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Atienza y El Yamiq dan nueva altura a la defensa

La inamovible pareja de centrales aporta presencia y dominio en ambas áreas. Elequipo de Víctor Fernández ha adquirido un plus en las jugadas a balón parado

Real Zaragoza - Deportivo de La Coruña
Real Zaragoza - Deportivo de La Coruña
Toni Galán

Desde las alturas, el cielo de Primera se ve más cercano. Y no hablamos de la grata situación clasificatoria, sino de las dos torres que marcan la dirección de este Real Zaragoza desde la zona trasera. La consolidación de Pichu Atienza y El Yamiq como pareja de centrales ha traído la solidez defensiva que requiere un verdadero aspirante al ascenso. El potencial ofensivo de los de Víctor Fernández –42 goles a favor, solo superados por los 46 del Almería– es archiconocido desde hace meses, pero el equipo necesitaba un plus de seguridad en la retaguardia; esa fiabilidad que te lleva a crecer en el resto de facetas del juego. 

El conjunto aragonés tan solo ha encajado cuatro tantos en las últimas ocho jornadas -a una media de 0,5 por encuentro- y en ello, evidentemente, tienen mucho que ver quienes actúan como defensores. Bien arropados por Vigaray y Nieto –Clemente en su defecto–, Atienza y El Yamiq han aportado una solidez al eje central que ayer volvió a quedar de manifiesto. Los balones aéreos, a excepción del gol de Mollejo, difícil de abordar porque vino peinado por el compañero Eguaras, casi siempre fueron dominados por ellos. Y cuando tuvieron que salir de su parcela en busca de los rivales, se mostraron infalibles al cruce. 

Principalmente, un Atienza que venía de cometer un grave error que costó el empate en Miranda de Ebro y tuvo la serenidad suficiente como para no acusarlo en ningún momento. Rápido al choque y atento en los balones a la espalda, el cordobés completó ayer uno de sus mejores partidos con la elástica blanquilla. Más aún, teniendo en cuenta que, cuando peor lo estaba pasando el Real Zaragoza, ante un Deportivo de La Coruña encerrado que apenas concedía espacios ni líneas de pase hacia los atacantes, apareció para marcar el 2-1 con un testarazo inapelable a la salida de un córner previamente ensayado.

Ahí, en las jugadas a balón parado, la mejoría de los de Víctor Fernández en ambas áreas también es notoria y manifiesta. El último gol encajado en acciones de este tipo fue ante el Huesca en el estadio de El Alcoraz, hace ya dos meses, cuando precisamente criticábamos las deficiencias en la pizarra. 

Este Real Zaragoza es otro. Compacto. Firme. Con el poderío que dan los centímetros del monumental Jawad El Yamiq. Pocos fichajes han resultado tan valiosos a las primeras de cambio. La adaptación del defensor marroquí ha sido meteórica. Y ayer lo volvió a demostrar con una actuación colosal, convirtiendo su tremenda rapidez en el principal resguardo del meta Cristian Álvarez y sometiendo con su físico a los adversarios en los duelos directos. 

Su figura sobresale en cada córner o falta lateral. Ante el Deportivo de La Coruña, las jugadas desde la esquina se botaron en su inmensa mayoría en corto (situación preparada), y la pierna derecha de Eguaras, productora del primer tanto zaragocista también en un córner, dirigió insistentemente los balones hacia la cabeza de los centrales. Un recurso útil para desatascar choques como el de ayer, ante contrincantes que se encierran sobremanera y no permiten que los hombres más incisivos del ataque (Alberto Soro, Luis Suárez, Javi Puado y Burgui) galopen hacia la portería. 

El conjunto de Víctor Fernández está diseñado para atacar, sí, pero en las últimas semanas está sabiendo adecuarse perfectamente a las características del rival y a las particularidades que surgen en cada momento del partido. Algo fundamental hacia una recta final de temporada en la que las formas no serán tan importantes como el fin. 

Este Real Zaragoza ha tomado altura desde las alturas. Y ahora mismo no parece que pueda haber quien lo baje de ahí.

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