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DIÁLOGOS EN CAUTIVIDAD

Pedro Rújula: "En el pasado la gente vivía la epidemia como una amenaza cotidiana y cíclica"

El historiador y director de las PUZ medita sobre la pandemia, sus ecos en la historia y la responsabilidad del Gobierno en una situación tan compleja

Diálogos en cautividad. Pedro Rújula.
Pedro Rújula es experto en los siglos XIX y XX, en temas como el carlismo, los Sitios e historia local.
Pedro Rújula.

"Es ahora, precisamente, cuando la cultura se hace imprescindible", dice el historiador y director del servicio de publicaciones de la Universidad de Zaragoza (PUZ),  Pedro Rújula (Alcañiz, 1965), que reflexiona sobre la pandemia, sus ecos en la historia, la reacción popular, el miedo, la psicosis apocalíptica y la responsabilidad del Gobierno en un situación tan compleja

¿Cómo está viviendo estos tiempos de pandemia y de incertidumbre?

Hay un meme que circula entre la profesión donde aparece la imagen de dos historiadores trabajando. Sobre cada una de ellas hay un rótulo. Uno dice: «Historiador». Y en el otro se lee: «Historiador en cuarentena». Pero las imágenes que aparecen debajo son idénticas. No es exactamente eso, porque hemos dejado de impartir clases presenciales y de asistir y organizar congresos, pero buena parte de nuestro trabajo ya se desarrollaba entre cuatro paredes, rodeados de nuestros libros, documentos y ordenadores.

Así, como historiador, ¿qué reflexiones ha hecho o le han pasado por la cabeza?

De momento, estoy expectante, tratando de entender lo que está pasando. Las primeras reflexiones son acerca del tiempo, de la sociedad, del poder, del miedo o de la comunicación. Sin embargo, todavía tengo más preguntas que respuestas. ¿Cómo cambia la percepción del tiempo en períodos de crisis? ¿Y la percepción del pasado y el futuro, se modifica? ¿Cómo? ¿Qué idea tienen los individuos de la sociedad en la que viven? ¿Es siempre la misma? ¿Qué esperan de ella? ¿Somos conscientes de la cesión de poder que realizamos cotidianamente? ¿Cuándo se quiebra la confianza en los gobernantes? ¿Cuál es la lógica del consenso en una situación excepcional? ¿La democracia nos hace más fuertes o más débiles frente a las tragedias? ¿Qué sería capaz de hacer una sociedad por miedo? ¿Cómo deben gestionar la información los poderes públicos? ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación en situaciones excepcionales? De momento, solo preguntas.

¿Ha indagado en fenómenos semejantes del pasado?

Sí. Hay tres circunstancias conectadas con la actual en alguna época que conozco bien porque es el período de tiempo en el que más he trabajado. Entre 1808 y 1834, sin ser excepcional, en Zaragoza se padecieron no menos de tres epidemias. La primera fue la epidemia de tifus que se extendió en la Zaragoza de los Sitios, que mató a más gente que las bombas francesas; en febrero de 1809 los cadáveres insepultos se amontonaban a las puertas de las iglesias. Mas tarde llegó la epidemia de fiebre amarilla de 1821, que obligó a bloquear la frontera con Cataluña. Y, finalmente, la gran epidemia de cólera morbo asiático de 1834 que, solo en Zaragoza, se cobró 1.258 vidas contabilizadas en solo tres meses, con días en que se producían más de 70 muertes. No sabemos cuántos quedarían fuera de las estadísticas.

¿Qué épocas o hechos concretos habían puesto en peligro, no sé si de modo semejante, la existencia humana?

La frecuencias de las epidemias en el pasado permite darnos cuenta de que hubo un tiempo en el que la gente vivía la epidemia como una amenaza cotidiana. La epidemia estaba incorporada en la perspectiva vital, lo que reforzaba su concepción cíclica del tiempo. Pero también sabían, porque lo habían experimentado, que incluso las peores de ellas terminaban remitiendo. Eran conscientes de que la vida era frágil, mucho más frágil que ahora, pero también de que lo importante era resistir.

¿Se tenía que haber suspendido la manifestación del 8-M?

Desde la perspectiva actual, no hay mucha duda. Aquí aparece la cuestión de la información. ¿De qué información disponía quien tenía que tomar esta decisión? Y, otra cuestión, ¿no habremos minusvalorado la función que cumplen técnicos y expertos en la solución de problemas en nuestra sociedad? Tal vez haya llegado el momento de volver la vista hacia los buenos profesionales. Lo más económico a corto plazo termina saliendo muy caro con el transcurrir del tiempo.

"¿No habremos minusvalorado la función que cumplen técnicos y expertos en la solución de problemas en nuestra sociedad?"

¿Le parece que las autoridades han actuado con celeridad y los protocolos correctos, o en casos así todo se desborda de manera incontenible y se improvisa bastante?

Esta es una cuestión de tiempos. Ya decía Maquiavelo que una de las virtudes del político es la oportunidad. Decidir no solo la medida adecuada, sino el momento oportuno de ponerla en práctica. El escenario cambia con enorme velocidad y las medidas de ayer hoy ya no sirven. La oportunidad es fundamental para obtener buenos resultados. Pero Maquiavelo también avisó de que el político no puede confiarse, no puede creer que la suerte estará siempre de su lado, por eso debe estar prevenido para afrontar el día en que cambie la fortuna. Hemos vivido un cambio de fortuna y todos nos vamos a preguntar si estábamos prevenidos para esto, o nos habíamos confiado en exceso.

¿Qué le está emocionando de la reacción de la gente?

Estoy sorprendido de la disciplina con la que se ha comportado la mayor parte de esta sociedad que tiene fama de indisciplinada y festiva, pero en una situación complicada se ha tornado nórdica y, disciplinadamente, se ha puesto a cumplir estrictamente con las normas. Me ha parecido interesante la necesidad que hay de reconocerse como parte de un todo, saliendo a las ventanas (no todo el mundo tiene balcones), mirando al que vive enfrente, con curiosidad incluso, como si lo estuviera descubriendo.

¿Vivimos el momento de mayor fragilidad humana?

No creo. Otra cosa es que haya momentos en los que experimentamos nuestra fragilidad. Pero las amenazas están ahí, aunque no nos demos cuenta de ellas todos los días. Si en algún momento de la historia hemos estado en condiciones de hacer frente a un desafío como este es ahora. Otra cosa es el precio que tendremos que pagar.

"Me ha parecido interesante la necesidad que hay de reconocerse como parte de un todo, saliendo a las ventanas (no todo el mundo tiene balcones), mirando al que vive enfrente, con curiosidad incluso, como si lo estuviera descubriendo"

¿Tenía algún sentido pensar que en tiempos de internet y de tanta realidad virtual podía ocurrir algo así?

La tecnología crea la sensación de control, de tener el mundo en nuestras manos. Sin embargo, los accidentes del existir siguen golpeando con la misma intensidad: la muerte, las catástrofes, el miedo, el sufrimiento, el dolor o la enfermedad siguen siendo el común denominador del género humano de todos los tiempos. Aunque en cada época se codifique de una manera distinta, de acuerdo a una sensibilidad o de acuerdo a una experiencia.

Diálogos en cautividad. Pedro Rújula.
Pedro Rújula en su abundante biblioteca.
José miguel marco

Da la sensación de que se cierne una visión catastrofista del futuro. ¿Qué piensa?

Las visiones apocalípticas siempre han tenido sus publicistas y sus públicos. También es cierto que hay más gente dispuesta a escucharlas en tiempos de crisis que en fases de crecimiento. Sin embargo, los apocalípticos pocas veces tuvieron razón, aunque hicieron caja vendiendo el fin de la civilización. La simplicidad de los análisis domina en los medios de información más comunes de la sociedad de nuestros días. Es más fácil proyectar en el público una idea simplona, excitantemente apocalíptica, que un horizonte complejo repleto de variables y posibilidades, aunque esto último nos acerque mucho más a la realidad.

¿Qué cambiará después de la pandemia, qué sospecha, qué intuye?

No lo sé. Pienso que será tiempo de recomponer los vínculos y los sentimientos, y que esto igual nos puede llevar a tomar conciencia de lo importante y mejorar, o a pensar que hemos salido de esta y, sin hacer nada, a esperar que la próxima llegue lo más tarde posible. Parece que lo que no debemos hacer es quedarnos con los brazos cruzados. Una vez más, la cuestión será saber hacia dónde queremos ir. Harán falta ideas en una sociedad que no está sobrada de ellas. Tal vez sea un buen momento para reinventarse, pensar y pensarse.

¿Qué ha descubierto en usted mismo y en los próximos ante esa situación? ¿Qué le ha conmovido o desconcertado?

Lo más curioso ha sido que nos hemos visto en la necesidad de hacer el mapa de nuestros afectos, para administrar nuestras comunicaciones y asegurarnos de que todo estaba yendo razonablemente bien. El gráfico de las comunicaciones de estos días nos devolvería una imagen bastante real de nosotros mismos.

¿Tiene miedo, estrés, agobio? ¿Cómo lo definiría?

No sabría expresar la sensación. Es intensa, pero todavía no sé a qué sabe.

¿Cuál es el sentido de la cultura en estos momentos?

Decía hoy un mensaje que he recibido de ‘The New York Review of Books’ que la cultura nos sirve para dar sentido a las cosas. Lo comparto por completo. Es ahora, precisamente, cuando la cultura se hace imprescindible. Si hay alguna posibilidad de comprender lo que nos está pasando es a través de la cultura, entendida en su más alta definición, como mezcla elaborada de razón y sentimiento, como experiencia procesada por otros y destilada en artificios culturales que nos ayuden a ver la realidad.

"Es ahora, precisamente, cuando la cultura se hace imprescindible. Si hay alguna posibilidad de comprender lo que nos está pasando es a través de la cultura, entendida en su más alta definición, como mezcla elaborada de razón y sentimiento"

¿Cómo está afectando la pandemia a Prensas Universitarias de Zaragoza?

Con los talleres cerrados, la gente trabajando en sus casas y las máquinas de imprimir paradas, es en estos momentos en los que te alegras de tener más de 300 títulos en digital accesibles desde centenares de bibliotecas públicas y muchos más en librerías electrónicas que pueden de ser adquiridos desde casa por cualquier lector. Por lo demás, el 23 de abril y las ferias del libro se han suspendido…; la vida exterior de la editorial queda aplazada al final del confinamiento. Pero le sorprendería saber la enorme actividad de autores que siguen trabajando, preguntando, enviando originales, redactando obras nuevas, imaginando proyectos… El universo intelectual de los autores no se ha detenido ni un momento estos días.

¿Se reanudará el curso de aquí a junio?

Los alumnos están trabajando desde sus casas y estamos en contacto con ellos a través de la magnífica plataforma electrónica de la Universidad de Zaragoza. El curso sigue, aunque nos hemos visto privados de las clases magistrales y la presencia en las aulas. Pero hemos descubierto que existen muchas herramientas electrónicas para mantener el contacto, interactuar, proponer lecturas, guiar en la preparación de temas, dar orientación, revisar trabajos o discutir sobre lo que se va estudiando.

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