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"Las necesidades de salud mental son cada vez mayores y a menudo nos desbordan"

Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), y psiquiatra del Miguel Servet, denuncia el "malestar" que hay en una especialidad cada vez más demandada por la población.

El psiquiatra Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), en el Hospital de Día de Psiquiatría del Miguel Servet de Zaragoza.
El psiquiatra Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), en el Hospital de Día de Psiquiatría del Miguel Servet.
P. Berné

En psiquiatría, a diferencia de otras muchas especialidades clínicas, los pacientes y los sanitarios que trabajan con ellos tienen que lidiar además de con la enfermedad, con el "estigma" social que les rodea. "Nuestras enfermedades son muy complejas e igual que los enfermos están estigmatizados, nuestra especialidad también", lamenta el doctor Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría.

A juicio de este especialista, no se han destinado los recursos adecuados y ahora está pasando lo que muchos jefes de servicio ya advirtieron. "La salud mental cada vez es más demandada, pero los recursos son muy pequeños. Toda la rehabilitación está en manos privadas y cada vez los problemas son más intensos. Se pide más intervención nuestra, pero faltan programas ligados a la hospitalización de agudos. Así, en picos asistenciales, estamos muy superados", afirma el también coordinador del Hospital de Día de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

Para este especialista, el mayor esfuerzo en la atención a estos pacientes debe ponerse en las fases iniciales de la enfermedad, porque si no -advierte- hay pacientes que al no ser tratados repiten ciertos episodios que les conducen al deterioro. 

"Nos los traen a Urgencias colocados después de pegar a los padres… ¿y a dónde los mandamos? ¿A la calle? Es fácil decir si hay violencia que se denuncie, pero de momento habrá que atender por lo menos las crisis para evitar que se repitan. La prisión está llena de drogadictos y muchos son malos, pero también hay mucho desgraciado", asegura este psiquiatra, que también trata con internos de la cárcel de Zuera. En este sentido, el doctor Pérez Poza insiste en que hacen falta programas públicos de drogodependencia y más camas de hospitalización para darle la oportunidad a unos enfermos a los que a menudo se tilda de "viciosos" por falta de concienciación con respecto a enfermedades como el alcoholismo y otras adicciones que empiezan ya en la adolescencia. 

“A cualquiera le puede ocurrir una enfermedad mental y, sin embargo, no hay ningún programa de reducción de daños en menores, que beben más alcohol que en otras Comunidades. Tampoco para trastornos duales, pacientes psicóticos que consumen cocaína y cannabis. En el Hospital Provincial -al margen de Cruz Roja, el Ayuntamiento o Proyecto Hombre- tenemos el único recurso ligado a la drogodependencia, y solo hay dos médicos", aseguran desde la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría. Las mismas fuentes denuncian que, al estar "mal vista" esta especialidad, no se deja a los profesionales intervenir tempranamente. Solo -matizan- cuando se ha pasado de rosca el problema. "Esta gente no les preocupa. Son gente de segunda división. Creen que no se les puede curar, solo sedar a los pacientes, no tratarlos. Y eso es muy terrible", critican.

La cara "más amable" de la psiquiatría

A juicio de este especialista, presidente de Sarp y coordinador del Hospital de Día de Psiquiatría, este centro ofrece el lado "más amable" de su especialidad. En él trabaja un equipo multidiscilpinar formado por un psiquiatra, un auxiliar administrativo -que debe ser comedido y no burócrata (señala)-, un terapeuta ocupacional, un especialista de enfermería, un trabajador social (compartido con el Servet), un psicólogo clínico y una enfermera. "Es un equipo muy rentable. Tenemos hasta 20 puestos de trabajo y en hospitalización del Servet hay 30 camas con 4 o 5 psiquiatras", añaden.

En este servicio, que se inauguró hace cinco años, estos profesionales ven en torno a 100 pacientes al año que les son derivados desde la unidad de "agudos". La demora media en esa primera visita es inferior a un mes. “Aquí priorizamos, vemos pacientes que están tan mal que no es suficiente la atención ambulatoria y necesitan un tratamiento intensivo, pero sin hospitalización completa. Entendemos la Medicina como algo multiprofesional y creemos mucho en el trabajo en equipo, que acorta las hospitalizaciones", defiende el doctor Pérez Poza, quien explica que existen tratamientos integrados y "reales" dirigidos a estos pacientes con resultados eficaces. "Los pacientes no vienen al hospital de día para estar entretenidos. Vienen para ser tratados y acuden pacientes muy graves", puntualiza este médico, quien reconoce que el hecho de que el enfermo se vaya a su casa por la tarde es una "limitación", si bien nunca les ha acarreado ningún problema. "No hemos tenido ninguna situación de agitación o violencia. No se nos ha suicidado nadie. Si un paciente está tratado se encuentra mejor. Por eso, no solamente hay que invertir, también hay que escuchar y podían hacer crecer estos servicios”, apostilla el coordinador, quien señala que este dispositivo costó siete años abrirlo y estuvo a punto de convertirse en laboratorio varias veces.

"Les cuesta abrir recursos de salud mental. El problema es que el día de mañana los necesitados podrían ser sus hijos", subraya. Los expertos estiman que un 20% de la población va a tener un problema de salud mental a lo largo de su vida y de estos, el 50% será grave. "Se van a tener que involucrar todos los profesionales y los estudiantes de Medicina van a tener que aprender a manejar estos trastornos. Pero, ¿qué capacidad de crecer tienes en un sitio en el que no dispones ni de una silla para ver al paciente? ¡Eso es quemarlo de entrada!", critica este psiquiatra en relación a aquellos profesionales que acaban "emigrando" a otras comunidades -como La Rioja o Navarra- con más recursos. 

El doctor Pérez Poza basa sus reivindicaciones en el ejemplo que brindan otras provincias con cuyos servicios tiene contacto por medio de otros especialistas de este ámbito. Así, menciona el caso del País Vasco o Navarra, donde cuentan con más recursos de psiquiatría y "mejor" organizados; o la experiencia del Hospital del Mar de Barcelona, que cuenta con un hospital para vagabundos. "Si el objetivo es que reduzcan las hospitalizaciones (que no debería ser ese), haz algo con criterio y escucha a los jefes de servicio que desde unidades diferentes reclaman cosas parecidas. Pero aquí lo hacen todo justito para que no crezcamos y así un grupo político tras otro", lamenta este psiquiatra que ha pasado por diferentes centros de salud de Zaragoza y otras comunidades vecinas. 

Tres grandes retos

Además de aumentar las camas de hospitalización de agudos, cubrir las sustituciones pendientes y mejorar las condiciones de trabajo de estos profesionales, el doctor Pérez Poza apunta también otros grandes retos para mejorar la psiquiatría y recuperar la confianza del paciente. "Los mejores profesionales están en el sistema público, pero tienen que creérselo y hacernos caso los políticos. Primero hay que solucionar el tema hospitalario de las crisis. En los mínimos, todos los psiquiatras coincidimos", afirma. 

Otro pilar importante -aunque se escapa de su ámbito- es implementar la educación y educar en la prevención. "La mejor inversión que puede hacer un país es en educación infantil. Los primeros cuatro años de vida deben ser prioritarios en la vida de un niño. Predice el futuro de una sociedad. Sin embargo, los recursos que tenemos son limitados. Tenemos que pensar dónde los invertimos", concluye este especialista. 

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