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"En Zaragoza cabemos todos"

Los protagonistas de la movilidad coinciden en que, con buena voluntad, la convivencia es posible. Piden que la normativa sea clara, que se informe a los vecinos y se refuerce el transporte público.

De izquierda a derecha, Ignacio Domeque, Javier Tello, Guillermo Royo, José Luis González, Miriam Herrero y Vicente del Real, en las cocheras del tranvía.
De izquierda a derecha, Ignacio Domeque, Javier Tello, Guillermo Royo, José Luis González, Miriam Herrero y Vicente del Real, en las cocheras del tranvía.
Francisco Jiménez

La jota dice que ‘pa’l’ Pilar sale lo mejor, pero el resto del año en Zaragoza sale todo el mundo. Y lo hace a pie, en coche, en bicicleta, en tranvía, en patinete, en autobús, en taxi… La movilidad se ha convertido en un menú con varios platos a elegir, en el que el ciudadano escoge cada día cómo desplazarse. En el que, incluso, puede optar por iniciar su recorrido con un medio de transporte y acabarlo con otro, tras haber recurrido en medio a un tercero. Intermodalidad, lo llaman.

Hace diez años en Zaragoza no había tranvía. Ni patinetes. Y bicicletas, muy pocas. Una década después, la carta de medios de desplazamiento se ha ampliado considerablemente. Todos ellos son protagonistas en la ciudad y reclaman su espacio. Así, las calles se convierten en un embudo en el que todos quiere entrar, aunque a veces tengan que sacar un poco el codo para abrirse hueco. Todo en una urbe en la que el peatón sigue siendo el rey o, al menos, debería serlo: la mitad de los desplazamientos se hacen andando, dicen las estadísticas oficiales.

La convivencia entre todos no es sencilla. Ha habido conflictos entre peatones y bicicletas, entre bicicletas y coches, entre tranvías y taxis... La falta de regulación tampoco ha ayudado. Pero reunido un pequeño y simbólico sanedrín de los grandes medios de desplazamiento de la ciudad, todos sus miembros coinciden: «En la ciudad cabemos todos». Se reafirman en esta setencia Miriam Herrero (persona con movilidad reducida de la Fundación DFA), Ignacio Domeque (conductor del tranvía), José Luis González (taxista), Javier Tello (activista de la bicicleta), Vicente del Real (conductor de autobús) y Guillermo Royo (usuario de patinete eléctrico).

¿Qué importancia tiene en la ciudad el medio de desplazamiento que representa cada uno?

Miriam Herrero (Fundación DFA): En un momento u otro, todos nos movemos sobre la acera. Y un porcentaje importante de los que lo hacen tiene una movilidad reducida. Todos la podemos tener en algún momento por una simple lesión. Además, hay que sumar a los que van con el carro de la compra, un carrito de bebé… Tenemos una relevancia importante.

Javier Tello (bicicleta): Solo hay que ver el incremento de uso que han tenido tanto las bicicletas privadas como las de alquiler. Ha habido un ‘boom’, que aún va a más.

Ignacio Domeque (tranvía): Nosotros aportamos capacidad, somos el medio de transporte que más gente puede llevar. Y también accesibilidad y puntualidad. Además, el tranvía pasa por los lugares principales de Zaragoza, como hospitales, universidades…

Guillermo Royo (patinetes): Gracias a la red ciclista que hay en la ciudad, los patinetes han crecido exponencialmente desde que irrumpieron en 2017. Somos una alternativa al transporte privado y complementarios a la bicicleta, ya que requiere menos esfuerzo y quizá sea más cómodo para distancias largas.

José Luis González (taxista): Nosotros vamos a la carta. Somos un transporte selectivo, que debemos dar rapidez y accesibilidad. Aunque desgraciadamente hemos sufrido restricciones, sitios a los que no podemos llegar. Por eso pedimos la empatía de todos los sectores.

Vicente del Real (autobús): Tenemos una amplia red desplegada por toda la ciudad. Llevamos a 93 millones de personas al año, más de los habitantes de Alemania. Tenemos capacidad para todos y se conoce nuestro trabajo desde hace muchos años.

Tras presentar sus credenciales, los protagonistas coinciden en la necesidad de hacer una apuesta por el peatón y por el transporte público, como única vía para ir minimizando el peso del vehículo privado en el centro de la ciudad. «Hay que hacer que el autobús y el tranvía sean atractivos para que la gente se anime a dejar el coche en casa», afirma Javier Tello. Vicente del Real, por experiencia, coincide en que «si la red es fluida, no se coge el coche tanto». Y sentencia Guillermo Royo: «Es la pescadilla que se muerde la cola. Si se utiliza el transporte público, más gente deja el coche en casa y más fluido se vuelve el transporte público».

Ignacio Domeque, desde la «energía limpia» de ‘su’ tranvía, señala que «todos tenemos que acostumbrarnos a medios de transporte colectivos, limpios y sostenibles». Lo eléctrico se va colando en la conversación como lo va haciendo en la ciudad. El tranvía es eléctrico, pero también empieza a serlo el autobús, el coche y, por supuesto, el patinete. Todos coinciden en que el futuro va por ahí, pero antes miran al pasado.

¿Cómo ha cambiado para cada uno la ciudad en los últimos diez años?

Miriam Herrero (Fundación DFA): Para nosotros ha evolucionado muy positivamente, aunque falte trabajo por hacer. El tranvía ha sido muy importante por la accesibilidad que tiene, hay más taxis accesibles, las rampas en los buses… Las bicicletas y patinetes sí que nos han complicado las cosas en las aceras, por lo que pedimos respeto. Que no molesten cuando se quedan aparcados y que tengan en cuenta que las personas con discapacidad visual no saben por dónde vienen.

Javier Tello (bicicleta): Desde la Expo la infraestructura ciclista ha crecido mucho, aunque a veces lo ha hecho sobre la acera. Además, han quedado tramos desconectados. Hay mucho que hacer para mejorar la seguridad y la conexión de la red ciclista, y hay grandes avenidas que no tienen carriles bici, a pesar de que hay una moción aprobada en el pleno del Ayuntamiento que lo pedía.

Ignacio Domeque (tranvía): Urbanísticamente, el tranvía ha cambiado la ciudad. Une dos barrios jóvenes, en el centro va sin catenaria… estéticamente ha cambiado Zaragoza.

José Luis González (taxista): De diez años a esta parte, nosotros hemos ido para atrás. La irrupción de nuevos medios no ha hecho más que ponernos trabas y restricciones. Eso supone un perjuicio económico, porque si mis trayectos se alargan, las carreras son más caras y la gente se lo piensa. Y nosotros no estamos subvencionados, como el autobús y el tranvía.

Vicente del Real (autobús): En los últimos años ha ganado la movilidad en la ciudad en general, pero todo tiene que avanzar para que no se favorezca a nadie y todos podamos convivir.

Guillermo Royo (patinete): Los carriles bici de los que habla Javier a nosotros nos dan vida. Sin ellos, el número de patinetes en la ciudad sería anecdótico. Ahora hay que reescribir la normativa para que no sea tan restrictiva y contemple casos extraordinarios.

Y salió uno de los puntos clave. La normativa. El tema del reglamento hace que se atropellen (con perdón) las intervenciones y se eleve algo el tono del debate. «Se van incorporando medios nuevos sin estar aún regulados. Eso no puede ser», dice José Luis González. «Lo que no puede ser es que no haya una ley general, sino que cambie de ciudad en ciudad», aporta Ignacio Domeque. «Es que es así, yo en Barcelona hasta hace poco podía ir por la acera si tenía más de tres metros, pero aquí no», ratifica Javier Tello. «Y aquí las calles de un carril están pacificadas y en Madrid no», remata José Luis González.

El caso más claro es el de los patinetes. Desde 2017 estos vehículos se multiplican en cada calle, pero aún no están contemplados en el reglamento de la DGT. Hasta el año pasado tampoco tenían una ordenanza municipal. Solo unos meses después de aprobarla, el Ayuntamiento ya está pensando en cambiarla. Guillermo Royo recuerda que el Consistorio les ignoró «durante bastante tiempo», concretamente «hasta que hubo el primer muerto en España por accidente en patinete».

En cualquier caso, los roces, conflictos e incumplimientos de las normas tienen un motivo principal: la persona que no respeta a los demás. «Si alguien cruza por donde no debe, da igual que vaya en bici, en patinete o andando. El resultado puede ser el mismo», señala Vicente del Real desde su experiencia al volante de un autobús. Su ‘compañero’ tranviario, Ignacio Domeque, coincide: «Son problemas puntuales de malas acciones individuales, no de todo un colectivo». Y José Luis González, con años de rodaje en el taxi, concluye que es «un problema de educación».

La movilidad de la ciudad ha cambiado mucho en los últimos diez años, y pocos se atreven a aventurar cómo será dentro de otros diez. Los retos no se detienen: el aumento (o no) de las restricciones al vehículo privado, el respeto del espacio peatonal, la irrupción de la movilidad eléctrica y, por qué no, de los vehículos autónomos, la extensión y consolidación de la red de carriles bici, ahora estancada, la reorganización de la red de autobús urbano... Todos los protagonistas de la movilidad de hoy creen que en esa Zaragoza del futuro cercano caben todos, todos confían en que la convivencia es posible. Para ello, las autoridades tendrán que saber encajar sus intereses y demandas particulares y adaptarlas al signo de los tiempos.

Si pudieran escribir una carta a los Reyes Magos en plenas fiestas del Pilar, ¿qué les pedirían en materia de movilidad?

Miriam Herrero (Fundación DFA): Una accesibilidad cien por cien en la ciudad. Que no nos haga falta un transporte específico porque todo sea plenamente accesible. Que no tenga que salir de casa pensando si voy a poder bajar un bordillo o si va a funcionar la rampa del autobús.

Javier Tello (bicicleta): Campañas, campañas y más campañas de concienciación para ciclistas, patinetes... No puede haber una explosión de nuevos medios de transporte sin información para los usuarios.

Ignacio Domeque (tranvía): Yo también me quedo con la importancia de informar. Ahora mismo hay generaciones perdidas, de gente sobre todo mayor que no se adapta. Es triste ver a una abuela tirando del niño para cruzar en rojo, por ejemplo.

Guillermo Royo (patinete): Necesitamos que la convivencia sea buena, y para eso hace falta unas normas claras. Yo en la carta a los Reyes pido una llamada de la concejala de Movilidad para que cuente con nosotros para modificar la normativa.

Vicente del Real (autobús): Yo pido una mejora amplia en el ámbito de la movilidad que redunde en el bien de todos. Que se mejore y que se actualice todo, pero siempre para mejorar.

José Luis González (taxi): Lo que voy a decir igual no es muy popular para algunos, pero toda la configuración de la ciudad aboca a un centro peatonalizado, con acceso solo para servicios públicos, carga y descarga, bicicletas y patinetes. Inicialmente no gusta, porque a nadie le gusta que le recorten sus derechos, pero al cabo del tiempo se gana calidad de vida. Se conseguiría una movilidad maravillosa en la parte más castigada de la ciudad. Hay que hacerlo a nivel de normativa, es decir, hágase un círculo y a partir de esta línea no se pasa. El ciudadano no va a dejar el coche en su casa a no ser que se lo prohíbas.

Javier Tello (bicicletas): Lo comparto al cien por cien. Además es que la UE ya ha dicho que en 2030 en el centro de las ciudades no puede haber el tráfico de coches que hay ahora. Y si no se puede pasar por Independencia, pues no se pasa. Antes había diez carriles y ahora hay dos…

Ignacio Domeque (tranvía): Yo lo que pido es una movilidad cero emisiones y accesible. Y una buena convivencia entre todos. Está en nuestra mano, porque el futuro será como queramos los zaragozanos.

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