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William Breitbart, eminencia en psicooncología: "Prefiero acabar con el sufrimiento y no con el paciente"

El jefe del servicio de Psiquiatría del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, creador de una terapia que se centra en ayudar al paciente oncológico al final de su vida, estuvo la semana pasada en Zaragoza para participar en unas jornadas formativas organizadas por la AECC. 

El doctor William Breitbart, jefe del Servicio de Psiquiatría del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, en Zaragoza.
El doctor William Breitbart, jefe del Servicio de Psiquiatría del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York, en su visita a Zaragoza.
Juan Antonio Pérez Vela

El doctor William Breitbart, jefe del servicio de Psiquiatría del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, es afable, culto, empático, divertido. Sabe también echar piropos a la ciudad que tan bien lo ha acogido en estas jornadas y reconoce que, a pesar de dedicar buena parte de su vida a un campo complicado, el de la oncología, es capaz de dejar las preocupaciones a un lado cuando se va a la cama. "Duermo un montón. No como. A veces creo que camino en sueños hacia la cocina y es la única vez que lo hago (bromea). La gente se piensa que no duermo, pero duermo nueve horas cuando estoy en casa", confiesa este especialista con voz pausada y tranquila.

Breitbart, toda una eminencia en el campo de la psicooncología, es el creador de la psicoterapia centrada en el sentido (MCP), una terapia que trata de ayudar al paciente oncológico en la etapa final de su vida. "Cuando un paciente tiene un cáncer avanzado, su esperanza de vida es limitada y pierde el sentido de la vida. Entra en un estado de desesperación que conlleva más riesgo de sufrir otras patologías. Si somos capaces de mantener un alto grado de entendimiento podremos protegerlos de enfermedades mentales como la depresión y el suicidio, y ayudarles a controlar sus estados de ánimo", subraya este especialista, que desarrolló esta terapia para ayudar a pacientes terminales a crear "experiencias de vida" que les permitan controlar esa angustia existencial al final de sus días.

En su visita a Zaragoza para participar en unas jornadas formativas que reunieron a 62 profesionales sanitarios -50 se quedaron en lista de espera- estuvo acompañado por el doctor Francisco Gil, jefe de la Unidad de Psicooncología del Instituto Catalán de Oncología, con el que trabajó durante dos años en Nueva York, y los psiquiatras aragoneses Tirso Ventura, del Hospital Clínico de Zaragoza, y Ricardo Campos, profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Zaragoza.

De izquierda a derecha, los doctores William Breitbart (Sloan Kettering Cancer Center), Paco Gil (psiquiatra del Clínico), Ricardo Campos (profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Zaragoza) y Luigi Grassi, catedrático italiano de Psiquiatría.
De izquierda a derecha, los doctores William Breitbart, Francisco Gil, Ricardo Campos y Luigi Grassi, catedrático italiano de Psiquiatría.
Juan Antonio Pérez Vela/AECC

- Tiene 16 libros sobre psicoterapia y más de 500 artículos sobre este tema. ¿Le queda tiempo al final del día?

- Duermo un montón, pero no como mucho. A veces en sueños es la única vez que lo hago. La gente piensa que no duermo para hacer todo esto, pero duermo nueve horas en casa.

- Es la primera vez que visita Zaragoza. ¿Qué le ha parecido la ciudad?

- Estoy disfrutado del hotel. La estación me ha encantado. El doctor Tirso Ventura (del Clínico) me habló de las ruinas romanas de la ciudad y he estado leyendo sobre la arquitectura y su historia. Zaragoza tiene el nombre de ciudad más bonito que existe. Es más bonito que Barcelona -bromea con su compañero catalán-. Sobre todo si lo pronuncias correctamente -y se esfuerza en decirlo en un perfecto castellano-. 

- ¿Qué opina de la Sanidad española?

¡Es un sistema fantástico! Tengo mi medicación para la presión arterial aquí -la saca de su maletín-. Fui a la farmacia y les dije que necesitaba esta medicina. Me la vendieron y fueron muy amables. Me dieron 28 pastillas por 10 euros. Esta medicina me cuesta más de 250 dólares en Estados Unidos, con seguro. ¿Qué ocurre con el sistema americano para que las medicinas cuesten tanto dinero? -se pregunta-. No sé si es realmente la medicina o es un placebo -bromea-. 

- Le consideran una eminencia en el campo de la psicooncología. ¿Cree que está suficientemente desarrollada en España?

- Aquí hay programas muy buenos, y además justo ahora la presidenta de la Sociedad de Psicoloncologia (SEPO) es española, la doctora María Die Trill, de Madrid. En los años 80, estuvo dos años formándose en el Sloan Kettering Cancer Center. Ha trabajado en hospitales públicos y ahora en medicina privada. Ha recibido varios premios internacionales y contribuyó a crear esta sociedad. En España si tienes una empresa de cierto volumen tienes que tener una fundación. Sé por el doctor Paco Gil del trabajo de la fundación Obra Social La Caixa, que hace una buena labor en el área de paliativos. Conozco también los proyectos de futbolistas que visitan a niños oncológicos en hospitales y quiero investigar cómo afectan esas visitas, qué beneficios tienen para los niños. 

- ¿Falta tiempo para la investigación?

- Si tienes tiempo para investigar en Estados Unidos tienes tiempo para la práctica clínica. Aquí en España si quieres hacer investigación la tienes que hacer al mismo tiempo que haces labores asistenciales, y lo haces por la tarde. Por la mañana ves pacientes y por la tarde investigas. En Estados Unidos es más fácil porque tienes tiempo para investigar y tienes tiempo para ver pacientes. Pero el hospital de Sloan Kettering Memorial Cancer Center tiene una alta reputación. Si no quieres hacer investigación, no vayas al Memorial.

- Francisco Gil (volvió a España en el año 95, cuando empezó a conseguir financiación. Trabaja desde entonces en el Instituto Catalán de Oncología, donde aplica el modelo de trabajo -la psicoterapia- de su mentor): en Estados Unidos, si no investigas pereces. Es lo que se suele decir. Si no haces estudios no te pueden pagar y tienes que buscar la manera de conseguir dinero e inversión para estos proyectos. Lo normal en Estados Unidos es tener tiempo para ambas (investigación y clínica). La diferencia es que si haces investigación no ves pacientes toda la semana. Aquí tienes que hacerlo todo y, al final, cuando investigas es por la tarde. 

- Los profesionales se quejan de que faltan recursos... 

- Francisco Gil: aquí en España sí que hay un buen nivel, lo que ocurre es que difiere mucho entre regiones. Cataluña sí que apoya la psicooncología financiada, pero cada comunidad tiene su plan. En Cataluña se incorporó gente a los hospitales como psicoóncologos igual que se paga a una enfermera o a un médico desde el Servicio Catalán de Salud. Pero en España la gran mayoría de profesionales de este tipo están pagados por la AECC. Hay buenos programas de formación, pero hay poca inversión pública para contratar. Existe la necesidad de que hayan más plazas de residentes de Psicología Clínica y sería bueno que su programa de formación de cuatro años incluyera la rotación por una Unidad de Psicooncología. En la actualidad, el déficit de plazas de psicooncólogos en los hospitales está cubierto por la contratación de psicólogos por la AECC.

- ¿Es la psiquiatría una especialidad denostada?

- F. Gil: tiene necesidad de recursos pero dicen que no hay dinero. Incluso los residentes de psiquiatría acaban la carrera y se tienen que ir a otro lado a trabajar. De cada cuatro que salen solo se coloca un residente, tres tienen que salir fuera. Hay necesidad, lo que pasa que no quieren contratar según me cuenta Ricardo Campos (profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Zaragoza).

- ¿Hay mayor necesidad de recurrir a estas terapias?

- W. Breitbart: sí. El número de enfermedades mentales está aumentando. Hay mayor número de suicidios, especialmente de gente joven. La depresión, los trastornos de estrés postraumático, el déficit de atención... son patologías que van en aumento. 

- ¿Cuál es el tratamiento más efectivo para estos trastornos?

- W. B.: la mayoría de pacientes responden mejor a la combinación de farmacología y psicoterapia. Hay personas que pueden llevar la enfermedad solo con medicación y otras que lo hacen solo con psicoterapia… Pero el tratamiento es más exitoso cuando combinas ambas. En Estados Unidos, durante varios años, formamos a otros profesionales para que sean capaces de prescribir fármacos. Los psiquiatras normalmente están en contra de esta práctica, porque no quieren que otros se metan en sus asuntos… En mi opinión, sería bueno para los psicólogos prescribir porque hay muchos pacientes que no reciben la ayuda que necesitan.

- ¿Pueden los psicólogos recetar medicamentos?

- F. G.: a los psicólogos no se les permite prescribir. En Estados Unidos, la mayoría de los psicólogos practican psicoterapia con un doctorado. En España, el problema es que solo uno de cada cuatro residentes terminan la especialidad y no hay suficientes especialistas. Si quieres tratar a los pacientes debes dar la formación adecuada. Tienes que ser un psicólogo clínico y haberte formado. No graduarte simplemente en Psicología, sin recibir ninguna supervisión ni entrenamiento, porque estamos trabajando con humanos y eso es muy importante.

- ¿Cuál es el principal objetivo de la psicoterapia?

- W. B. cuando un paciente tiene un cáncer avanzado y su esperanza de vida es limitada, pierde el sentido de la vida. Entran en un estado de desesperación, de ansiedad... que requiere ayuda. Si eres capaz de mantener un alto grado de entendimiento, eso te protege contra la depresión y síntomas severos de desesperación y suicidio. Te ayuda a llevar el estrés y el sufrimiento en los últimos momentos de la vida. Conservar ese grado de sentido es muy beneficioso para el paciente y tratamos de desarrollar herramientas que les ayuden a darse cuenta de la importancia y el significado que tiene crear experiencias de vida desde la esfera del amor, el trabajo día a día con motivación... Nos basamos en el trabajo de Viktor Frankl para crear estructuras centradas en fuentes de entendimiento y cómo estas ayudan a los pacientes. Las creamos continuamente pero no nos paramos a pensar en ellas. Cuando besas a tu pareja cada mañana, a tu hijo, a la persona que quiero. Vivimos nuestras vidas sin intencionalidad, pero cuando una persona tiene cáncer hay que ayudarle a desarrollar estas conexiones; a hacerlo de manera consciente.

- ¿Deberíamos mejorar en el futuro para desarrollar más esta rama de la medicina?

- Deberíamos encontrar la forma de saber quién eres. La tasa de suicidio en supervivientes de cáncer es incluso más alta que en pacientes con cáncer. Porque los tratamientos del cáncer son agresivos, en muchas ocasiones desfiguran y los pacientes están peor después de pasar la enfermedad por las secuelas que deja. 

- ¿Recuerda el caso de algún paciente que le haya dado una lección de vida?

- Muchos de ellos... Uno de mis primeros pacientes fue un policía irlandés de Nueva York que se volcó con un grupo de investigación que pusimos en marcha. Creó un símbolo para ayudarnos a recaudar dinero y ahora este aparece en todos mis libros -enseña uno de ellos-. Murió de cáncer de pulmón.  

Si se implementaran los cuidados paliativos, tanto en hospitales como en los domicilios, ¿cree que existiría el debate actual sobre eutanasia?

- He hecho varias investigaciones sobre lo que quiere un paciente en la recta final de su vida y del 50% de pacientes que tienen una depresión y manifiestan su deseo de morir, solamente un 5% lo mantiene debido al dolor. El resto de pacientes con una pena incontrolada consiguen controlarla la mayor parte del tiempo con apoyo social, movilizando ese apoyo. Esa es una de las razones de que empezáramos a desarrollar la psicoterapia. Vimos que la pérdida del entendimiento y una esperanza de vida limitada contribuyen a la desesperación. Si somos capaces de mostrarles el camino, la situación cambia. 

- ¿Qué cree que ocurriría si se legalizara la eutanasia?

Si se legalizara la eutanasia, mucha gente se daría cuenta de que no es bueno. Lo que ocurre en ciertos estados como Canadá, Washington, California, Nueva Jersey o Montana es que tienen posturas legalizadas sobre el suicidio asistido que permiten a los doctores prescribir medicación para que ellos se la tomen en sus casas. Pronto en Estados Unidos no podrás abortar, será ilegal, pero los doctores podrán matarte si tú quieres. A mí me gustaría ser capaz de controlar mi dolor, no que un doctor me ayudara a morir. Si ves a alguien sufriendo y quiere morir, puedes eliminar el sufrimiento o puedes eliminar al que lo sufre. Si matas al que lo sufre matas el sufrimiento, pero si tienes una forma de eliminar el sufrimiento tratando la depresión, la falta de entendimiento, del sentido de la vida… no hace falta que mates a la persona pudiendo tratar eso. Yo prefiero eliminar el sufrimiento y no al paciente que lo sufre.

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