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¿Qué ver en Javalambre? Las estrellas, por supuesto

La comarca turolense ofrece una propuesta turística completa y diversa. Castillos históricos, una extensa red de senderos, una gastronomía abanderada por la trufa negra, dos estaciones de esquí y un cielo raso y despejado.

Descubrir los entresijos del cielo. La Comarca de Gúdar-Javalambre quiere aprovechar la calidad de su cielo, posible gracias a la ausencia de contaminación lumínica, para atraer a los visitantes. En la imagen
Descubrir los entresijos del cielo. La Comarca de Gúdar-Javalambre quiere aprovechar la calidad de su cielo, posible gracias a la ausencia de contaminación lumínica, para atraer a los visitantes. En la imagen
José luis lamadrid

La comarca turolense de Gúdar-Javalambre ofrece una propuesta turística completa y diversa. Castillos históricos, una red de senderos con más de 1.000 kilómetros de rutas; una gastronomía que tiene como abanderados el jamón y la trufa negra; dos estaciones de esquí y un cielo raso y despejado perfecto para la observación de las estrellas.

Tendrás que levantar la mirada para descubrir una de las grandes señas de identidad de Gúdar Javalambre: su cielo. De día, el más azul que se pueda imaginar, y tras el adiós del sol, una ventana oscura abierta al firmamento. Y es que esta zona es una de las mejores de Europa para ver las estrellas. De hecho, en Arcos de las Salinas, a 2.000 metros de altitud, se encuentra el Observatorio Astrofísico de Javalambre, y Galáctica, un centro de interpretación que divulga el conocimiento del cosmos.

Pero hay más, mucho más en esta comarca turolense. Estas son algunas propuestas para disfrutar en familia.

Árboles monumentales

La comarca cuenta con 17 árboles singulares -una distinción que se concede a aquellos ejemplares que destacan por su porte, dimensiones, simbolismo o rareza. Uno de ellos es el Pino del Escobón, un majestuoso pino laricio situado a 3 kilómetros de Linares de Mora. Su altura es de 28 metros, tiene más de 400 años y se necesitan cuatro adultos para abrazar su tronco. ¿Otro ejemplo? La Sabina del Desmayo de Manzanera.

Vía Verde de Ojos Negros

Esta ruta que conecta Teruel con Valencia siguiendo las vías del antiguo ferrocarril minero discurre por La Puebla de Valverde, Sarrión y Albentosa, donde se encuentra el mayor viaducto de toda la línea férrea. Una maravilla de la ingeniería que se eleva a más de 50 metros sobre el río.

La vía verde de Ojos Negros
La vía verde de Ojos Negros
Heraldo.es

Desde el valle del Jiloca hasta las altas tierras al pie de las sierras de Javalambre y Gúdar hasta el valle del Palancia pasando por las inmediaciones de la ciudad de Teruel. Son muchas las sorpresas que depara este itinerario de 92 kilómetros de longitud en su tramo turolense. En total, la vía, contando el tramo valenciano, tiene 167,5 kilómetros, y es la más larga de España

Rutas para todos los gustos

En Manzanera, la ruta Fuente del Gavilán-Balneario Paraíso son menos de 9 kilómetros (ida y vuelta) salpicados de fuentes como el Gavilán, el Cañuelo y las Especias, árboles monumentales, como la ya mencionada Sabina del Desmayo, y merenderos, muy recomendable en cualquier época del año.

Los espectaculares parajes de Olba, a la vera del río Mijares: Olba se encuentra en el punto donde el cauce del Mijares se empieza a ensanchar dejando atrás los estrechos por los que ha circulando desde su nacimiento (formando unas gargantas dignas de ver, especialmente a la altura del molino de la Hoz). 

Todo el cauce del río es digno de visitarse (puede hacer recorriendo el PR VT 126, sendero de pequeño recorrido que une los pueblos de Montanejos y Rubielos de Mora, pasando por Puebla de Arenoso y Olba). Ya puestos, conviene visitar la fuente de la Salud, donde los estrechos del río Rubielos se unen al valle del Mijares. Además de beber aguas con presuntos poderes curativos, podremos ver allí restos del antiguo acueducto probablemente árabe junto al nuevo (igualmente de piedra) construido a finales del siglo XIX al derrumbarse el viejo. 

Castillos llenos de historia

El patrimonio arquitectónico de la comarca de Gúdar-Javalambre es muy destacado y prueba de ello son sus castillos como el de Mora de Rubielos, Alcalá de la Selva o el de Puertomingalvo

El castillo de los Fernández de Heredia, encaramado a un montículo.
El castillo de los Fernández de Heredia, encaramado a un montículo.
Jorge Escudero

Estas construcciones se erigieron en su mayoría entre los siglos XIII al XV y, aunque son de pasado cristiano, a algunas de ellas se les reconocen vestigios árabes como al de Puertomingalvo (y a su gemelo en Linares), con un paño de la muralla construida en almohadillado propio del siglos X, y el de Alcalá de la Selva, topónimo de 'al–Qala', que en árabe significa la fortaleza. 

Pero, sin duda, el más imponente de todos es el castillo de Mora de Rubielos, cuya grandiosidad exterior es realmente deslumbrante (para hacerse una idea esta edificación ocupa medio campo de fútbol). Esta construcción del siglo XIV, en la que predomina el estilo gótico con aires castrenses y severos, fue mandada erigir por la familia Fernández de Heredia.

Y a un paso de Puertomingalvo, Mosqueruela, donde tampoco parece que haya pasado el tiempo. Tan bien conservada está que en 1982 fue declarada Conjunto Histórico-Artístico. Además, posee un entorno de gran belleza.

Trufa negra, ese manjar

Sarrión es la capital de la trufa negra. Capital provincial, autonómica, nacional y mundial de una joya llamada científicamente 'Tuber melanosporum', que crece bajo la tierra y se cotiza en la estratosfera de la escala de precios al consumo: 700 euros el kilo, euro arriba, euro abajo. En los restaurantes de la zona la sirven rallada aromatizando unos huevos fritos. La temporada de la trufa se extiende de noviembre a febrero y se exporta a todos los continentes. Cada año, salvo el pasado por la pandemia de la covid-19, se celebra Fritruf, la Feria Internacional de la Trufa, que en esta edición, celebrada a principios de diciembre, ha reunido a 44 expositores.

Un truficultor de Sarrión muestra una trufa negra.
Un truficultor de Sarrión muestra una trufa negra.
Laura Uranga

Y por supuesto, la estación de esquí de Javalambre

Muy cerquita de la Comunidad Valenciana, la estación de esquí de Javalambre, hermana de la de Valdelinares, cuenta con 15 kilómetros esquiables de nieve garantizada toda la temporada debido a su moderno sistema de cañones.

Es una estación muy familiar. Al igual que Valdelinares, cuenta con una pista para trineos para disfrutar en familia, además de las “Skitypistas” ideales para los más pequeños. Su snowpark está en constante ampliación, demostrando el interés de la estación por satisfacer a los amantes del freeride. De hecho hay muchos eventos relacionados con esta modalidad en esta estación.

Esquiadores en la estación invernal de Javalambre.
Esquiadores en la estación invernal de Javalambre.
Heraldo.es

Información práctica

Cómo llegar: Desde Zaragoza hasta Camarena de la Sierra, donde se encuentra la estación de esquí de Javalambre, hay 219 kilómetros por la Autovía Mudéjar.

Dónde comer en la estación de Javalambre. Cuenta con una oferta gastronómica muy variada, con cinco establecimientos repartidos por toda la estación. Tres en el sector Sabina: restaurante El Mercado, cafetería Sabina y La Cabaña 1850. Una cafetería en el corazón de la estación: El Portillo. Y en el sector Lapiaz, cafetería-restaurante Lapiaz.

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