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Aragón

Colungo, balcón de los barrancos y el arte rupestre

La localidad mantiene además un turno pacífico de restauración entre el Mesón y A Olla, varias casa rurales, el famoso y delicioso anís local y un magnífico Centro de Arte Rupestre.

Pedro Palacio en el Mirador del Vero. Al fondo, en el centro de la imagen, el barranco Basender.
Pedro Palacio en el Mirador del Vero. Al fondo, en el centro de la imagen, el barranco Basender.
Laura Uranga

Colungo, como su vecina Alquézar y otros municipios cercanos (Bierge, que comprende la zona de Rodellar) es una puerta de entrada al mágico mundo de los barrancos y cañones de Guara. Un paraíso para la escalada, desde luego, pero hay más. La localidad ­–que tiene en Asque a la pedanía que completa el municipio– alberga el Centro de Arte Rupestre, una magnífica construcción que sirve a la vez de impulso pedagógico y punto de partida de excursiones para admirar la riqueza natural de la zona y las pinturas reconocidas como Patrimonio Mundial desde 1998. En la misma carretera de entrada viniendo desde la N-240 30 (el pueblo está a 30 kilómetros de Barbastro) se centra la oferta culinaria, con dos vecinos bien avenidos a los que solamente separa la calzada: Dionisio Albás con A Olla y los hermanos Palacio con el Mesón de Colungo.

Dionisio y su familia llevan el restaurante A Olla, que tiene además seis habitaciones contiguas bajo el nombre La Era de Casa Capellán. Además, hace maravillas con el alambique: ha recogido profesionalmente la tradición del Anís de Colungo. "Con el bar levamos desde 1994 –explica– y con las habitaciones empezamos diez años después, primero con un socio, ahora solamente nosotros; nos pareció un paso lógico cuando empezó a crecer el tema de los barrancos. En el restaurante, la gente viene a buscar sobre todo las judías y las chiretas; ahora están más extendidas, pero en Colungo son una receta muy antigua, fundamental para coger fuerzas antes de la marcha o reponerlas al volver. En cuanto al anís, lo destilo en un pequeño local aquí mismo; es un aguardiente anisado que no tiene igual en el mercado, es destilación directa. Había tradición aquí, lo hacía gente de todo el pueblo y los alrededores. Se distribuye en toda la comarca desde Barbastro y también se vende aquí".

Dionisio aclara que en Colungo el asunto ha ido un poco a remolque de la explosión de popularidad en Alquézar, pero no se queja. "Es verdad que antes paraba más gente aquí, pero todavía sigue teniendo mucho tirón el barranco del Fornocal, uno de los más apreciados de la sierra, y también nuestros miradores. Además, las pinturas rupestres están bastante accesibles; uno puede acercarse en coche a un punto a 10 kilómetros desde el pueblo, y luego caminar 20 minutos hasta las primeras", aclara.

Colungo

El Mesón de Colungo es para Dionisio una competencia tan sana que hasta se ponen de acuerdo para los días de cierre en invierno. "Ellos ­–apunta– cierran lunes, martes y jueves en invierno, y nosotros los miércoles, para que haya bar abierto a diario en el pueblo entre noviembre y febrero. Siempre nos hemos llevado bien". Pedro Palacio, que lleva el Mesón con su hermano Eduardo, lo corrobora y da detalles de su negocio. "Mi hermano y yo cogimos el relevo de mis padres, Victoria y Eduardo; mi madre ya llevaba el bar. La fundadora fue la señora Joaquina en la década de los 30, quería que hubiera un sitio para que todos los caminantes de la montaña pudiesen reponer fuerzas. El fin de semana llega mucha gente. Tenemos nueve habitaciones; casi todo el turismo es francés, gente que lleva viniendo toda la vida, aunque últimamente viene más gente de Zaragoza, Huesca, Barcelona y Valencia. En el mesón, el plato estrella es el cordero a la brasa; también hacemos judías y chiretas, muy de la zona, y sobre en invierno no pueden faltar. Mi abuela hacía anís también, y lo usaba para el trueque: se llamaba Cristina Grasa".

El Mesón tiene una amplia terraza donde se desarrollan actividades culturales en meses de buen tiempo, y va a poner un servicio de bicicletas eléctricas tipo BTT para las excursiones. "Marchar hacia Naval y Bárcabo es algo que gusta a mucha gente, y también acercarse a la Cueva del Trucho, a Pozán de Vero, la Ruta de la Ermitas... la idea es crear un total de 25 rutas de todas las dificultades y atractivos desde Colungo, con los abrigos de roca como referencia. Hay puntos mágicos a la vista por toda esta zona, parecen tallados por Gaudí". Hay donde elegir, desde los miradores de La Portiacha y del Vero al ‘barranco escuela’ Basender o el de La Choca, cuya inversión térmica que permite el desarrollo de una flora inusual en la zona.

El Centro de Arte Rupestre

Es el punto de partida natural de las visitas guiadas a los abrigos rupestres, y está justo detrás del Mesón de Colungo. Tiene tres áreas expositivas: el Parque Arqueológico (un amplio jardín con varias muestras de enterramientos prehistóricos, como un dolmen, cabañas y túmulos de dos tamaños), la Casa Museo y el Espacio Cueva Fuente del Trucho, que recrea la única cueva aragonesa con pinturas paleolíticas.

Asque, algo más que una pedanía

El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara tiene puntos muy conocidos (Alquézar o Radiquero) y otros con menos renombre, a los que basta con acercarse una vez para quedarse irremediablemente prendado.Es el caso de Asque; está a 7 kilómetros por la revirada carretera desde Colungo, que se convierten en menos de 2 si se va recto por el sendero que une ambas localidades. Se cuenta que en tiempos de vehículos más lentos había quien alcanzaba en Colungo el autobús que acababa de perder en Asque si se echaba a correr por el camino. Asque tiene referencias interesantes; la miel que lleva haciendo la familia Berges desde hace cinco generaciones (el negocio data de 1850) y que les ha hecho conocidos en media España. Hacen miel de romero, romero-tomillo y encina-roble, envasada en tamaños de medio kilo y kilo. La familia también tiene Casa Sanz (casasanz.net), un alojamiento rural que consta de tres apartamentos (Arpán, Mallata y Trucho, alusivos a parajes de la zona) y que incluye piscina cubierta, jacuzzi y amplio jardín con barbacoas.

El pueblo también cuenta con La Jayma del Arte, alojamiento y restaurante (664 70 17 83, red social Facebook). La ambientación, como puede colegirse del nombre, evoca junto a dos casitas una tienda nómada, común en el entorno del Sahara, con todas las comodidades; dos piscinas, terraza, solarium... el espacio se divide en un apartamento y una habitación doble, y la decoración es espectacular.

Los imprescindibles

La Royera Nadal

Este gigantesco árbol alcanza los 13,65 metros de circunferencia en la base de su tronco y tiene 8 metros de altura. Se le atribuye una edad milenaria y es, sin duda, uno de los árboles más bonitos y conocidos del Alto Aragón.

Negocios locales

El pueblo mantiene panadería y hay apartamentos turísticos y casa rurales: Casa Avellanas, Portiacha, Casa Plana y Casa Mata, aparte de la oferta de Asque (detallada a la derecha), el Mesón de Colungo y la Era de Casa Capellán.

Las fiestas

El patrono es San Esteban, y la iglesia parroquial está consagrada a él. También se celebra Santa Eulalia, con una romería a la ermita del mismo nombre, y las Fiestas del Pilar en octubre. El Portal de la Cunarda es la asociación cultural local.

- Ir al especial Aragón, pueblo a pueblo.


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