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Huesca

aumentan los incidentes en el pirineo

Los ataques de osos se han multiplicado por cinco este año en Aragón

Han entrado en escena nuevos ejemplares procedentes de Cataluña y de Francia. El Gobierno de Aragón tendrá que abonar casi 20.000 euros solo en concepto de indemnizaciones.

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Los osos han llegado para quedarse. Cada día son más y conquistan nuevos territorios en el Pirineo aragonés. Así lo demuestra el balance de ataques a rebaños y a colmenas ocurridos entre abril y octubre de este año, que se han multiplicado por cinco respecto a los registrados en 2018. Ha crecido el número de incidentes y en paralelo el malestar de los ganaderos, que en los últimos meses se han manifestado en Plan, Aínsa y Ansó contra la política de reintroducción.

Las estadísticas vienen a demostrar que ha sido un año caliente en la relación entre los animales salvajes y los criadores de ganado desde que abandonaron las oseras en primavera. El primer ataque fue en Hecho el 8 de abril de 2019 y lo protagonizó Neré. Desde entonces y hasta el 22 de octubre, la administración autonómica ha abierto 30 expedientes por daños, seis de los cuales han sido desestimados al considerar que no se correspondían con acometidas del oso, según el departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente.

El balance provisional, que todavía pueden aumentar hasta el inicio del periodo de hibernación, es de 23 ovejas y 5 cabras muertas por ataques directos, 80 reses más despeñadas al salir huyendo asustadas, 10 abortos y 82 colmenas.

Son cinco veces más que 2018, cuando se produjeron cinco ataques reconocidos, entre el 28 de junio y el 18 de noviembre. El año pasado no fue excepcionalmente bajo, ya que la media de los últimos 12 ejercicios es de poco más de siete incidentes, lo que refuerza la idea de que estos se han multiplicado. Solo la cifra de 2014 se acercó, con 24, pero lo habitual es que no pasen de 10.

Los daños provocados en 2018 se atribuyeron a Sarousse (4), liberada en Francia en 2006 y que tiene su área de campeo en la Ribagorza; y a Neré (1), nacido en 1997 en el valle de Arán, que se mueve habitualmente por el Pirineo occidental. Neré ha sido también el autor de los cuatro primeros ataques de 2019, ocurridos en abril en el valle de Hecho y Aragüés del Puerto. Desde entonces no se ha vuelto a saber de él. No es el caso de Sarousse, que con 11 incidentes entre el 12 de junio y el 22 de octubre, es la que más problemas ha traído a los ganaderos.

Pero además d#e este macho y esta hembra, que son ‘de casa’, este año han entrado en escena otros ejemplares, Goiat y Claverina. El primero, el más temido en Cataluña por ser un gran depredador, hasta el punto de que se plantea su captura, está considerado autor de seis ataques este año en Aragón. Ocurrieron en junio en Gistain, Plan y Montanuy, pero volvió a arremeter a un rebaño hace dos semanas en la pedanía de Barbaruéns (Seira) matando a dos ovejas. Claverina, liberada en Francia hace un año, es la causante de tres, todos en septiembre en el valle de Hecho.

La autoría se establece, aclararon fuentes de Agricultura, en función de los indicios, "generalmente huellas, pero también lugares habituales de presencia" de cada ejemplar. Se han visto afectadas tres de las cuatro comarcas pirenaicas: Jacetania, Sobrarbe y Ribagorza, sobre todo esta. En cuanto a los municipios, los más perjudicados son Bisaurri y Hecho, con cinco ataques cada uno.

Las colmenas, sin protección

Por estos daños la administración autonómica tendrá que pagar 19.240 euros en concepto de indemnización, cuatro veces más que hace un año. Los más cuantiosos corresponden a 13 colmenas en Seira (2.868 €) y a ocho ovejas muertas y 10 abortos en Hecho (2.533 €). A esa cantidad, hay que sumar 400.000 euros de la nueva línea de ayudas que compensa la mera presencia del oso en las zonas afectadas.

Todas las indemnizaciones del 2018 se han abonado ya y respecto a las de 2019, están "informadas y tramitadas para su pago", a excepción de las más recientes, sobre las que todavía no se ha presentado reclamación.

La consejería de Agricultura ha hecho hincapié en que todas las colmenas afectadas carecían de protección para prevenir los daños del oso pardo. No tenían pastor eléctrico o estaba mal colocados o descargados.

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