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Aragón

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Aguallueve de Anento: el monte que llora

El paseo circular que sale y llega a Anento lleva a esta minúscula cascada sobre roca y musgo que asombra con el termómetro sobre cero y cautiva cuando se hiela.

Foto de Anento
Rosa Fernández, responsable de turismo de Anento, se aproxima a las ‘lágrimas’ de agua que discurren por el musgo y las rocas del Aguallueve de Anento
Laura Uranga

Los padres de Rosa Fernández compraron una casa en Anento cuando ella era adolescente, pero vivían en Zaragoza; a Anento acabó mudándose Rosa unos años después, y ahí lleva más de la mitad de su vida; responsable de la oficina de turismo y propietaria de una casa rural, ha vivido en primera persona la eclosión turística (a escala, pero eclosión) de esta localidad, en la que apenas viven dos docenas de personas todo el año; el imán del Aguallueve y los atractivos adicionales de uno de los pueblos más bonitos de España –título oficial desde 2015– atraen a los visitantes, especialmente de Zaragoza, atraídos por la singular belleza del pueblo y su entorno.

¿Qué es el Aguallueve de Anento?

El punto central de un paseo circular de 2,5 kilómetros desde la puerta de la oficina de turismo, en la parte baja del pueblo, y que exhibe en diversas formas durante el año –con suerte, aunque aproximarse requiera precaución, en forma de hielo– las ‘lágrimas’ del musgo y las rocas en un recodo kárstico al que se llega sin dificultad.

Rosa, que hace su trabajo de manera apasionada y minuciosa, es severa con un solo detalle: déjalo todo como lo has encontrado, el sendero no necesita de plásticos, colillas o latas.“Hay cero dificultad técnica, y salvo un pequeño desnivel en un par de puntos, se puede transitar cómodamente con carrito de bebé. Hay gente que también lo ha hecho en silla de ruedas, pero es más complicado, sobre todo si el terreno está mojado o nevado. Subiendo a la base del torreón celtíbero y al castillo desde el mismo sendero del Aguallueve son 4,5 kilómetros en total, pero puede diversificarse el paseo; de hecho, hay dos desvíos en la carretera que te llevan casi directamente a estos dos puntos”.

Rosa reconoce que el espectáculo impresiona aún más en invierno. “Cuando hiela quedan carámbanos o chupones donde habitualmente hay hilillos de agua, pero solo ocurre cuando hiela por la noche, el termómetro se queda bajo al amanecer y ambas condiciones se dan más de un día. ¿Cómo ocurre el fenómeno? Al ser roca caliza, el agua se filtra y se generan oquedades, se concentra la humedad, el efecto gota a gota hace su función, el musgo crece por las paredes... a ver, no son las cataratas del Niágara, es pequeñito, pero muy bonito. Yo no me canso, lo paseo a menudo por trabajo o por placer, y llevo aquí 25 años. En el Aguallueve estamos a 900 metros de altura, pero la media del Campo de Romanos supera los 1.000, así que el agua de ahí arriba también se filtra”.

La pasión por este hermoso paseo es vieja para la gente de la zona y allegados de Zaragoza, pero cuando Anento se despobló hace 30 años (el último morador de entonces, el pastor José María, ya falleció) pasó a ser un ilustre desconocido... hasta hace una década. “Notamos –dice Rosa– que venía cada vez más gente; desde la entrada a los pueblos más bonitos de España en 2015 fue un crecimiento exponencial. La gente nos visita por el Aguallueve, pero luego ven el pueblo tan arreglado y bonito, el retablo de nuestra iglesia, el torreón, el castillo, las vistas en el recuenco… y la visita les acaba rindiendo mucho. Viene gente a diario, pero los fines de semana y festivos es una locura, que hemos ido regulando los que estamos poco a poco con mucho trabajo y lo manejamos como buenamente podemos... y con una sonrisa, claro”.

Callejear por un pueblo impoluto y admirar su oferta al completo

A Anento pueden llegar más de 500 personas en un sábado o un domingo cualquiera, sea cual sea el momento del año. Los que vienen marcando cruces en el listado de ‘Los pueblos más bonitos de España’ agradecen el tamaño manejable de este miembro de la ‘hermandad’ con sus calles empedradas, inclinadas e impolutas, las vistas desde la parte alta, la cercanía del castillo o el torreón celtíbero, son varias las paradas de lo que se ha dado en llamar localmente ‘Ruta de los Rincones con Encanto’, una idea que trasciende las (bellas, muy bellas) obviedades del lugar y se recrea en pequeñas referencias por cualquier rincón.

No circulan coches en Anento

El casco urbano del pueblo es peatonal; el aparcamiento oficial se ha habilitado en el antiguo campo de fútbol, a la entrada del pueblo, y cuesta 2 euros todo el día, independientemente del tiempo que dure la visita; las fichas se adquieren en la oficina de turismo y se depositan al salir para que suba la barrera. Las visitas ineludibles comienzan la iglesia de San Blas, del siglo XIII, con el aliciente de un magnífico retablo gótico del siglo XV, el mayor de la Corona de Aragón dentro del grupo que se mantiene completo. Es obra del Maestro Blasco de Grañén.

En cuanto al castillo, de cuya existencia hay ya evidencia escrita a mediados del siglo XIV, se conserva el ala este y el foso. El torreón celtíbero, bautizado con el nombre de San Cristóbal, está sobre el valle del Aguallueve: justo al lado del ‘lacrimoso’ tesoro hay un sendero que conecta directamente con el torreón. En la plaza frente a la oficina de turismo hay una hermosa fuente que sirve de reposo y punto de reunión, y que albergó un coqueto belén municipal en las últimas fiestas navideñas.

El Aguallueve es el principal reclamo turístico de Anento, uno de los pueblos más bonitos de España.
El Aguallueve es el principal reclamo turístico de Anento, uno de los pueblos más bonitos de España.
Laura Uranga

Belleza natural que inspira al arte: nuevas apuestas por Anento

Aunque se trata de una repoblación a escala y casi gremial, hay nuevos vecinos en Anento que pretenden desarrollar su actividad profesional en el pueblo. Rosa lo explica. “Nemesio Javier Mata prepara un proyecto artístico en la actualidad. Se dedica a hacer grabados y va a poner un taller; ofrecerá cursos en la comarca y también en pueblos del Jiloca. Hay otra artista, Dalila, que pasa tres días a la semana en Monzón dando cursos de yoga y está aquí el resto de la semana; por otro lado, está Charo, de Blancas, que ha vivido mucho tiempo en Barcelona; va a poner un taller artesano junto a la iglesia, que incluirá vinoteca y gastroteca”.

El pueblo cuenta con un bar y restaurante, El Horno, y el hostal los Esquiladores (con cafetería) además de dos casas rurales y un albergue. Hay unas 120 plazas de pernocta, aunque la mayoría del turismo es de Zaragoza y dada la proximidad, viene en el día.

Cómo llegar a Anento

Anento pertenece al Campo de Romanos, dentro de la comarca del Campo de Daroca. Es un término no demasiado amplio, con 21,5 kilómetros cuadrados. Dista 83 kilómetros de Zaragoza, su capital de provincia, y el camino más directo es por la Autovía Mudéjar hasta la salida 206, donde se coge el desvío a Anento por la CV-927, atravesando Lechón. Desde la cercana Báguena (Teruel) hay acceso por carretera desde hace menos de un año, cuando la pista de 4 kilómetros que unía las dos localidades se revistió de firme.

Historia reciente. A mediados de los 80, el censo se desplomó y llegó a haber un único habitante fijo en el pueblo, dedicado al pastoreo. Desde 2015, Anento figura entre ‘Los pueblos más bonitos de España’.

Actualidad turística. La web municipal, anento.es, ofrece una información detallada y actualizada de la localidad. El teléfono turístico para datos adicionales es el 675 561 710. 

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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