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Darío Vidal, el cronista locuaz y apasionado de Alcañiz

El periodista, escritor y gastrónomo, exconsejero de Cultura de 1987 a 1988, deja la huella del onversador y del hombre curioso, irónico y dialéctico

Fallece Darío Vidal.
Darío Vidal presentó en 2000 su libro 'Cierto sabor' en la Academia Aragonesa de Gastronomía.
Guillermo Mestre.

Un infarto ha acabado con la vida Darío Vidal Llisterri, en la ciudad de su alma y su nacimiento, Alcañiz, a los 85 años. De viva voz y en sus escritos le ha dedicado loas y afectos a una localidad presidida por el castillo calatravo y la colegiata, una ciudad llena de historia que sería, poco después de su nacimiento, objeto de un terrible bombardeo de la aviación alemana, que contó José María Maldonado. No solo ensalzaba, sino que le gustaba mostrarla y contarla.

Darío Vidal era licenciado en Filosofía Pura, admirador de Ortega y Gasset y lector voraz de los asuntos más variados: desde los clásicos y los grandes novelistas europeos a José Saramago, desde manuales de gastronomía o libros japoneses, pero también textos de historia, de arte o de ficción. Para él, que sería un hombre de los medios de comunicación y un ‘flaneur’ anhelante y ansioso, la lectura era uno de los placeres esenciales del ser humano. Como un manantial de hechizos, incitaciones y conocimiento. La vida para él empezaba por los ojos, la emoción y la palabra escrita.

Juan Barbacil, con quien coincidía desde su fundación en la Academia de Gastronomia Aragonesa en 1995, recordaba una de sus decepciones: hace algunos años hubo tremendas tormentas en Alcañiz; como tenía su vivienda y su biblioteca, la inundó y la estropeó en buena medida. “Recuerdo cómo le afectó aquello, cómo lo sumió en una depresión de la que le costó salir. Los libros eran su vida. Darío Vidal era un hombre muy culto, cultísimo, que escribía con un léxico abundante y brillante. Era un gran trabajador, de hecho escribió hasta el último momento”, decía. Barbacil, que conserva casi todos sus libros dedicados, recuerda con qué mimo hizo el logotipo de la Academia. “Se lo tomó muy en serio y le costó muchos esfuerzos imponer su propuesta. La había trabajado mucho. Él había trabajado en publicidad y sabía de lo que hablaba”, evocaba Barbacil.

Darío Vidal hizo el grueso de su carrera, en el periodismo y en la televisión, en Barcelona, en diarios como ‘Tele / Exprés’, ‘El Correo catalán’ o ‘Abc’, donde asumió distintos cometidos, fue subdirector y jefe de redacción, aunque seguramente lo que más le gustaba era el de columnista. Creó programas de televisión e hizo varios proyectos publicitarios. Darío Vidal era alguien que siempre le daba vueltas a las cosas, que encuentra la fascinación en un detalle aislado, en la vida popular, en la artesanía de las cosas sencillas. Uno de sus libros mas delicados se titula ‘Flor de cardo azul. La gstronomía tradicional de Teruel’, que fue una ‘cartilla turolense’.

Fallece Darío Vidal.
A Darío Vidal le encantaba enseñar y contar Alcañiz.
Aránzazu Peyrotau / Heraldo.

Durante años, formó parte de un activo grupo de Alcañiz que le dio una vuelta a la ciudad, con la ayuda y el entusiamso del alcalde José María Pascual: el pintor Enrique Trullenque, más tarde llegaría otro artista como Joaquín Escuder, el bibliotecario José Ignacio Micolau, el fotógrafo Javier Pellicer, el maestro de periodistas y taurófilos Mariano Romance (tío de Pilar Narvión), que parecía detener los segundos a orillas del hotel Guadalope; el librero Miguel Ibáñez; el escritor y periodista Ramón Mur, que acabaría dirigiendo ‘La comarca’; los jóvenes Pedro Rújula, historiador, y Antonio Bergua, médico y biógrafo de Galo Leoz; de cuando en cuando aparecía por allí el escultor Pablo Serrano que realizaría en la capital del Bajo Aragón ‘la quema del objeto’.

Por allí, en su itinerario de bajoaragonés de ida y vuelta, estaba Darío Vidal, que era también un buscador de tesoros, de secretos y de rituales. Como recuerda Eva Defior en su despedida al gran amigo y colaborador en ‘La comarca’: “Entre su legado, el más querido a nivel popular, es sin duda la recreación del ‘Vencimiento del Dragón de Alcañiz’, la representación teatral en la que la belleza y el bien (San Jorge con un ramillete del ‘bienquerer’) se imponen al mal encarnado en el dragón”. Darío Vidal, que tenía alma de fabulador y sentía debilidad por la historia, redactó el guión hace más de 20 años. Era un enamorado del los humanistas alcañizanos y se sentía muy orgulloso del pionero de la prensa Mariano Nipho (1719-1803), paisano suyo.

En 1987, Hipólito Gómez de las Roces lo nombró Consejero de Cultura del Gobierno de Aragón. No tuvo un período tranquilo, pero apostó por los libros, quería difundir el territorio con mapas y álbumes y juegos, pensaba siempre en los más jóvenes, deseó promocionar a los ilustres e ilustrados de Aragón en colecciones de fondo, pero sus buenas intenciones chocaron con una realidad cultural convulsa. Y, a la vez, descubrió las tiranías de la burocracia. Lo dejó, o lo abandonaron, en 1988.

En su variada bibliografía ha firmado novelas, libros de artículos, volúmenes más o menos híbridos de gastronomía (fue vicepresidente de la Academia de Gastronomía Aragonesa), arte (pertenecía a la Real Academia de Bellas Artes de San Luis) e historia: ‘Glosas Veniales’ (1981), ‘Siete ensayos aragoneses y un apócrifo’ (1986), ‘Harina de este costal (1996), ‘El cuarto sentido’ (1998), ‘Cierto Sabor’ (1999), con portada de Natalio Bayo. En 2007, en Clairsud Editions publicó, en frances y castellano, ‘Les dessous de la table’ / ‘Por debajo de la mesa’, un libro misceláneo ilustrado por el director cinematográfico Jean Périssè, una obra difícil de encasillar, centrada en diez novelas que recrean el momento en algunas mujeres célebres (Madame Pompadour, Madame du Barry, Raquel Meller, Bella Otero, Santa Teresa, etc.) inspiraron o crearon ellas mismas algunos de los platos que tomaron su nombre. Como escritor gastronómico se situaba en la órbita de Néstor Luján, Joan Perucho o Álvaro Cunqueiro, pero también Antonio Beltrán, a los que admiraba con sinceridad.

Era un gran conversador, tenía humor, usaba el sarcasmo y la ironía, le gustaba discutir, era un un hombre apasionado por el Bajo Aragón y mantuvo sus colaboraciones en ‘La Comarca’ hasta hace unos días. Admirador de Nipho, el creador del ‘Diario noticioso, curioso, erudito y comercial público y económico’ encabezaba su blog con esta cita suya: «Se que para mí no hay más alivio que el trabajo ni otra consolación que el escribir y más escribir”.

Fallece Darío Vidal.
Escena del '‘Vencimiento del Dragón de Alcañiz', que recuperó Darío Vidal para Alcañiz.
Heraldo/Efe

Escribió mucho y tenía las ideas muy claras. Por ejemplo, ya en diciembre de 2004, anotaba en su blog: “No es lícito pretender confundir libertad de opinar, libertad de razonar, libertad de pensar, libertad de idear para ensanchar la dignidad, con impunidad para insultar, difamar, alentar el delito, exaltar la paidofilia, elogiar el terrorismo y propagar doctrinas antidemocráticas”.

Las calles, los palacios, las sombras y hasta el silencio echarán de menos a uno de sus mejores y más locuaces y apasionados paseantes.

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