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El flujo de deportistas españoles becados en Estados Unidos no cesa pese a la dificultad por la covid

Unos 300 jóvenes promesas del deporte español cogen un vuelo cada año para irse a estudiar en universidades norteamericanas.

Partido de rugby entre los Dallas Cowboys y el Washington Football Team en el AT&T Stadium, esta semana en Texas.
Partido de rugby entre los Dallas Cowboys y el Washington Football Team en el AT&T Stadium, esta semana en Texas.
Jerome Miron/Reuters

Alrededor de 300 jóvenes promesas del deporte español cogen un vuelo cada año para irse becados a estudiar en universidades estadounidenses, donde pueden compaginar su entrenamiento con los estudios, un flujo que no cesa a pesar de la covid-19, que sí dificulta su regreso por Navidad.

Desde el inicio de la pandemia, Estados Unidos decretó el cierre de fronteras para algunos países, entre ellos España, y todavía lo mantiene parcialmente. Y es que estos deportistas, con visado de estudiante, son considerados grupo de interés nacional, por lo que se les permite la entrada.

Gonzalo Corrales, fundador de la empresa AGM Educación, que se dedica a asesorar a aquellos deportistas que desean conseguir becas en una universidad estadounidense, asegura que sigue recibiendo clientes y mandando deportistas a EE. UU. con cierta normalidad.

Más de 2.000 

“Cuando fundé AGM con mi hermano, en 2004, había poco más de 25 deportistas españoles en universidades americanas, pero este año hay más de 2.000 repartidos por todo Estados Unidos”, explica Corrales para señalar el interés creciente en estudiar en el extranjero.

Según datos de AGM de este 2020, 38 nuevos deportistas catalanes han viajado a universidades estadounidenses para iniciar sus estudios becados pese a las restricciones de movilidad por la covid-19, y se suman a los 440 de los últimos 15 años. Esta cifra provisional supone el 30% de casos totales en España en lo que va de año, la segunda mayor cifra después de la Comunidad de Madrid, que hasta ahora ha mandado a 50 deportistas.

Pero las becas deportivas no son las únicas que permiten la entrada de jóvenes españoles en Estados Unidos a pesar de la pandemia, otro caso frecuente es el de estudiantes de secundaria que van a cursar un año escolar en un instituto norteamericano.

Como explica Esmeralda Herrero, directora de United Studies, empresa que se dedica a gestionar estos intercambios educativos, “el 72% de los alumnos catalanes que tenía previsto viajar este año ha decidido seguir adelante con el proceso, mientras que el 28 % lo ha aplazado hasta el año siguiente, pero no lo ha cancelado”.

Un test PCR

El curso escolar en Estados Unidos terminó la semana pasada, para poder celebrar el día de Acción de Gracias, y muchos de estos estudiantes aprovechan el parón para regresar a su país y poder pasar la Navidad con sus familias.

Sin embargo, desde el 23 de noviembre, para entrar en España desde ciertos países considerados de alto riesgo por covid-19, entre ellos Estados Unidos, es necesario demostrar que se ha realizado un test PCR en las últimas 72 horas y con resultado negativo.

Esto puede llegar a resultar difícil si se tienen que realizar varias escalas para llegar hasta el destino, como es el caso de Alejandra Gracia, una joven futbolista catalana becada por la Universidad de Georgia Southern.

“Suerte que realicé dos pruebas PCR en sitios distintos justo antes de volar para que, por lo menos, me llegaran los resultados de una de ellas a tiempo para entrar en España”, explica Gracia, que recibió uno de los resultados cuando ya llevaba un día en Cataluña.

Tuve problemas para llegar a Miami, donde tenía que coger un vuelo hasta Lisboa, porque no aceptaban mi test PCR”, relata Gracia, que continúa: “Luego en Portugal no tuvieron ningún problema, se lo miraron muy rápidamente, y para llegar hasta Cataluña no me lo requirieron en ningún otro lugar”.

Más razones para no volver a España estos días

Otros deportistas catalanes en Estados Unidos, como el nadador Pol Roch o el tenista Oriol Fillat, ven más razones para quedarse en sus universidades estas vacaciones, por lo que han decidido no volver a España con sus familiares, algo que ambos hubieran preferido.

La incertidumbre alrededor de las restricciones de movilidad que puedan aplicar los países es una de las razones principales que tienen para no volver; les preocupa que no puedan volar otra vez en enero y, además, prefieren las medidas de prevención de Estados Unidos, que consideran "menos restrictivas" que en España.

En el campus, cada semana nos realizan un test PCR por ser deportistas y es habitual ver paradas donde se realizan de forma gratuita a quien lo quiera, vivimos en una burbuja y esto, en el fondo, es más seguro”, comenta Fillat.

Otra estudiante, Paula Boixader, juega al tenis en Georgia desde 2016 gracias a una beca, por lo que ya debería haber acabado su estancia. Sin embargo, debido a la covid-19 se le ha permitido extender su beca para competir un año más, que aprovecha para hacer el máster.

Boixader, acostumbrada a realizar el recorrido entre ambos países, explica que en los dos últimos viajes le sorprendió que “en los vuelos internos de Estados Unidos como en los internacionales siempre había un asiento de distancia entre pasajeros, mientras que los vuelos europeos iban llenos como de normal”.

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