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Tercer Milenio

coronavirus en aragón

Así se presenta esta quinta ola de coronavirus en Aragón en relación con las anteriores

Los expertos sospechan que se está "infradiagnosticando" la infección, dado que el número de ingresos se ha producido antes y de forma más pronunciada que el aumento de casos, por lo que instan a no bajar la guardia.

Vacunación en el Centro de Salud Bombarda en Zaragoza.

Aragón ha vivido hasta la fecha cuatro olas de la covid-19, la más dura de ellas la que comenzó a subir aproximadamente el 7 de octubre de 2020 y se prolongó hasta justo el final del puente de la Constitución, con el pico del 1 de noviembre, día en el que se registró una incidencia de 1.334 casos por 100.000 habitantes a 14 días.

Aunque estamos lejos de esas cifras, los expertos empiezan a hablar ya del inicio de una quinta ola en Aragón tras el incremento de la incidencia acumulada registrado durante las últimas jornadas hasta alcanzar los 164,8 casos por 100.00 habitantes. "Si por ola entendemos un cambio de tendencia en la incidencia, consistente en un aumento significativo del número de casos de covid, con capacidad de impactar significativamente en el sistema sanitario y, por tanto, en la salud y la economía de la población, estoy de acuerdo en que nos encontramos ante el inicio de una nueva ola", afirma el doctor José Ramón Paño, investigador principal del Grupo de Investigación Clínica en Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico de Zaragoza.

Además de la incidencia acumulada por encima de los 150 casos por 100.000 habitantes, que sitúa a una región en "riesgo alto" de transmisión del coronavirus, existen otros indicadores que se deben "analizar en su conjunto" para hablar de una nueva oleada. Entre ellos, el porcentaje de positividad de las pruebas diagnósticas o la presión hospitalaria: el número de pacientes ingresados en el hospital, "que ha aumentado significativamente en las dos últimas semanas", advierte este especialista.

Para hacer balance y comparar la evolución que está teniendo esta quinta ola, nos remontamos a comienzos del mes de marzo del pasado año.

Manteniendo como referencia los portales de Transparencia del Gobierno de Aragón y Ministerio de Sanidad, hacemos balance de la evolución de los contagios por covid-19 en Aragón, así como del proceso de vacunación.

Primera ola: de principios de marzo a finales de abril

En las semanas más duras de este periodo, comprendido entre finales de marzo y comienzos del mes de abril, fallecían más de 20 e incluso más de 30 personas al día, con un máximo de 36 fallecidos registrados el 6 de abril de hace un año (mientras que este martes, un año después, Aragón solo registró un fallecido, después de varios días sin reportar víctimas mortales de la covid-19).

Por el contrario, en esas primeras semanas de confinamiento domiciliario en todo el país, las cifras de contagios nunca hablaron de más de 300 positivos diarios (cifra que se ha superado este miércoles), aunque por entonces solo se diagnosticaban los casos más graves, que eran una mínima parte de los contagios reales. El número de ingresos en uci a finales de marzo de 2020 también se disparó hasta los 18 y los 21 casos diarios. 

Un año después, en el inicio de esta quinta ola en Aragón, no encontramos cifras tan altas ni de fallecidos ni de ingresos diarios en uci, pero sí vuelve a ser notorio el repunte en el número de contagios diagnosticados en las últimas horas: 376 a fecha de este miércoles.

Para encontrar cifras tan elevadas de ingresos en UCI como las de la primera ola hay que remontarse a los meses de agosto (segunda ola), octubre (tercera ola) y enero (cuarta ola).

Segunda ola (del 14 de julio al 3 de septiembre)

En la segunda ola, que los epidemiólogos fechan a partir del 14 de julio, se alcanzó el pico de contagios el 7 de agosto, con un máximo de 699 casos confirmados el día anterior, y una incidencia acumulada a 14 días de 616 casos por 100.000 habitantes. Al inicio de esta segunda ola, el número de víctimas se redujo. Del 14 de julio al 21 de julio apenas se notificaron fallecidos, y aunque siguió muriendo gente a causa de la covid-19 en días posteriores, ya no se alcanzaron los registros de la primera ola. El día más acuciante en cuanto a fallecimientos fue el 19 de agosto, con 25 fallecidos; y el peor día en cuanto a ingresos en las unidades de cuidados intensivos se reportó un día antes, el 18 de agosto, cuando se notificaron 19 ingresos diarios. 

Tercera ola (de 7 de octubre al 8 de diciembre)

Los expertos coinciden en señalar el inicio de la tercera ola en torno al 7 de octubre de 2020. En esta jornada, se notificaron 37 muertos en un solo día, se registraron 8 ingresos en uci y 453 casos de coronavirusPosteriormente, en el mes de noviembre, se produciría el pico más alto registrado hasta la fecha, con una incidencia a 14 días de 1.334 casos por 100.000 habitantes, y una tasa de positividad del 13,34%. La letalidad de la enfermedad se disparó también por estas fechas con una media de 14,6 muertos diarios, por encima del promedio de marzo-abril. De hecho, tan solo el 11 de noviembre, como dato más significativo, murieron 44 personas en un solo día a causa de la covid-19. 

Cuarta ola (de enero a febrero)

A día de hoy, los datos siguen siendo también más esperanzadores con respecto a la cuarta ola vivida en Aragón, que dejó cifras muy elevadas de contagios diarios pasado el periodo vacacional de la Navidad. A 17 de enero se produjo un pico de 712 nuevos contagios en la Comunidad, que rozó también en este periodo su cifra más alta de positividad (en torno al 20%). En la actualidad, se sitúa en el 10,71%, según los últimos datos publicados por la DGA, correspondientes a este lunes 5 de enero. 

Diferencias y similitudes de esta quinta ola

A diferencia de las anteriores, para el doctor José Ramón Paño llama la atención en esta última oleada que "curiosamente" el aumento en "el número de ingresos se ha producido antes y de forma más pronunciada que el aumento de casos en la Comunidad", lo cual lleva a sospechar que se esté "infradiagnosticando" la infección. 

"Es posible que estemos infradiagnosticando la infección. Una persona que tenga síntomas catarrales, aunque sean leves, puede tener covid y debe contactar con su centro de Salud para que le hagan la prueba"

Por otra parte, a diferencia de anteriores oleadas, este experto constata que apenas se están recibiendo ingresos de ancianos que viven en residencias, lo que parece atribuible a la efectividad de las vacunas que este grupo de población ha recibido ya de forma mayoritaria. 

No ocurre así con otros grupos de edad, y esto se nota también en el perfil del paciente que ingresa tanto en el hospital general como en las unidades de cuidados intensivos. "Los pacientes ingresados esta vez son, en general, más jóvenes", explica este especialista, que insta a no bajar la guardia y a disminuir, en el plano personal, las interacciones no esenciales (el ocio) con personas no convivientes. 

Como dato esperanzador, este experto puntualiza también que el esfuerzo realizado por toda la ciudadanía, en conjunto con las restricciones y medidas aplicadas por las autoridades sanitarias, dio sus frutos hacia finales del mes de marzo. "La situación había mejorado mucho desde finales de febrero hasta hace dos semanas. Es la vez, desde el inicio de la pandemia, que más cerca hemos estado de los mínimos de junio de 2020", afirma este investigador.

"La disminución de la incidencia en las semanas previas ha podido tener un efecto tranquilizador en la población, que cansada después de tantos meses se ha relajado, asumiendo conductas de más riesgo"

Por el contrario, el aumento de la movilidad asociado a la Semana Santa, en un momento de aumento de incidencia, puede haber contribuido a aumentar el impacto en la transmisión de esta enfermedad. "La disminución de la incidencia en las semanas previas ha podido tener un efecto tranquilizador en la población, que cansada después de tantos meses se ha relajado, asumiendo conductas de más riesgo. Es un gran error y tenemos que encontrar la forma de evitar que vuelva a pasar", subraya este médico, que da algunas recomendaciones "muy sencillas" de seguir para evitar contagios. 

Se trata, en primer lugar, de reducir las interacciones no esenciales y el ocio con personas no convivientes. Del mismo modo, aquellas que no se puedan evitar, aconseja mantenerlas en espacios abiertos, respetando la distancia de seguridad; y si se han de tener en espacios cerrados, además de mantener la distancia de seguridad, es conveniente no retirarse la mascarilla e intentar mantener esos lugares bien ventilados. Por otro lado, este especialista insta a consultar con el médico de familia ante cualquier síntoma leve de infección respiratoria (como, por ejemplo, un resfriado). "Y si se es contacto de un caso positivo, hay que respetar la cuarentena", sentencia este médico. 

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