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Cordoneros: un oficio artesano en peligro de extinción en Zaragoza

La última cordonera de Zaragoza se jubila y busca relevo. Ofrece enseñar la artesanal profesión para que no se pierda la tradición y continúe el abastecimiento de cíngulos, cordones y otros detalles de pasamanería.

Pamen Tafalla con una de la bobinas de hilo y un cíngulo.
Pamen Tafalla con una de la bobinas de hilo y un cíngulo.
M.M.M.

De mil colores, de cientos de formas, de decenas de materiales. La Cordonería de la calle de Doctor Casas de Zaragoza es un mar de bobinas de cintas, cordones, alzapanes y pasamanería "muy especial", así la define Pamen Tafalla, al frente del negocio. "Esta es la única cordonería artesanal de Zaragoza y de Aragón", señala con orgullo y responsabilidad. "Ahora me preocupa que se pierda", lamenta. Se tenía que haber jubilado hace dos años, pero quiso seguir tirando del hilo. El carrete se ha terminado y ha tomado la decisión de retirarse. Antes de bajar la persiana, quiere encontrar otras manos que continúen con el oficio.

"Hay más género que el que había en Espoz y Mina", asegura. Allí, junto a la calle de Alfonso I, están las primeras puntadas del comercio, fundado en 1890. En 2009 Pamen tomó el relevo de las anteriores propietarias, Alicia y María Pilar. "A me hizo mucha ilusión. Me la ofrecieron porque si no se perdía y ni me lo pensé. Para mí es un orgullo”, recuerda la decoradora Tafalla.

La última cordonera de Zaragoza se jubila y busca relevo. Ofrece enseñar la artesanal profesión para que no se pierda la tradición y continúe el abastecimiento de cíngulos, cordones y otros detalles de pasamanería.

Pamen explica el laborioso y a la vez sencillo proceso, y cómo las manos juegan un importante papel. Una máquina especial y diez bobinas de hilo -de fabricante español- son necesarias para tejer los cordones. "No solo es lo que se ve, sino también lo que hay detrás", avisa. Y de este local del centro de la capital aragonesa al resto de la Comunidad y más. Suministran a tiendas de las provincias de Huesca, y Teruel, además de más allá de los lindes de Aragón, como a La Rioja, Galicia o Canarias.

Elaboran cíngulos y cordones de medallas para cofradías y hermandades, también arreglos de estandartes y atributos. Además, trabajan pasamanería para prendas y ajuares eclesiales, como casullas, estolas o manteles de altar. También hacen elementos para uniformes de la Guardia Civil y policías, están detrás de la fantasía de las mágicas cuerdas de los magos o de las cruces de primera comunión de muchos centros educativos. Los colegios oficiales que visten medalla al cuello recurren a sus cordones, como el de médicos o abogados, o para elementos oficiales de ayuntamientos y para rematar trajes regionales, detalles de joyería o como recurso de diseñadores de moda.

Una muestra de los trabajos de La Cordonería.
Una muestra de los trabajos de La Cordonería.
M.M.M.
"Me da muchísima pena que se pueda perder. Mi preocupación es que la cierre y el oficio se acabe"

En su recuerdo guardan algunas peticiones curiosas como cuerda de algodón para barco o detalles para decorar y tapizar tractores o camiones. Sin embargo, han predominado los encargos para Semana Santa, tanto de cofradías como de espontáneos que los necesitan a medida, ya sea por la altura o por la talla de la persona. "Algunas cofradías se van enterando de que me jubilo y ya estamos recibiendo encargos", añade Pamen. Define con la palabra "pena" lo que siente al ver que no hay relevo.

Se ofrece a enseñar al relevo, a pasarle la lista de clientes y hasta el número de teléfono. "Eso es muy importante porque mucha gente guarda la tarjeta de la otra tienda y me siguen llamando -apunta Tafalla-. Además, yo le acompañaría en todo lo que hiciera falta". Desde el mostrador de La Cordonería consideran que los oficios artesanales, como este, están de moda. "La pandemia pasará y el negocio funcionará", confía optimista. La respuesta de la clientela tras el confinamiento fue "buena", las ganas por realizar trabajos manuales se equilibró con la falta de modistas que han cesado en su trabajo. En la tienda también se pueden encontrar artículos de decoración, que liquidará poco a poco.

La Cordonería ha vivido la segunda pandemia y, tras el anterior relevo, espera el siguiente. "Me da muchísima pena que se pueda perder. Mi preocupación es esa, que yo la cierre y este oficio se acabe", repite una y otra vez.

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