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Falta de camas, plazas sin cubrir y psicólogos sin despacho agudizan los problemas de la psiquiatría en Aragón

Los profesionales de psiquiatría se ven "desbordados" ante la falta de recursos que denuncian los distintos jefes de servicio, quienes lamentan el "estigma" y el "olvido" que sufren esta especialidad y sus pacientes. 

Alfonso Pérez Poza, Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), entrando al Hospital de Día de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet.
Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), entrando al Hospital de Día de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet.
P. Berné

La psiquiatría aragonesa se enfrenta en la actualidad a una gran paradoja: a pesar de ser una de las especialidades más demandadas por la población (las necesidades de salud mental van en aumento), sus profesionales se encuentran "desbordados" por un reparto presupuestario "insuficiente" para atender a estos pacientes y unas circunstancias de trabajo que -aseguran- no se dan en otras áreas. Así lo indica el psiquiatra Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), al dar cifras de esta realidad. "Alrededor de un 30% de la población va a tener un problema de salud mental a lo largo de su vida y solamente en Atención Primaria la mitad de las consultas están ya relacionadas con estas enfermedades y trastornos", precisa. 

Los expertos estiman que cuatro de cada diez discapacidades tienen que ver con la salud mental. Y en el caso de algunas patologías se dan cuadros y situaciones muy graves. "Los primeros episodios psicóticos afectan al 1% de la población. Eso quiere decir que cuando te montas en el tranvía hay un paciente con este trastorno que puede estar al lado”, ejemplifica este psiquiatra para tratar de concienciar a los menos sensibilizados con la enfermedad mental.

"El psicótico que está alucinando en una esquinita no les preocupa. La preocupación siempre la marca la coerción"

En Aragón, en particular, los distintos profesionales y jefes de psiquiatría llevan meses denunciando la delicada situación en la que se encuentra esta especialidad, que al igual que el resto -y a pesar del "estigma" y el "olvido" institucional- también cura y ayuda al paciente a sanar. "La locura y la muerte son un tabú y un problema muy serio en esta sociedad. Los políticos no creen que las enfermedades mentales tengan tratamiento, como la diabetes o la hipertensión. El psicótico que está alucinando en una esquinita no les preocupa. Ni tampoco piensan que se pueda hacer nada con el pobre depresivo del rincón. La preocupación siempre la marca la coerción", lamenta este profesional, que con una larga trayectoria a sus espaldas ha tenido que lidiar -por el desconocimiento y la falta de empatía hacia este colectivo- con comentarios y actitudes de todo tipo. Cuenta que fue el primer residente de psiquiatría del Hospital Miguel Servet y asegura que en su día tampoco lo tuvo fácil con el resto de compañeros médicos. “Pensaban que esto era el 'buenismo' del abrazo… No creen que nuestros pacientes se curan, y se curan más que en otras especialidades”, defiende indignado.

"No creen que nuestros pacientes se curan, y se curan más que en otras especialidades"

Hoy los problemas de falta de camas para la hospitalización de agudos en el sector II y la derivación de pacientes de Zaragoza a Teruel -como ocurrió la semana pasada con la 'desaparecida' en Montañana- se han vuelto más frecuentes de lo esperado, alejándose de lo recomendado por la OMS. "Para nosotros no es la mejor solución. Es la menos mala el tener que ingresarlo en otra ciudad, pero sí que pensamos que hay una discriminación en pacientes psiquiátricos con respecto a otras especialidades en las que sería difícil plantear estos traslados", apunta, por su parte, el doctor Valero Pérez, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico de Zaragoza. Así pues, en este centro hospitalario aragonés solo tienen 20 camas para atender las necesidades de ingreso de 360.000 habitantes. Y en el Servet disponen de 30 para una población de 400.000. La OMS establece que debería haber una por cada 10.000. Pero la cosa no acaba ahí... En el Hospital Infantil, centro de referencia en Aragón, "no hay ni un solo psiquiatra". Tampoco en Barbastro, donde si el especialista cae enfermo no hay reemplazo, y según denuncian desde Sarp ha habido algún mes que estando los dos psiquiatras de baja (por maternidad y paternidad) no se han podido cubrir sus plazas. Mención aparte merecen los últimos psicólogos clínicos contratados en las unidades de salud mental del sector II. Más de una docena de profesionales que ni siquiera disponen de un despacho para ver a sus pacientes y que han tenido que organizarse por cuenta propia para no estar en los pasillos. Otro "desatino" -aseguran los psiquiatras- fue la orden publicada en el BOA el pasado 6 de noviembre, en relación a la coordinación y organización asistencial de Salud Mental en Aragón.

"En Aragón las cosas se han hecho muy mal: en el campo de las drogas, del suicidio… Los compañeros de Álava se nos reían cuando les contábamos que teníamos 17 camas para 400.000 habitantes. Somos una de las CC. AA. que salimos peor paradas en este ámbito", recalca este psiquiatra, que demanda un "impulso político" real y coordinado con los profesionales sanitarios para revertir esta situación. 

El psiquiatra Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), en el Hospital de Día de Psiquiatría del Miguel Servet de Zaragoza.
El psiquiatra Alfonso Pérez Poza, presidente de la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP).
P. Berné

Los cinco problemas de salud mental más "graves"

En esta especialidad, aseguran que el trabajo en equipo y "multidisciplinar" es fundamental para dar respuesta a las necesidades del paciente con enfermedad mental. La cartera de servicios que ofrece la psiquiatría supera, sin embargo, a los recursos de los que se dispone, y esto hace que ante "picos asistenciales", sus profesionales se vean con frecuencia "desbordados" por las necesidades.

A los psiquiatras se nos pide participación a todos los niveles. Cada vez piden más intervención de psiquiatría, pero aunque quieran contratar no va a haber recursos. No es casual que los residentes se vayan a otros sitios. No va a ser fácil suplirlos y tenemos problemas muy graves”, alerta el doctor Pérez Poza, que lleva meses denunciando el "malestar" que hay. También se queja de que no haya un programa nacional de prevención del suicidio, motivo contundente -afirma- para que los políticos reflexionen sobre este asunto. "Tampoco hay nada para pacientes con trastorno dual... y al final hay un 20% de problemas de salud mental que no contactan con ningún recurso ni público ni privado", critica este especialista, que menciona entre los cinco problemas de salud mental más graves la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático, las conductas suicidas, los episodios psicóticos y las drogas. Pacientes con enfermedades por los que se quieren hacer muchas cosas -añade-, pero en torno a los cuales se crea mucha "alarma social" con las listas de espera. Por eso, a juicio de este especialista, la clase política -independientemente del partido o Gobierno de turno- tiene que escuchar más a los técnicos y jefes de servicio que conocen las necesidades de estos enfermos y las carencias del sistema. Porque los enfermos que se curan -puntualiza este psiquiatra- no van a decir nada. “El que lleva tres o cuatro días atado no se quejará porque está estigmatizado y se creen el discurso de la sociedad. Piensan que son culpables de su enfermedad, y nadie está libre de padecerla", confiesa Pérez Poza.

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