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¿Cuál es el grado corrector evaluador de la actual pretemporada del Real Zaragoza?

"La pretemporada es pobre", admitió y resumió Víctor Fernández al volver de Boltaña respecto del nivel de los partidos a disputar este verano. Preocupa la escasa exigencia defensiva y se buscan paliativos orientativos.

Los jugadores del Real Zaragoza, con Luis Suárez en el centro de la celebración, tras un gol de los anotados este sábado ante el Ebro en el amistoso a puerta cerrada jugado en la Ciudad Deportiva.
Los jugadores del Real Zaragoza, con Luis Suárez en el centro de la celebración, tras un gol de los anotados este sábado ante el Ebro en el amistoso a puerta cerrada jugado en la Ciudad Deportiva.
José Miguel Marco

¿Cómo ves al equipo? ¿Qué te parecen los nuevos fichajes? ¿Qué pinta tiene lo que quiere hacer Víctor Fernández de cara al año que viene? Son preguntas repetidas en las últimas dos semanas en torno a quienes viven el día a día del equipo desde su vuelta al trabajo el pasado día 11 de julio. Son las cuestiones habituales de cada verano, que tanto preocupan no solo a la afición, al forofo, al seguidor de a pie, sino también a figuras con más rango dentro del club, con vínculos dentro del propio vestuario. Siempre fue así desde que el fútbol es fútbol.

Y en este tiempo de 2019, tan importante y crucial por venir de una campaña tan catastrófica como fue la pasada (el descenso a Segunda B estuvo más cerca que nunca durante muchas semanas), la demanda de información y opinión es mayor de lo habitual. Se necesitan vectores positivos en las evaluaciones iniciales. Se ansían buenas nuevas que alivien el espíritu zaragocista. Se requieren manifestaciones optimistas para poder introducir el ambiente futbolístico de la ciudad por la senda de la ilusión y la fe con fundamento. 

Pero, en estas, resulta que los arquitectos de la pretemporada, en el importante ámbito de los partidos amistosos, han montado un reparto escaso de fuste y dificultades deportivas que ayuden a crecer y a ver las taras. Ya, de inicio, el plan A venía con los pitones afeitados, pese a contar con la Real Sociedad en el Memorial Carlos Lapetra y con el CD Mirandés en este último sábado de julio ya transcurrido. Los donostiarras se cayeron del cartel y han sido sustituidos por el Tudelano (de Segunda B), mutando la fecha del Trofeo Ciudad de Zaragoza para que coincida con el Alavés, el único club profesional al que se va a enfrentar el equipo antes de la liga. Y lo mismo pasó con los burgaleses, que cuando fueron contactados eran de Segunda B y luego, sin estar en el guión, subieron a Segunda División. 

El plan B, además de lo del Tudelano, dejó hace unas horas un duelo ante el CD Ebro en la Ciudad Deportiva -sustituto del Mirandés-, per se descafeinado, sin público y con escasísima magia dentro del ambiente de los bolos de pretemporada, por dirimirse en uno de tus propios campos de entrenamiento. 

¿Qué valor tiene el 38-0 ante la Peña Ferranca, Boltaña, Aragón y Ebro?

El Real Zaragoza ha cubierto ya la primera fase de sus partidos de ensayo, que son ya 4 disputados. Dos fueron en la concentración de Boltaña, contra rivales aficionados. Los otros dos, en la Ciudad Deportiva, a modo de mero entrenamiento pues no había gente en las gradas, contra el propio filial y con el Ebro.

El balance, obviamente, es de cuatro victorias. Endosándole 13-0 a la Peña Ferranca de Barbastro, equipo de Regional Preferente; un 19-0 al CF Boltaña, adversario de Segunda Regional; 3-0 al RZD Aragón, que milita en Tercera División; y otro 3-0 al CD Ebro, el primero del cuarteto de contrincantes de Segunda B con los que se va a jugar en estos días de pruebas.

O sea, que el Real Zaragoza ha marcado 38 goles en 360 minutos. Esto es, con una cadencia media de un gol cada poco más de 9 minutos de juego. 

Y, en sentido inverso, su portería está imbatida, a cero. Inmaculada. No porque los porteros blanquillos y la línea de defensa hayan estado magníficos, sino porque los de en frente apenas han llegado al área en condiciones de anotar por pura diferencia de calidad y aptitudes futbolísticas. No es un desdoro para nadie. Es una realidad patente que, de antemano, ya se presumía y se daba por hecha. 

¿Tiene esto alguna equivalencia real de cara al inicio de la liga? ¿Cuándo lleguen los primeros duelos con puntos, contra el Tenerife, la Ponferradina, el Elche... se podrá trasladar algún cotejo con estos ensayos de verano para saber a qué atenerse en líneas generales?

Siempre es posible sacar sustancia de cualquier bolo, de cualquier simulacro. Las cualidades individuales de los futbolistas emergen también en estos eventos, su capacidad para asociarse, su perfil técnico, su olfato goleador, su talante con el balón, su velocidad o lentitud... En este sentido, la utilidad es siempre un hecho y, en esos cauces se mueve, a 28 de julio, el test continuo de Víctor Fernández y su cuadro técnico en relación al remodelado Real Zaragoza de este nuevo curso en ciernes (al que aún le faltan cosas por cuajar dentro de la plantilla, en salidas y llegadas). 

El déficit experimental en el apartado defensivo, la gran incógnita

Sin embargo, el hecho de que el calendario de amistosos, además de los cuatro jugados ya referidos, deje por delante partidos a jugar contra el Calahorra, el Gimnástic de Tarragona y el Tudelano (los 3 de Segunda B), augura un problema de casi imposible solución: el Real Zaragoza va a disponer de pocas pruebas servibles para armar, con método empírico, su mecanismo defensivo. El único choque ante un equipo profesional preparado es el del Alavés, el miércoles 7 de agosto, en La Romareda (el Trofeo). O sea, además como locales y contra un rival que, por más que sea de Primera, no está garantizado que venga a Zaragoza con toda la mecha y toda la pólvora a solo 10 días del inicio liguero (los ejemplos del Eibar, por dos años, y del Levante el verano pasado, sirven de paradigma al respecto).

Así que, como Fernández también admite sin tapujos, la trama defensiva del Real Zaragoza, merced a esta pretemporada, llegará al arranque de la competición siendo una incógnita. Los ensayos con balas de fogueo del verano no van a exigir atrás lo suficiente como para manejar datos evaluativos contundentes, para bien o para mal. 

En este sentido, es más sencillo puntuar y calificar a las piezas de ataque, de gol, de creatividad, cuando los contrincantes son débiles o de menor categoría que uno mismo, que al revés. 

Es posible establecer un factor corrector que tamice el rendimiento de los delanteros y los centrocampistas con llegada al área frente a los Peña Ferranca, Boltaña, Aragón y compañía. Pero difícilmente se puede calificar las dotes y aptitudes defensivas cuando al otro lado no hay quien te apure mínimamente

Sirva, como conclusión, el ejemplo del año pasado: para los técnicos del Real Zaragoza de aquel momento, fue tanto o más útil la goleada recibida del Leganés en Calatayud (5-2 perdió esa tarde el cuadro zaragocista) como la victoria poco antes ante la Real Sociedad en Tafalla (2-1 vencieron los aragoneses). Y tuvo más valor orientativo el 1-1 de Villarreal, ante un equipo 'europeo' en esa pretemporada última que cualquier triunfo sencillo ante un 'sparring' menor. Esto es lo que, esta vez, se va a echar en falta. Y notablemente.

 

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