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Cinco pueblos con encanto en la Sierra de Guara que debes conocer

Esta turística zona de la provincia de Huesca constituye todo un paraíso para los amantes de la naturaleza y el senderismo, pero también para los que buscan emociones fuertes y los que viajan en busca del buen comer. 

Alquézar
Alquézar
Laura Uranga

Hay muchos motivos para visitar la Sierra de Guara. Esta turística zona de la provincia de Huesca constituye todo un paraíso para los amantes de la naturaleza y el senderismo, para los que buscan emociones fuertes y los que viajan en busca del buen comer. Pero también lo es si lo que buscas es callejear por pueblos bonitos, perderte por sus plazas y disfrutar de las costumbres y tradiciones de la zona. Aunque no es fácil hacer una selección, a continuación te proponemos 5 pueblos situados en la Sierra de Guara (o próximos a ella) que merece la pena visitar.

1. Alquézar

Alquézar
Alquézar
Laura Uranga

Si hablamos de pueblos pintorescos es casi una obligación comenzar por Alquézar. Declarada Conjunto Histórico Artístico en 1982 e integrado en la lista de los pueblos más bonitos de España, la localidad combina una estampa de cuento con turismo de aventura, hotelería ‘chic’ y una variedad gastronómica de altura. De ahí que miles de turistas la visiten cada año.

Aprovecha tu visita a Alquézar para recorrer las Pasarelas del río Vero. Una ruta de poca duración (perfecta para hacer con niños) que te descubrirá los bellos rincones del río Vero a su paso por la localidad.

También puedes acercarte al pueblo de Radiquero, conocido por su tradición quesera. No dejes de probarlos acompañados por alguno de los exquisitos vinos de la Denominación de Origen Somontano.

2. Bierge 

Bañistas en el Salto de Bierge, uno de los más concurridos, que tiene controlada la visita.
Bañistas en el Salto de Bierge, uno de los más concurridos, que tiene controlada la visita.
Javier Blasco

Muy próxima a Alquézar se encuentra Bierge, desde donde se puede acceder al conocido Salto del río Alcanadre y en el que muchos turistas aprovechan para bañarse en sus aguas o realizar actividades de aventura, principalmente durante la época estival. El hecho de ser una de las zonas de baño más bonitas y populares Aragón obligó a restringir el acceso. Además, están prohibidos los saltos desde la presa, de unos ocho metros de altura.

3. Rodellar

La ruta recorre el Mascún, subiendo por la margen izquierda del barranco.
La ruta que recorre el Mascún, desde Rodellar, subiendo por la margen izquierda del barranco.
Carlos Bravo

Dentro del término municipal de Bierge se encuentra Rodellar. Su situación sobre el espectacular barranco de Mascún hace que la localidad se haya convertido en referencia mundial para escaladores y barranquistas. Son varias las empresas afincadas en la zona que proporcionan sus servicios para que el visitante pueda disfrutar de los deportes de aventura con las máximas garantías. El entorno de Rodellar ofrece además una gran variedad de rutas senderistas, aptas para diferentes niveles.

4. Colungo

Colungo
Colungo
Laura Uranga

Al igual que sus vecinas Alquézar o Bierge, Colungo es una puerta de entrada al mágico mundo de los barrancos y cañones de Guara. Un enclave ideal para los aficionados a la escalada, pero hay mucho más. La localidad alberga el Centro de Arte Rupestre, inmejorable punto de partida para viajar a la prehistoria a través de las pinturas rupestres del Parque Cultural del Río Vero, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Otro motivo para visitar Colungo es pasear por sus calles y plazas y disfrutar de su gastronomía y de los licores y aguardientes que aquí se elaboran, en especial el anís, que ha hecho famosa a la localidad.

5. Naval

Una de las salinas de Naval
Una de las salinas de Naval

A unos 30 kilómetros de Barbastro, la capital del Somontano, se sitúa Naval. El gran atractivo de esta localidad durante la temporada de verano reside en sus piscinas de sal. La alta concentración salina de sus aguas, superior a la del Mar Muerto, permite experimentar la sensación de flotar mientras te beneficias de sus propiedades terapéuticas y relajantes. Una placentera sensación a la que se unen la belleza del entorno junto al río Llastre y la buena cocina del restaurante construido en el salinar.

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