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literatura y arte

Las librerías de Aragón reabren sus puertas en busca de la normalidad

En Zaragoza, Huesca y Teruel se respetan el protocolo sanitario y la reducción de la capacidad al 30%

Reapertura de las librerías de Aragón.
Interior de la librería Antígona con los carteles que recuerdan las normas sanitarias.
OLiver Duch.

"Es una situación rara y a la vez estamos felices. Hoy mi hermana Marta y yo llevamos una escafandra que nos hemos fabricado nosotras. Habíamos pedido, pero aún no han llegado", dice, desde Teruel, María Luisa Perruca, que abría ayer su local, Perruca, a las 10.00 de la mañana. «En poco rato han pasado unas 20 personas. Estamos contentas. Habíamos tenido llamadas, peticiones por e-mail y Facebook, y este primer empujón da mucha alegría.No se puede decir que hayan venido por un título concreto de Almudena Grandes, Javier Sierra o Irene Vallejo", decía Marta.

A las nueve abrió Antígona con sus cuatro libreros: Pepito, Julia, Violeta y Virginia. "En poco más de dos horas, han entrado entre 20 y 30 personas. Se alegran de la apertura y se respira alegría y felicidad. 'Os echábamos de menos', nos dicen los lectores con agradecimiento. Cumplimos el protocolo sanitario: la capacidad al 30%, guantes, mascarilla y geles. A la gente, para tocar los libros, le pedimos que se lave las manos antes", explica Violeta. Julia Millán, «muy liada», señalaba: "La semana pasada estuvimos cerrados intentando dar salida a los muchos pedidos que te teníamos. La gente se ha volcado. A ver si podemos recuperar la normalidad", matizaba.

Pedidos, diálogos, ajustes

En Cálamo sucedía otro tanto: el librero León Vela decía que en menos de una hora habían pasado alrededor de diez clientes. "Para un lunes por la mañana, en tan poco tiempo, no es normal. Es una situación extraña, incómoda, sobre todo por las distancias que hay que establecer". Añade que Cálamo mantiene sus dos locales abiertos: la clásica, de adultos, y la librería para niños. La semana pasada organizó dos presentaciones virtuales con Juan Gómez Bárcena y Héctor Abad Faciolince. Paco Goyanes decía al final que "estaba siendo como un día de Navidad, con muchísima gente, con muchas ventas", e insistía en la necesidad de seguir a rajatabla las medidas de seguridad, "algo que hemos defendido desde el primer día".

Elvira Lozano, de La Pantera Rossa de Zaragoza, también llevaba una suerte de escafandra o traje de buzo. "Casi no me reconozco. Emociona mucho mirar las terrazas abiertas de ahí enfrente. Una situación tan cotidiana como esa da mucha alegría. Hemos abierto hoy con un solo dependiente. Hemos tenido encargos, y esta mañana en poco tiempo han pasado cinco personas y un perro, ja ja ja". Ella echaba en falta hablar con la gente.

Reapertura de las librerías de Aragón.
Paco Goyanes atiende a sus clientes con mascarilla en una mañana movida.
OLiver Duch.

Otras librerías abrieron ya la semana pasada. Beni, de Ibor de Barbastro, lleva más días atendiendo al público. "Nosotros como tenemos prensa y atendíamos de 9 a 11 ya la semana pasada… Hemos recibido pedidos y a veces los hemos servido. Aquí en Barbastro, la fase 1 no ha llamado tanto la atención ni supone una novedad radical". Con todo, explica, "día atrás, Barbastro parecía una ciudad detenida, sin nadie por las calles; solo estaban abiertas las farmacias y las panaderías. Hoy miras y ves la mitad de los comercios abiertos". Después del parón general y del cuello de botella de 100.000 libros varados en almacenes que se vivió en vísperas del 23 de abril, las novedades de marzo, diferidas, llegarán entre el 20 y el 25 de mayo.

Chema Aniés, de Anónima de Huesca, recuerda que ellos levantaron la persiana la semana anterior. "Para atender pedidos o para entregar algo concreto que estaba en los fondos. Los pedidos fueron superiores a lo esperado; hemos tenido muchos. Y ahora empezamos también a reorganizarnos con cautela". Un lugar común es el ajuste de plantilla, la aplicación del ERTE y cierta versatilidad en los horarios.

En Alcañiz, Miguel Ibáñez, decía que había quedado "tocadillo" por la crisis, pero que le gustaría jubilarse en el oficio. "No es fácil luchar con Amazon o con los retrasos en los pagos de libros de la DGA, que te llevan a una situación compleja. Cuido mis fondos, tengo buenos clientes, y no me importa servirles libros yo mismo en su casa", dice.

La librería Central, en contra de lo que se dice en la edición en papel de HERALDO (un teléfno repetía un mensaje de cierre que ya se ha subsanado), abrió ayer. Ana Belén Casanova, su responsable, dice que “aún estamos un poco a medio gas, con toda la plantilla, pero hacemos medio jornada. Fue un día intenso, con bastante público, vinieron lectores, estudiantes, a buscar materiales de trabajo, etc. También hubo nerviosismo: llevábamos casi dos meses sin trabajar, hubo que reubicar los libros, y había mucha precaución para mantener las medidas sanitarias escrupulosamente”. Ana Belén también dice los lectores habían pedido mucho por redes sociales. Entre los libros más solicitados está la saga de Valeria’ de Elisabet Benavent, “por el impacto de la serie, sin duda”, ‘El infinito en un junco’ de Irene Vallejo o ‘La madre de Frankestein’ de Almudena Grandes, “muy solicitado durante el confinamiento por internet”.

LAS GALERÍAS RECUPERAN, CON CALMA, EL ARTE CONFINADO

Las galerías de arte también iniciaban ayer el camino de la normalidad. Aunque la mayoría de ellas abren hoy sus puertas, Cristina Marín ya la hacía con su apuesta por Víctor Mira. Expone la colección ‘Bachcantatas’ y una selección de obra, de distintos formatos y períodos, donde destacan ‘La noche’ y el políptico ‘Caperucita’, de casi cuatro metros de largo.

«He llegado un poco tarde a Víctor Mira, pero me pasa una cosa. Me parece un artista brutal. Cuanto más lo ves, más alucinas. Cuando hicimos la exposición anterior, vino mucha gente de fuera a verlo, a adquirir cosas diversas. No sé lo que tiene, pero he visto cómo fascina a muchas personas», dice la galerista. Su horario al público es de 18 a 20.30.

Hoy por la mañana y por la tarde, de 11.00 a 13.10 y de 16.30 a 21.00, la galería Antonia Puyó recupera ‘Lo mejor está por llegar’ de la fotógrafa Cecilia de Val, tan sutil. A ella, a final de verano la sucederá otro fotógrafo y ‘performancer’: David Latorre.

La Casa Amarilla reabrirá por la tarde con ‘Inscape’, una de las exposiciones más elaboradas e intensas de Louisa Holecz, la artista inglesa afincada en Zaragoza desde hace años. La muestra permanecerá abierta hasta el 14 de junio. De 18.00 a 21.00, también vuelve a alzar su persiana A del Arte con una de las series más conocidas de Víctor Mira: ‘Antihéroes’: un viaje visual a ese mundo desgarrador y telúrico, de búsqueda, sombra y muerte.

La galería Kafell atenderá citas concertadas para mostrar la obra de Óscar Seco, pero no abrirá al público hasta la semana que viene. En Huesca, La Carbonería atenderá este mes con cita previa y el junio volverá a su horario habitual los ‘60 autorretratos’ del músico y artista Dorian Wood, en la que es su primera muestra.

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