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El gran salto de invierno

Los fichajes de Puado, El Yamiq y Burgui han sumado un extra de calidad competitiva al Zaragoza, que ha potenciado sus prestaciones en las dos áreas.

Puado, El Yamiq y Burgui.
Puado, El Yamiq y Burgui.
Francisco Jiménez

El invierno, quizá este año menos invernal que nunca, ha tenido un papel decisivo, probablemente convertido en el punto de inflexión definitivo de la temporada en clave zaragocista. El equipo aragonés ha sufrido una transformación rotunda en los últimos meses: su fútbol ha mutado a inabordable para sus rivales –lleva cinco triunfos y tres empates en las últimas ocho jornadas– y la plantilla que prepara Víctor Fernández ha alcanzado la cota de competitividad idónea para acometer con plenas garantías el tramo definitivo del campeonato. Sus prestaciones en las dos áreas se han potenciado notablemente en los últimos meses con los refuerzos de Javi Puado, Jawad El Yamiq y Burgui.

Al Zaragoza le dejó de latir con normalidad deportiva el corazón de Raphael Dwamena, el delantero llamado a liderar el ataque, la estrella del proyecto, y encontró así a Javi Puado, el alfil definitivo con el que multiplicar las prestaciones del rey Luis Suárez. El joven atacante, cedido por el Espanyol a mediados de noviembre, ha hecho olvidar a Dwamena, algo que parecía imposible en las primeras fechas tras hacerse pública su afección cardíaca. 

Sin embargo, Puado es un futbolista que ha caído de pie en La Romareda, que ha demostrado ser un jugador diferencial en la categoría y que ya acumula cuatro goles y tres asistencias en sus 14 encuentros como zaragocista. Llegó, se hizo con el puesto en el once desde el primer día –debutó en Vallecas con un par de entrenamientos en las piernas– y ya no lo ha soltado. "Puado es uno más de nuestra familia. Es un zaragocista más. Un chico que ha caído de pie dentro del vestuario y con la afición. Es un gran chaval y un gran futbolista", relataba Víctor Fernández sobre el jugador catalán tras la victoria anteayer al Deportivo en La Romareda.

Después de la afección cardíacaca de Dwamena, el otro gran batacazo médico de la temporada –más allá de la larga espera por la vuelta de Alberto Zapater– llegó con la lesión en el menisco de la rodilla derecha de Javi Ros. El segundo capitán dijo adiós a la temporada a finales de enero –se rompió frente al Numancia– y volvió a abrirle al club una nueva ventana en el mercado, un extra con el que la dirección deportiva logró firmar a Jorge Franco Alviz, conocido futbolísticamente como Burgui por sus orígenes en Burguillos del Cerro, una pequeña localidad de Badajoz.

Burgui, talento diferencial

Como en el caso de Puado, Burgui, que llegó a préstamo por el Alavés, ya suma desde su primer día en el Zaragoza. Debutó unos minutos testimoniales en Elche, fue titular en Anduva y anteayer se estrenó en La Romareda, su nuevo hogar, demostrando el tipo de futbolista que tiene ahora Víctor Fernández en su plantilla. Burgui, en forma, es otro atacante diferencial en Segunda División. Un extremo con una capacidad de desborde muy por encima de la media, con talento para driblar rivales y sumar ventajas con su regate. Pero Burgui no solo es un extremo puro; es un jugador de banda con una elevada capacidad para aportar en el juego asociativo interior

Sus actuaciones en Anduva y ante el Dépor así lo demuestran. "Burgui te hace tres jugadas que son diferenciales. Jugadas que solo las pueden hacer los que están tocados por una varita mágica. Es un chico que tiene magia, talento y que nos va a dar mucho. Él ve el pase, la jugada y el desequilibrio donde otros no lo ven", radiografiaba el propio Víctor sobre su nuevo jugador, el último en incorporarse al vestuario aragonés. "También es un buen chico y solo piensa en ayudarnos", subrayaba sobre su carácter y su adaptación al grupo.

El efecto El Yamiq

En el área propia, en defensa, el salto cualitativo llegó en enero con el fichaje de Jawad El Yamiq, un central desconocido para la mayoría que se ha destapado como un defensa imperial. El marroquí ha aportado poderío aéreo, contundencia defensiva, capacidad para adelantar varios metros la línea y defender así en campo contrario... El Yamiq debutó de forma precipitada en Cádiz por la lesión en el calentamiento de Atienza y su carta de presentación fue exquisita –con asistencia de gol a Soro incluida–. 

Su exhibición en el Ramón de Carranza tuvo continuidad contra el Fuenlabrada, el Elche, el Mirandés y el Deportivo. El ex del Génova es uno de esos defensas que mejoran exponencialmente el sistema defensivo del equipo. Palabras mayores justo en el momento en el que las porterías a cero son aún más determinantes, cuando se deciden los ascensos. "Jawad es un jugador extraordinariamente competitivo, con una intensidad y con un ardor y una velocidad en las acciones que nos viene muy bien. Es lo que estábamos buscando para tener más armas, más argumentos", relataba el preparador del barrio Oliver sobre su defensa, que también ha enamorado a La Romareda con su talento defensivo.

El Yamiq es la tercera pata del gran salto invernal que ha dado el Zaragoza en el mercado, un éxito que celebra y pondera con rotunda felicidad Víctor Fernández. "Son fichajes absolutamente acertados. Hemos tenido mucha suerte porque se hayan dado las circunstancias y los tiempos para que estos chicos llegaran aquí y encajaran en nuestra manera de jugar", detalló anteayer. "La familia es ahora más numerosa, más unida y más feliz, que es lo que tenemos que ser como equipo y lo que nos tiene que diferenciar con respecto a los demás", remató.

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