a su figura en la casa donde el eminente científico pasó sus años mozos. 

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