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Denuncian ocho ataques de oso a colmenas en solo un mes en el entorno del Turbón

La DGA atribuye al menos el último asalto a Sarousse, una hembra solitaria que se ha establecido en esta zona de la Ribagorza y que en junio atacó a un rebaño en Campo con el saldo de una oveja muerta.

Daños causados presuntamente por la osa Sarousse en un colmenar del municipio de Laspaúles
Daños causados presuntamente por la osa Sarousse en un colmenar del entorno del Turbón.
Jorge Alagón

Un día después de la histórica manifestación vivida en Aínsa, donde por primera vez ganaderos de Francia y de todas las Comunidades Autónomas de España se unieron en defensa del sector, para reivindicar políticas que mantengan unos pueblos vivos y en contra de la reintroducción del oso y el lobo, vecinos de la comarca de la Ribagorza han denunciado hasta ocho ataques de oso a colmenas repartidas por el entorno del Turbón en apenas un mes.

Desde la DGA han confirmado que, por su localización, al menos el último de ataque a tres colmenas se atribuye a Sarousse, una hembra solitaria que se ha establecido en la parte norte de este macizo y que en junio ya asaltó a un rebaño en Campo dejando un saldo de una oveja muerta.

Según ha explicado uno de los apicultores afectados por estos ataques, Jorge Alagón, vecino de Castejón de Sos, el primero se produjo hace un mes aproximadamente en Seira y una semana después tuvo lugar otro en un colmenar situado en la zona de Espés y Abella, dos núcleos del municipio de Laspaúles. "A solo 300 metros había un campamento de niños", ha subrayado. Este recibió un segundo asalto.

Además, el día 11 de agosto fue él quien sufrió el asalto de 18 colmenas en el entorno de Coll de Fadas. Solo dos días después, entró en un colmenar muy cercano, propiedad de otro apicultor, donde volteó 8 de las colmenas. Al día siguiente abrió una de ellas y a los dos días, le dio la vuelta a otras 8 colmenas

Los dueños de ese mismo colmenar dejaron el camión y unos jerseys para intentar ahuyentar a un posible oso con el olor humano y se fueron a Navarra a trabajar en otras colmenas. "Aun así estuvo merodeando y  como se habían llevado de allí las abejas, me ha vuelto a entrar en el mío esta pasada noche. Le ha dado la vuelta a tres pero solo había una abierta ", ha señalado. Calculan que en apenas un mes habrá destrozado ya unas 60 colmenas, con el perjuicio económico que conlleva.

Alagón se muestra sorprendido por la continuidad de estos ataques, "porque nunca habían sido tan frecuentes". En este sentido, cree que una de las causas puede ser la sequía, "porque como no hay fruta silvestre como cerezos o manzanos ni tampoco castaños, que no tiraron para adelante por las heladas".  

Este apicultor asegura que entre los vecinos de la zona existe una gran preocupación por el hecho de que se está acercando demasiado a zonas pobladas, como ocurrió con el campamento. "Si algún día, esperemos que no pase, hay unos niños haciendo una actividad nocturna en el monte y se topan con el oso, puede ocurrir algo grave allí solo por tratar de huir, aunque no les ataque", advierte. Además, les llama la atención que los elementos disuasorios no parecen tener efecto "porque en mi caso estaba el pastor eléctrico en el colmenar y le dio igual porque lo saltó".

Los afectados no piden ayudas, "porque entonces es como si estuviera aceptando la reintroducción del oso", afirma, sino que el Gobierno de Aragón les pague el total de los daños ocasionados por los ataques, no solo las colmenas destrozadas. "Porque los osos no comen miel, sino las crías de las abejas. Y si lo hace, esa colmena ya se te muere. Pero, además, del estrés que genera en las de alrededor, que puede provocar también que la reina se asfixie y se muera, con lo que esas colmena se mueren igualmente. Y al final solo te pagan la única que te ha reventado", resalta Jorge Alagón.

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